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Derecho a la libertad de conciencia, objeción fiscal contra el pago de la deuda y ocupación pacífica de los bancos

3 Desembre, 2012 - Opinió

Antonio Aramayona – ATTAC CHEG Aragón León Tolstoi tiene un delicioso cuento , titulado Iván, el Imbécil, en el que nos invita a ser declarados redomados imbéciles por el poder. Dice así: “El viejo diablo declaró al pueblo que todos los imbéciles deberían inscribirse como soldados, y que cuantos se negaran a hacerlo serían condenados […]

Antonio Aramayona – ATTAC CHEG Aragón
León Tolstoi tiene un delicioso cuento , titulado Iván, el Imbécil, en el que nos invita a ser declarados redomados imbéciles por el poder. Dice así:
“El viejo diablo declaró al pueblo que todos los imbéciles deberían inscribirse como soldados, y que cuantos se negaran a hacerlo serían condenados a muerte.
Los imbéciles acudieron a casa del voivoda.
– Nos dices -exclamaron- que si nos negamos a ser soldados, el zar nos matará; pero no nos dices lo que se hará de nosotros cuando seamos soldados. Parece que también se les mata.
– Así sucede, en efecto.
Al oír los imbéciles esta respuesta, se obstinaron en su negativa.
– No seremos soldados -gritaban-; preferimos que nos maten en nuestra casa, ya que de todos modos nos han de matar”.
En mi opinión, el cuento es un sencillo homenaje al derecho a la libertad de conciencia: más allá de lo que dicta el poder y por encima de cualquier ley, el ser humano tiene derecho a decidir libre y responsablemente qué quiere ser y hacer, cómo quiere vivir y convivir, cuál es la sociedad y el mundo que considera adecuados y justos para sí mismo y sus compañeros. Este derecho a la libertad de conciencia se hace especialmente necesario en momentos críticos para la sociedad donde se vive y para el mundo en general.
Estos días hemos escuchado la voz de alerta de Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU, que llama a dar una respuesta masiva a la violencia estructural imperante, que pretende conservar a toda costa el “orden mundial” actual, mediante “una contraviolencia basada en la resistencia pacífica”. Ziegler señala como “enemigo común de los europeos, de los africanos y del resto de la población que sufre de hambre y desempleo en el mundo” a los “criminales financieros, que monopolizan los beneficios y privatizan los servicios y recursos”.  Me atrevo a añadir que esa lucha de la ciudadanía en defensa de los derechos humanos fundamentales y de la realización de otro mundo -libre, justo, pacífico, igualitario y ecológico- se lo debemos también a las generaciones futuras, sobre las que no debemos permitir que caiga una deuda abrumadora y una recesión económica, social y humana de muy difícil retorno.
Ziegler recomienda a la ciudadanía española no pagar la deuda, delictiva e ilegítima, adquirida por el Gobierno, para lo que señala como vía concreta la objeción en la declaración de la renta al porcentaje del gasto dedicado al pago de la deuda pública. Toda ciudadana y todo ciudadano que consideren que su conciencia no les permite contribuir a mantener un sistema económico presente y futuro ilegítimo e injusto pueden y deben concretar esa obligación y ese derecho haciendo efectiva su objeción de conciencia en su próxima declaración de la renta. Se trata de colapsar el sistema fiscal de nuestro país, a fin de que los poderes políticos y financieros se vean obligados a revisar y renunciar al expolio sistemático de los derechos y del estado del bienestar del pueblo.
Ziegler propone también a tal fin  “ocupar masivamente los bancos, nacionalizarlos y confiscar las arrogantes riquezas robadas por los especuladores financieros”. Hago desde aquí un llamamiento a todas las ciudadanas y los ciudadanos que por su situación (desempleo, jubilación, permiso o vacaciones…) pueden disponer de tiempo para que a partir de una fecha aún por determinar ocupemos cada mañana de cada semana de cada mes de cada año un banco, donde pacíficamente, sin gritos ni consignas, solo con carteles y en silencio, expliquemos a nuestros conciudadanos y conciudadanas dentro y fuera del banco quiénes son los únicos responsables de esta crisis y cuáles son nuestras reivindicaciones.
Todo ello debemos hacerlo a la mayor brevedad y con la mayor celeridad posibles.

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