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2010, con la cabeza y el cuore

1 Gener, 2011 - Estatal

Rosa Maria Artal – Comité de Apoyo de ATTAC Un año que ha pasado excesivamente deprisa, constato al mirar las entradas del blog de los primeros meses que parecen de ayer mismo. Al menos, el repaso sirve para ver la trayectoria: todo lo peor que se gestaba, cuajó como en las peores pesadillas. Llamábamos a […]

Rosa Maria Artal – Comité de Apoyo de ATTAC
Un año que ha pasado excesivamente deprisa, constato al mirar las entradas del blog de los primeros meses que parecen de ayer mismo. Al menos, el repaso sirve para ver la trayectoria: todo lo peor que se gestaba, cuajó como en las peores pesadillas. Llamábamos a 2009 “el año de la crisis”, y era apenas el signo que indicaba un cambio de paradigma. Sus autores perdieron incluso la vergüenza para hablar claro de sus objetivos. En Febrero se reunieron las Hedges Funds en una cena para, por primera vez que recordemos, decir sin tapujos que “hundir el euro era una gran oportunidad de negocio”. A lo largo de 2010, vimos las primeras protestas de los griegos que aún no habían sido rescatados pero que tenían sobre sí la Espada de Damocles que terminó  por caer sobre ellos. Luego sería Irlanda. Estamos comprobando que suele suceder, nadie la para.
Asistimos a la xenofobia del PP, enarbolada con pasión por esa guerrillera de labios hinchados de botox (lo que indica una escala de valores)  que tienen en Cataluña, y que incluso ha cosechado algunos votos más que sus predecesores. Además de confortar el corazoncito fascista, daba réditos electorales. La sociedad también volcó más su odio y desconocimiento sobre los emigrantes. Así lo veía Manel Fontdevila en Público.
Mientras en EEUU, con Obama en caída libre, empezaba a gestarse y reunirse el Tea Party, en España, los salvadores de la Patria, de su patria, también salían del armario. Un sujeto en La Razón llamaba a un “cirujano de hierro” para solventar la cuestión. Y así siguieron. Y ahí están esperando. Son los mismos que crucificaron a Baltasar Garzón con el apoyo entusiasta de presuntos progresistas.
Cada vez que se mentaron en el blog el fascismo o el machismo se desató la polémica con comentarios masivos a favor y en contra. Nada ha registrado mayor atención militantes que esos temas. Luego también tenemos en el “haber” a un buen número de practicantes de ambas aberraciones.
Y sí, hemos contemplado la metamorfosis de Zapatero en neoliberal entusiasta, tras haberse resistido a mermar derechos sociales. Pero es que la UE no le quería, ni le querían los mercados. Ni, lo que es mucho peor, el Financial Times. Y los más impensables recortes nos dieron en toda la boca. Como las insostenibles alzas de precios en uno de los países con menor salario de la UE. Y con menor gasto social. Y con mayor número de parados.
Y hay que vender a manos privadas lo poco que nos queda, porque ellos quieren hacer negocio, y ellos son los que mandan.  Y el gran camelo demagógico de la solución al conflicto de los controladores que reveló, además y de nuevo, lo peor de la sociedad española. Y esa sociedad que salió en masa a la calle para aclamar a la selección de fútbol, ganadora del Mundial -que está muy bien- pero que parece incapaz de mover un dedo para solucionar sus problemas. ¿Para qué seguir?
Pero los años completos, como balance, no serían nada sin la propia vida. Encontré en Arco un árbol rojo  que dormía en su cama sin colchón ni sábanas.
Pero 2010 ha sido para mí un año especial en los afectos. Amanecía turbio. No sólo me habían robado Europa, sino también Europa en Suma, idea y gestación mía. Y me dolió. También por el desencanto con personas que defraudan. Pero encontré a ATTAC, y por esa idea sí merece la pena luchar y esforzarse. Y resulta que ATTAC estaba lleno de personas. Estupendas. Una, por fortuna, me echó el anzuelo y me devolvió al río donde nadar: Paco Altemir. Una joya.
Y existían también el blog y las redes sociales. Alguien me dijo una vez: “no necesito más amigos”, y me dio mucha pena. Por él. El Congreso de Internet de Huesca, los 1001 medios de Granada, me ayudaron a poner cara, también, a otras personas. Y muchas me gustaron. Voy a citar incluso a algunas: Rosajc, Virginia, Bárbara, Javier Barrera, Pedro de Alzaga, a Javier Pérez de Albéniz, cómo no… oh, y muchos más, no debo seguir enumerando porque haría un post kilómetrico. Más.
He hablado este año con pasión y reiteradamente del periodismo que se hundía. Altamente preocupada. Y vaya que sí, el cierre de CNN+ ha sido una completa metáfora. Pero… con nuevas sintonías entrañables.
La muerte se llevó José Vidal Beneyto que era un norte para mí, sin que él lo supiera. Aunque me trajo, en carne y hueso, a Federico Mayor Zaragoza en su misma línea. Y me dio dos sonoros zarpazos con el fallecimiento de José Antonio Labordeta y Luis Mariñas, tan cruciales de alguna forma en mi vida.
Como tantos otros, me hundo y me levanto. Y lo comparto con vosotros. Porque muchos os habéis unido a ese grupo de apoyo que son mis amigos de siempre. Una maravilla recuperar en contacto intensificado, entre estos últimos, a Juan Tortosa que acaba de quedarse sin trabajo al cerrar CNN+. O a mi antigua vecina, Virginia Mataix que reaparece tan esplendorosa como siempre. Por el blog. Y, del blog, os citaría a todos los más asiduos, pero entenderéis que, para resumir, me quede con Soto, seguro que vosotros haríais lo mismo. A todos, asiduos y esporádicos, perdonadme por no “nombrar” a la que sería, de nuevo, una lista interminable.
Y había más por ahí, para charlar a cualquier hora… y en la misma longitud de onda. Quiero abrazar a Paula porque aún llora por lo que no debe. A la ingeniosa Carmen. A la grandísima Ángels. A Antonio (Piezas) imprescindible ayuda para todo. A Enrique Meneses, enorme luchador entrañable. Y a Víctor, en equipo de lucha y calor.
Y siempre tengo a mi hijo David, eterno resorte para las ideas y el estímulo.
La casa llena. Es más lo que hay que lo que se ve.
Algunas ilusiones alumbraron en ráfaga para saber que es preferible sentir y “sentirse” vivo, porque, vivo, existe la esperanza. Las uvas, por primera vez en mucho tiempo, vienen “mediollenas” de ánimo. Hoy es igual que mañana, simplemente hay que seguir el camino, procurando no desfallecer. No siempre es fácil. Hoy, casi menos que nunca. Pero a pesar de todo, ¡Feliz 2011!  Igual podemos conseguirlo.
El Periscopio.

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