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Crónica desde el III Foro Social Mundial de las Migraciones

15 Setembre, 2008 - Cròniques

Marta Ferrer – ATTAC Canarias, José Antonio García – ATTAC País Valencià y Amalia Susini – ATTAC Mallorca El III Foro Social Mundial de las Migraciones que se está celebrando estos días en Rivas Vaciamadrid (Madrid) es todo un mosaico de diferentes culturas, lenguas, colores y olores. Algunos de los privilegiados que hemos tenido la […]

Marta Ferrer – ATTAC Canarias, José Antonio García – ATTAC País Valencià y Amalia Susini – ATTAC Mallorca
El III Foro Social Mundial de las Migraciones que se está celebrando estos días en Rivas Vaciamadrid (Madrid) es todo un mosaico de diferentes culturas, lenguas, colores y olores. Algunos de los privilegiados que hemos tenido la oportunidad de asistir a este emocionante encuentro, nos hemos propuesto ofreceros a través de nuestras webs las crónicas de lo que vamos viendo y viviendo, prestando particular atención a la presencia que está teniendo ATTAC en el Foro.
Asisten a este Foro más de 3.000 delegados y delegadas procedentes de los cinco continentes, que durante tres días protagonizarán el mayor debate mundial sobre las migraciones. La CEAR, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, principal organizadora este evento, espera convertir este III FSM en un espacio de encuentro, solidaridad, propuesta y crítica frente a las políticas de la globalización neoliberal.
Desde el acto de la inauguración, presidido por el alcalde de Rivas, José Masa, ya empezamos a escuchar algunas voces interesantísimas. Tras un emotivo minuto guardado en el auditorio por todos aquellos que han perdido su vida tratando de mejorarla a través de la valiente aventura de la migración, Ignacio Díaz de Aguilar, presidente de CEAR, declaró que de este Foro Social no solamente deben salir críticas y denuncias a la situación actual, sino que debe salir un auténtico nuevo modelo migratorio.
A continuación Demetrio Valentini, Miembro del Consejo Internacional del FSM afirmó que normas como la llamada Directiva de la Vergüenza revelan una crisis profunda y un agotamiento del paradigma de civilización que conocemos. Este obispo de Brasil nos recordó que riquezas mal distribuidas provocan desigualdades insostenibles; pero también nos habló de esperanza y de utopía. Calificó a los migrantes como “profetas de cambios”, por eso, dijo, “asumir la causa de los “migrantes es asumir la causa de la humanidad”. La crisis que están viviendo actualmente los migrantes está directamente relacionada con la crisis ecológica y ambas crisis, criticó, se derivan de un mismo modelo económico: el capitalismo a nivel global.
En el acto de inauguración también tuvimos la oportunidad de escuchar el emotivo testimonio de Rajaa Darbashi, presidenta del campo de refugiados palestinos de Baqa, quien entre otras denuncias y reivindicaciones, remarcó el derecho de retorno como un derecho histórico, y rechazó todas las negociaciones que no incluyan el retorno de los refugiados palestinos a su tierra.
Luego intervino François Houtart, fundador del Centro Tricontinental de la Universidad de Católica de Lovaina, que nos habló también de la crisis ecológica y de cómo se prevé que afecte a las migraciones en el futuro: antes de fin de siglo habrá entre 150 y 200 millones de desplazados climáticos y 60 millones más debidos a la evolución de los biocombustibles; por lo tanto es imprescindible que nos replanteemos nuestro modelo de producción y de consumo con urgencia. En definitiva, destacó que hay que privilegiar el valor de uso, y no el valor de cambio de las materias que hacemos servir en nuestra vida diaria.
Entrando ya en la participación de ATTAC en el Foro, por la tarde estuvimos presentes en dos seminarios.
En el primero de ellos, titulado “La crisis del derecho de asilo en el mundo” intervinieron José A. García, de ATTAC País Valencià, y Jaqueline Bellvet, de ATTAC France, junto con miembros de Amnistía Internacional y de FERINE – REDI.
José A. García explicó lo que él considera una doble crisis del derecho de asilo. Por un lado se trata de una crisis de “efectividad”, como demostró con cifras, debido a las políticas migratorias hiper-restrictivas de los países del Norte, cada vez es más difícil solicitar asilo y más aún llegar a obtener la condición de refugiado. El aumento del número de migraciones internacionales que se han producido desde la década de los 80 hasta la actualidad (prácticamente se ha doblado la cifra) ha provocado la confusión entre los refugiados y el resto de migrantes dentro de los llamados flujos migratorios mixtos. Se relacionó directamente el número creciente de migrantes internacionales con el aumento del volumen de transacciones financieras internacionales y con el aumento del volumen del servicio de la deuda externa en los países en desarrollo. Con ello se intentó demostrar que la explosión del número de personas que se ven obligadas a dejar sus hogares y que hace inefectivo el derecho de asilo reconocido en la DUDH es consecuencia directa de la aplicación de las políticas de ajuste estructural practicadas por las Instituciones Financieras Internacionales.
Por otro lado habló de una crisis “filosófica” del derecho de asilo; una crisis que tiene que ver con las causas que pueden motivar la obtención del estatuto de refugiado según la Convención de Ginebra de 1951. Una persona únicamente puede obtener la protección internacional de un tercer Estado, es decir, sólo puede obtener la condición de refugiado, si sus derechos civiles o políticos han sido vulnerados en su país de origen, pero en ningún caso la Convención de Ginebra reconoce la posibilidad de obtener el estatuto de refugiado por la vulneración de derechos económicos o sociales.
Para el joven jurista esta distinción entre refugiados y el resto de los migrantes es injusta y artificial, ya que ambos tipos de derechos poseen exactamente la misma categoría según la Declaración Universal de Derechos Humanos del 1948. Explicó que las causas de esta distinción se deben a una concepción del fenómeno migratorio directamente influenciada por el contexto en el que fueron firmadas tanto la Convención de Ginebra como su Protocolo del año 67: el contexto de la Guerra Fría, un contexto en el que ciertamente la mayoría de migraciones eran debidas a motivos políticos. La Convención de Ginebra; de hecho se concibió como un instrumento para acoger en el oeste de Europa a refugiados provenientes de la Unión Soviética, y en menor medida también de las dictaduras de España, Portugal y Grecia.
Sin embargo en la actualidad el contexto ha cambiado notablemente, las migraciones ya no son algo coyuntural, sino estructural, y la mayoría de migraciones no son debidas ya a causas políticas, sino económicas. No hay más que ver la cifra de personas que padecen de malnutrición en el mundo según las Naciones Unidas (unos 2.000 millones de personas) para entender que el volumen de migrantes sea tan alto, a pesar de las barreras que se empeñan en mantener los Estados ricos. El derecho de asilo; por lo tanto, necesita una reformulación y para ello se dieron dos posibles alternativas: una consistiría en ampliar los presupuestos del viejo derecho de asilo y concederlo también por motivos económicos; otra pasaría por la construcción de una ciudadanía universal; que implicara una justicia a nivel global. Apostando por esta segunda opción, José A. argumentó que únicamente una ciudadanía universal sería capaz de dotar de la legitimación necesaria a instituciones internacionales de control de las finanzas y del comercio como las que propone ATTAC, es por eso que considera imprescindible una decidida apuesta por que todos seamos ciudadanos iguales de un mismo mundo.
A continuación la compañera francesa Jaqueline Bellvet relató las experiencias que mantienen en ATTAC Francia a través de la “Red para la educación sin fronteras”.
Geraldine de Amnistía Internacional hizo un breve introducción al marco jurídico del derecho de asilo, y describió su realidad práctica: 80 % de los refugiados son mujeres y niñas, 80 % de los refugiados se asilan en países en desarrollo. Denunció la falta de asistencia jurídica competente en la que se encuentra en demasiadas ocasiones quienes piden asilo.
Hugo Paternina, de FERINE-REDI relacionó la crisis de 1973 con la actual, que igual que entonces, afecta a los más débiles. Ahondó en la artificial e injusta distinción entre refugiados y el resto de migrantes. Opina que Europa siempre ha sabido manejar el fenómeno migratorio en función de sus propios intereses y denunció el uso de algunos eufemismos, como: desplazados, países de tránsito.

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