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Encuentro Social Alternativo al Petróleo

10 Juliol, 2008 - Articles

Magdalena López-Baisson – ATTAC Mallorca Durante la jornada del Encuentro Social Alternativo al Petróleo dedicada a talleres y debates que tuvo lugar el sábado 28 de junio en Madrid, los problemas y conflictos que genera nuestra dependencia del petróleo se analizaron desde ángulos tan diversos como las organizaciones que acudieron al evento. Miembros de organizaciones […]


Magdalena López-Baisson – ATTAC Mallorca
Durante la jornada del Encuentro Social Alternativo al Petróleo dedicada a talleres y debates que tuvo lugar el sábado 28 de junio en Madrid, los problemas y conflictos que genera nuestra dependencia del petróleo se analizaron desde ángulos tan diversos como las organizaciones que acudieron al evento.
Miembros de organizaciones como Crisis Energética, Enginyeria Sense Fronteres y Ecologistas en Acción explicaron en qué consiste el llamado pico del petróleo. El petróleo suministra el 40% del consumo de la energía primaria mundial, y en el transporte, donde no hay combustibles alternativos, la dependencia es del 90%. En un panorama  mundial en el que el consumo energético y la demanda de petróleo no cesan de aumentar, las compañías petroleras empiezan a perder su capacidad para producir al mismo ritmo que crece la demanda. Expertos y geólogos llevan años repitiendo que el volumen de crudo consumido supera el volumen de lo repuesto mediante nuevos descubrimientos, al tiempo que las nuevas reservas no compensan el agotamiento de las viejas y las que quedan requieren procesos de refinado y extracción más complicados. La producción de petróleo abundante, barato y fácil de extraer parece haber llegado a su cénit y, según Ramón Fernández Durán, esta situación provocará un colapso financiero a nivel global.
En éste contexto, el dominio de los recursos petrolíferos se convierte en objetivo principal – y a cualquier precio – de los lobbies petroleros y los gobiernos que los apoyan. Se puede decir que el petróleo es el mayor negocio del mundo; su venta genera alrededor de cuatro billones de dólares al año, lo que representa cerca del 10% del PIB mundial. Además es un negocio en manos de unas pocas empresas. El 50% de la cuota de mercado de la producción internacional de petróleo está controlado por sólo tres grandes petroleras: Exxon Mobil, RD/Shell y BP. Este dato puede darnos una idea del enorme poder que tienen las empresas petroleras y de su capacidad para intervenir en la esfera estratégica y geopolítica. Si además tenemos en cuenta que los países llamados “desarrollados” consumen más de la mitad de la producción mundial de petróleo y gas, mientras que sólo representan una cuarta parte de la producción, el conflicto está servido. Los países consumidores, se ven empujados a intervenir permanentemente, de manera negociada o mediante el uso de la fuerza, en los países productores. Las guerras del petróleo, como la invasión de Irak, y las políticas comerciales post-colonialistas de la UE fueron temas recurrentes de los que hablaron numerosos ponentes de organizaciones como ¿Quién debe a Quién?, Asamblea contra la Globalización Capitalista y la Guerra, Espacio Alternativo, En Lucha y Lucha Internacionalista.
Muchas voces acusaron también a las petroleras de  vulnerar los Derechos Humanos y de causar fuertes impactos ambientales, sociales y culturales en los países donde operan. Stop Impunidad, UMOY y CEA congregaron a un buen número de ponentes para visibilizar el expolio al que se está sometiendo a los países africanos y reclamar la soberanía energética de los pueblos. En el delta del Níger (Nigeria), por poner un ejemplo, la contaminación generada por la explotación petrolera –iniciada por Shell en los 50– es tal que apenas hay agua potable y se ha hecho imposible el desarrollo de la agricultura y la pesca. Los enfrentamientos de la población local con las compañías petroleras han sido contestados con duras represalias por las fuerzas de seguridad privadas de las compañías y por el Ejército.
Otro ejemplo lo encontramos en el Chad. Desde que se descubrió petróleo en 1999, miles de chadienses y cameruneses han sido expropiados de sus tierras, muchas veces sin indemnización, la vegetación ha sido destruida y las fuentes de agua contaminadas. Por si esto fuera poco, los conflictos bélicos han cobrado más fuerza. Para colmo, los beneficios de la explotación petrolera no revierten en absoluto en la población local, cuyos índices de pobreza no cesan de aumentar.
Las poblaciones de América Latina sufren también desde hace décadas la rapiña de las multinacionales del crudo. Así lo denunciaron Attac, Espacio Alternativo, Stop Impunidad, ¿Quién debe a quién? y Repsol Mata, entre otras organizaciones. El caso de Repsol, que opera en Argentina, Ecuador, Bolivia y Colombia puede ser considerado como el paradigma de actuación las industrias extractivas de los países industrializados ubicadas en el Sur Global. Estas industrias extraen los combustibles fósiles, dejando tras de sí una gran huella ecológica y social, y a cambio no vuelcan los beneficios en el conjunto de la sociedad.
Malas prácticas, como la quema de gases, el vertido o la acumulación en balsas no impermeabilizadas de los residuos generados durante la perforación, son prácticas habituales, ya que otras más caras –como la reinyección a grandes profundidades –, no son de obligado cumplimiento. En muchos casos, los grandes perjudicados han sido las comunidades indígenas que habitan en las zonas de extracción y a las que no se ha pedido su consentimiento para la instalación de los pozos. Los mapuches, en Argentina, o los Waorani, en Ecuador, además del acoso de sus poblaciones y el destrozo de sus tierras, han denunciado afecciones graves en la salud de sus miembros, provocadas por la fuerte contaminación.
Diversas organizaciones también acusan a Repsol de financiar, a través de convenios de seguridad, a la XVIII Brigada del ejército colombiano, unidad vinculada a violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Repsol se beneficia, además, de los efectos del terror paramilitar en la región petrolera colombiana de Arauca: el desalojo forzado de las poblaciones que residían en la vecindad de los campos de extracción o el debilitamiento de las voces críticas de líderes sindicales y sociales permiten a la compañía llevar a cabo sus políticas sin obstáculos.
La responsabilidad de las compañías petrolíferas en el Cambio Climático fue otro tema ampliamente debatido durante el ESAP. Todos los participantes coincidieron en que el ritmo de consumo y extracción actual es inviable, ya que el uso del petróleo es el causante de casi una cuarta parte de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Resulta imprescindible reducir el consumo energético, mediante el ahorro y el uso de tecnologías más eficientes y potenciar las energías limpias y renovables de una manera mucho más decisiva que la actual. Algunas voces plantearon el “decrecimiento” como única vía posible para frenar el calentamiento global.
Quizás el mayor obstáculo lo representa el transporte, ya que no parece haber alternativas viables a corto plazo. El empleo de los agrocombustibles desde luego no lo es y provocó un rechazo unánime. Su cultivo entra en colisión con la producción de alimentos, los agrocombustibles no reducen las emisiones de CO2 e incluso las pueden aumentar y su desarrollo supondría la pérdida de biodiversidad y la destrucción de los bosques tropicales convertidos en monocultivos de palma africana y soja.
En este contexto, los Mecanismos de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto y el comercio de emisiones de carbono se criticaron por su absoluta ineficacia. Dados los precios actuales de las emisiones de carbono en el mercado europeo, resulta más barato contaminar y financiar después una plantación de árboles o algún otro proyecto en los países “en desarrollo” que reducir las emisiones. Además estas inversiones raramente se dirigen al desarrollo de energías renovables, las únicas que representan una alternativa limpia a los combustibles fósiles. Una propuesta interesante que se debatió en el Encuentro es la del Yasuni ITT de Ecuador. Esta idea la lanzó la red Oilwatch en su documento oficial en Kyoto en 1997 y defiende que el mantener los combustibles fósiles bajo tierra, merece “créditos de carbono”. Su no explotación evita emisiones gracias a los combustibles y el gas no quemados y a los bosques no deforestados. Ecuador está solicitando a nivel internacional una parte del dinero como compensación por los ingresos monetarios que no recibiría al mantener el petróleo en el subsuelo.
Organizaciones como ¿Quién debe a Quién? reclamaron el pago de la deuda ecológica que los países industrializados tienen con los países “en vías de desarrollo”. El Norte genera unas emisiones de carbono muy superiores a las de los países del Sur, en proporción a su población. Además exporta a dichos países los residuos y la contaminación derivada de la explotación de los yacimientos fósiles, causando daños irreversibles sobre la población y los ecosistemas de las zonas de extracción.  Por lo tanto, los países “desarrollados” –y sus compañías petroleras– tienen una deuda ecológica con los países  menos industrializados y no pueden negarse a pagar las correspondientes compensaciones sociales o ambientales (además de cancelar la deuda externa).
Por último, quiero hablar de la Plataforma Refinaría No de Extremadura, cuyos miembros acudieron masivamente al Encuentro Social Alternativo al Petróleo. Llevan ya tres años de lucha contra el proyecto de construcción de una refinería de petróleo en la comarca de Tierra de Barros (Badajoz). Este proyecto faraónico, en la zona agrícola más fértil de Extremadura, supondría la emisión de 1.700.00 toneladas anuales de CO2, efectos nocivos sobre la salud de la población y un grave peligro para la agricultura. El refino requeriría una cantidad ingente de agua donde no la hay e implicaría la construcción de un oleoducto de 250 km (desde Huelva) atravesando áreas de alto valor ecológico. La Plataforma acusa, además, al gobierno regional de corrupción ya que tiene estrechas relaciones familiares con el entorno del empresario promotor del proyecto. Un proyecto así resulta anacrónico y se opone frontalmente al fomento de las energías limpias y renovables que supuestamente promueve el Gobierno.
Enlaces de interés:
Encuentro Social Alternativo al Petróleo
Declaración de Sarriko (Bilbao) para frenar el Cambio Climático, cambiar de modelo energético y reconocer la deuda ecológica
Declaración de Durban sobre el Comercio de Carbono
Propuesta de Yasuni ITT
Plataforma Refinería No (Extremadura)
Ecologistas en Acción

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