El cambio climático y la Amazonía

26 diciembre 2009 | Categorías: Opinió | 676 lecturas |

Roger RumrrillLa Primera. Perú

El fiasco en que ha terminado la Cumbre Climática de Copenhague tiene una explicación: nada parece saciar la voracidad destructora y suicida del sistema de producción y consumo del neoliberalismo. Los intereses económicos de las multinacionales petroleras que controlan a los gobiernos se han impuesto. Una vez más hay que repetir la sentencia de que el “hombre es la única especie que corta el árbol donde vive”.

El creador del sistema-mundo, Immanuel Wallerstein, ya lo había anticipado cuando dijo que es francamente escandaloso e inmoral que el evento que amenaza la supervivencia de la especie humana en el planeta Tierra, el calentamiento climático, sólo tenga respuestas retóricas: discursos, estudios, cumbres, declaración de principios y promesas. Pero ninguna decisión. Nada concreto.

¿Por qué no se pasa de las palabras a las acciones? Wallerstein tiene la respuesta: los gigantes que controlan la economía mundial -sobre todo petroleras y mineras- no quieren internalizar sus costos ambientales; los gobiernos de los países pobres son laxos y concesivos con las empresas en la aplicación y cumplimiento de los estándares ambientales bajo el supuesto de que si se les obliga a cumplir la ley dejarán de invertir en el país. Doe Rum y hasta hace poco Pluspetrol en los lotes 1AB y B son una muestra de esta política de estados y gobiernos débiles, irresponsables y corruptos.

En el caso del Perú, el tercer país más vulnerable al cambio climático, el fracaso de Copenhague, la inoperancia de la política ambiental, el modelo primario-exportador y el tratamiento privilegiado que dispensa el doctor García a la minería, a la que no toca ni con el pétalo de un rosa, tiene ya enormes costos que superan los 8 mil millones de soles anuales.

Estos costos e impactos son devastadores en la Amazonía donde, como es de suponer, ni los gobiernos regionales, locales ni el gobierno central mueven un dedo para conjurar, con acciones de mitigación o adaptación, el cambio climático. Por supuesto que nos les pedimos que impidan que las micorrizas que nutren al bosque desaparezcan; que eviten las lluvias diluviales que ahora inundan la Amazonía; que las caobas vuelvan a dispersar sus semillas entre setiembre y diciembre como en otras épocas y que las frutas maduren en su tiempo.

Ya no será posible evitar esos cambios drásticos en la naturaleza que está transformando para mal la vida en la Amazonía. Pero por lo menos le pedimos al alcalde de Iquitos, Salomón Abenzur Díaz, que no contamine con su basurero las aguas del Alpahuayo-Mishana, que alimentan al Nanay, el río que sacia la sed de Iquitos.

Tenía razón el sabio Albert Einstein cuando decía que es más fácil que un planeta cambie de curso a que el hombre renuncie a sus prejuicios y su estupidez.

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan són signats per la pròpia organització.

Segueix-nos

Segueix el nostre RSS Segueix-nos a Facebook Segueix-nos a Twitter Contacta'ns Telegram ATTAC España

20 aniversari d’ATTAC España

Economía para la ciudadanía

Opinió gràfica

No a todos los machismos - Forges

ATTAC Mallorca dóna suport

PAH


Plataforma contra l'ampliació de l'aeroport de Palma

Arxiu