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Crisis sobre crisis: la Crisis Ecológica Global y el insostenible crecimiento neoliberal

6 Setembre, 2010 - Opinió

Jesús Castillo Segura – Kaos en la red La crisis económica ha llegado en plena crisis ecológica global. Ambas crisis ilustran la imposibilidad de crecer de forma permanente y acelerada, base del capitalismo, en un planeta finito y cada día más frágil. El vertido continuado de petróleo desde instalaciones de la petrolera BP en el […]

Jesús Castillo SeguraKaos en la red
La crisis económica ha llegado en plena crisis ecológica global. Ambas crisis ilustran la imposibilidad de crecer de forma permanente y acelerada, base del capitalismo, en un planeta finito y cada día más frágil. El vertido continuado de petróleo desde instalaciones de la petrolera BP en el Golfo de México es un ejemplo paradigmático de las desastrosas consecuencias de un sistema socioeconómico que antepone los beneficios de unos pocos frente al bienestar de la mayoría. A la contaminación de las aguas marinas se suman muchas otras problemáticas socioambientales como el cambio climático, la destrucción de la biodiversidad, la deforestación intertropical, la “balearización” de las costas, etc.
La crisis ha forzado un decrecimiento descontrolado del sistema económico que se ha traducido en una disminución absoluta de los impactos socioambientales relacionados con la extracción y uso de ciertos recursos naturales; tendencia quebrada por fenómenos catastróficos como el mencionado vertido de hidrocarburos.
Frente a las crisis económica, muchos gobiernos, incluidos el de Zapatero, están respondiendo con medidas neoliberales que tienden a dar más poder a las grandes empresas y al sector financiero, a la vez que atacan el bienestar de millones de trabajadores al recortar poder adquisitivo, derechos y servicios sociales. El objetivo: restaurar a cualquier precio un modelo de crecimiento que concentra las riquezas en unas pocas manos a la vez que agota el medioambiente. Responden a la crisis del neoliberalismo con más neoliberalismo, ofreciendo la enfermedad como cura del síndrome que ella misma ha causado. Por ejemplo, desde el Palacio de la Moncloa se jugaba con la palabra “sostenible”, usada frecuentemente en un contexto de “desarrollo sostenible”, de conservación de la naturaleza, definiendo la Ley de Economía Sostenible como “cambios normativos destinados a proporcionar un mejor entorno regulatorio a los agentes económicos para que disfruten de una posición más competitiva en el momento en que se inicie la recuperación económica”. Como si la competencia entre las grandes empresas fuera algo sostenible y no nos condujera, una y otra vez, a crisis económicas y un agravamiento de la crisis ecológica.
En el camino de la recuperación neoliberal, las políticas ambientales quedan relegadas a un segundo plano, cuando no abandonadas totalmente. En vez de aprovechar las posibilidades de reconstrucción para cambiar el modelo de desarrollo, concentran los esfuerzos en volver a “la senda del crecimiento”, una senda supuestamente infinita, cada vez más supuestamente. Para recuperar la actividad económica, el gobierno de Zapatero ha rebajado las exigencias medioambientales, sacrificando la conservación del medioambiente del que depende la salud y la calidad de vida de la ciudadanía.
Por ejemplo, la caída de la venta de automóviles debería ser vista como una buena noticia, como una oportunidad para el cambio en pro del transporte público, para la diversificación de la economía. Sin embargo, el que se vendan menos turismos es interpretado como una de las mayores catástrofes del sistema productivo. En vez de aprovechar la oportunidad, el gobierno ha puesto en marcha ayudas multimillonarias al sector del automóvil para recuperar la demanda. En esta línea, una de las primeras reacciones del gobierno a la crisis, tras inyectar miles de millones de euros en la banca, fue amortiguar la caída del sector de la construcción con grandes obras públicas asociadas a fuertes impactos ambientales para las que se ha planteado reducir el tiempo de tramitación del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental.
En este contexto, no parece casual que se hayan rebajado a inicios de 2009 las exigencias respecto al cumplimiento estricto de la Ley de Costas o que leyes muy necesarias y que vienen planificándose desde hace tiempo, como una Ley sobre Envases y Residuos de Envases que intenta limitar la proliferación de envases prescindibles, queden aparcadas indefinidamente.
La agresión al entorno se utiliza, conjuntamente con las agresiones a las condiciones laborales y de vida de los trabajadores, para salir de la crisis. En el otoño de 2007, Zapatero anunciaba que en pocos meses convocaría una conferencia de presidentes autonómicos para abordar el problema del cambio climático. Esa reunión nunca llegó a celebrarse. En diciembre de 2007, el ministro alemán de Medio Ambiente en la Cumbre Mundial del Clima de Bali pedía valentía para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 50%. Un año después, en plena crisis económica, Alemania anunciaba que para sus empresas sería muy complicado cumplir el objetivo de la UE de reducir las emisiones un 20% para 2020 y que limitar por ley las emisiones de los turismos hundiría la industria del automóvil.
A pesar de que los partidos mayoritarios quieren hacernos creer que no existen alternativas al modelo actual de desarrollo, tanto en el campo económico como en el ambiental hay posibilidades de mejorar la calidad de vida de la mayoría de la ciudadanía a la vez que se sale de la crisis económica y se frena la degradación ambiental. Estas alternativas pasan por un control radicalmente democrático de los recursos naturales, un decrecimiento ordenado en los países enriquecidos y un reparto de las enormes riquezas que se generan actualmente. Es decir, lo opuesto a lo que nos intentan convencer cada día.
Fuente: Correo de Andalucía

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