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¡Qué desmadre!

18 Octubre, 2012 - Estatal

Francisco Altemir – Attac Madrid Según el  Diccionario de la Real Academia, desmadre viene de madre, terreno por donde corre un río o arroyo. El Diccionario da tres acepciones 1. m. coloq. Acción y efecto de desmadrarse (conducirse sin respeto ni medida). 2. m. coloq. Exceso desmesurado en palabras o acciones. 3. m. coloq. Juerga […]

Francisco Altemir – Attac Madrid
Según el  Diccionario de la Real Academia, desmadre viene de madre, terreno por donde corre un río o arroyo.
El Diccionario da tres acepciones
1. m. coloq. Acción y efecto de desmadrarse (conducirse sin respeto ni medida).
2. m. coloq. Exceso desmesurado en palabras o acciones.
3. m. coloq. Juerga desenfrenada.
Las recientes inundaciones en Andalucía y Levante me han retrotraído a casi 50 años atrás cuando construía obras como ingeniero de caminos: puentes sobre el río Guadalhorce y sus afluentes, sobre el Guadalmedina, encauzamiento del Guadalfeo…, obras, que según creo, han resistido el empuje de las aguas desmadradas.
El hombre siempre ha tratado de luchar contra los embates de la naturaleza,  ha construido diques de abrigo para proteger a las embarcaciones en los puertos, presas de embalse para regular las posibles avenidas de los ríos, encauzamientos para proteger las riberas etc. Vivimos en un Madrid con un aprendiz de río, el Manzanares que se desmadró el año 1951, si mi memoria no me falla, sembrando la desolación en las riberas. Después se encauzó y en los años 70, del siglo pasado  se construyó la presa de El Pardo que regula su caudal.
Nuestros antepasados conocían bien las bromas que podía gastar el Manzanares por lo que los puentes que construyeron tenían las pilas protegidas por tajamares, como puede verse en la foto, que tienen como misión desviar el empuje de las aguas y que no golpeen directamente la pila que está calculada para resistir fuerzas verticales y nunca horizontales. Recuerdo, a estos efectos, la insistencia de un catedrático de la Escuela de Caminos cuando hablaba de las brozas que arrastraban las riadas y que podían taponar alcantarillas y pequeñas obras de fábrica arruinándolas (insistía en que las brozas no sólo eran hierbas y hojarasca sino árboles enteros, vacas, caballos etc; coches, tractores, camiones…añado yo). Recuérdese la tragedia del camping de Biescas ocurrido hace pocos años: un pequeño pontón sobre un pequeño arroyo estaba obturado por falta de cuidado y limpieza, al principio de la riada hizo de pequeño embalse pero al no poder resistir el empuje causó la tragedia que todos recordamos.
He tratado de observar con atención los vídeos, transmitidos por TV, de los puentes  derruidos por el empuje de las aguas y de lo que pudiesen arrastrar. Tengo la sospecha de que no estaban protegidos por tajamares por lo que no resistieron el empuje horizontal.  Por otra parte parece que los tramos, vanos entre pilares longitudinales, eran pequeños por lo que de haberse construido tajamares hubiesen estado pegados unos con otros constituyendo una represa con consecuencias puede que peores. En cualquier caso estrechaban el cauce aumentando el problema,
Otra hipótesis plausible es que se haya producido un sifonamiento: la  presión del agua puede llegar a igualar el peso total (saturado) de la columna de suelo. Al ocurrir esto, los granos no soportan ninguna tensión y, si se trata de arena, se separan unos de otros, transformándose el material en una suspensión de partículas en agua. A este fenómeno se le denomina “sifonamiento”. El suelo pierde su capacidad portante y los pilares se caen. (Agustín de Betancourt, fundador de la Escuela de Ingeniero de Caminos en 1802, había informado ese mismo año sobre la rotura de la Presa de Puentes sobre el río Guadalentín en el municipio de Lorca y causó más de 600 muertos. Se debió al sifonamiento de las arenas sobre la que estaba cimentada).
Por otra parte muchas poblaciones han crecido ocupando la zona inundable con las terribles escenas que contemplamos todos los años, pobres gentes que han perdido todo. Estos desastres ocurren porque la corrupción ha hecho que se permita construir en los cauces de los ríos y éstos tienen memoria y unas escrituras de propiedad que sacan a relucir, en ocasiones, llevándose por delante todo aquello que ha invadido su propiedad vulnerando su DERECHO.
La carencia de unas normas regulatorias serias, la ausencia de un Estado que vigile el cumplimiento de las pocas que existen, la desidia, el abandono, la ignorancia y la falta de civismo son la causa de estos desastres NATURALES.
OTROS  DESMADRES
Existen otros desmadres que son debidos a la mano, guiada por la sinrazón, del hombre. El género humano se guía, muchas veces, por la soberbia y despreciando cuanto ignora por lo que siempre tropieza con las mismas piedras. En 1929 ocurrió la llamada GRAN DEPRESIÓN, de la que tanto hemos oído hablar pero que no nos hemos parado a reflexionar seriamente ni sobre las causas ni sobre sus remedios. Hemos visto anteriormente que la falta de REGULACIÓN  de los ríos y arroyos, la ausencia de ENCAUZAMIENTOS, el DESPRECIO a las NORMAS URBANÍSTICAS, la CORRUPCIÓN (todo tiene un precio), es la CAUSA DE DESASTRES NATURALES.
De la misma forma la ausencia de regulación financiera, originada por los sueños de la codicia desenfrenada, es la causa de esta GRAN RECESIÓN MUNDIAL QUE AMENAZA CON LLEVARSE POR DELANTE TODAS LAS DEMOCRACIAS.
Roosevelt promulgó en 1933 la llamada Ley Glass Steagall para evitar una nueva Depresión como la padecida en 1929. Básicamente la Ley quería acabar con la especulación financiera separando la banca de depósito de la de inversión. Se promulga una ley antimonopolio. Se prohíbe a los consejeros de los bancos pertenecer a los consejos de otras empresas industriales o de otro tipo. .Funciona casi  70 años siendo derogada en 1999 por la Administración Clinton incapaz de resistir la presión de los banqueros y poderes financieros reforzados por las nuevas tecnologías.
Hay que resaltar las palabras de Franklin Roosevelt en la campaña presidencial de 1936:
“Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz: los monopolios comerciales y financieros, la especulación, la banca irresponsable, el antagonismo de clase…Habían comenzado a considerar al gobierno de Estados Unidos como un mero apéndice de sus propios asuntos”
El tsunami financiero que estamos viviendo se lleva por delante millones de familias, millones de ilusiones, millones de vidas y todo ello por culpa de unos DESAPRENSIVOS contra los que no puede nadie, ningún político del mundo es capaz de aprobar unas normas que impidan sus desmanes. Aquel Obama del “We can” ha sido incapaz, sencillamente, no ha podido. Los especuladores se mueven con la velocidad de la luz los 86.400 segundos de cada día asolando todo aquello que no sirva a sus intereses. Los ciudadanos podemos votar malamente cada cuatro años a málaga o a malagón con sistemas electorales propios del siglo XIX.
Hay que someter a los poderes financieros mundiales y locales y a todos sus mamporreros (agencias de calificación, hedge funds, paraísos fiscales…) a la soberanía de los ciudadanos con el menor número de intermediarios posibles que terminan corrompiendo la democracia.
Parafraseando a Lord Acton: Los poderes tienden a desmadrarse, los poderes anónimos tienden a desmadrarse anónimamente. Hay que preservar a las democracias de los poderes anónimos como pedía Erich Fromm hace años. Si no existe transparencia, si no existen normas que protejan a los más débiles esto seguirá siendo un DESMADRE MUNDIAL que se llevará por delante todas las democracias, a no ser que los ciudadanos soberanos obliguen a cambiar democráticamente estas reglas de juego tramposas que solamente benefician al 1% de la población mundial (Stiglitz dixit). Esa mayoría silenciosa tiene que hacerse oír.
 

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