Entrevistas con Hervé Falciani: Desvelando lo inconfesable

10 julio 2013 | Categorías: Entitats financeres, Justícia Fiscal y Financiera Global | 1.121 lecturas |

Falciani: “Si se corta una cabeza, habrá otra detrás. Hay que ir al origen del sistema” (1ª parte)

Entrevista exclusiva  a Hervé Falciani, el informático que sacó del banco privado suizo HSBC la mayor lista de evasores fiscales de la historia

“Los más poderosos se esconden detrás de testaferros”, advierte bajo un programa especial de protección de testigos por miedo a que le maten

“Estoy muy cabreado con la gente a la que pagamos con nuestros impuestos porque no asumen su responsabilidad”

Belén Carreño – eldiario.es

“Es una guerra económica y tenemos que estar preparados para luchar”. Hervé Falciani susurra con fiereza estas palabras mientras permanece de pie en la oscuridad de un pasillo de un céntrico bar de Madrid. Estamos esperando a que la policía dé la señal para salir de forma discreta del local. Acabamos de grabar la parte en inglés de la entrevista y la suerte ha querido que un conocido periodista de otro medio esté tomando un café en la barra. Los escoltas están nerviosos con que le reconozcan y de pie en ese pasillo esperamos la señal para salir por parejas. El exempleado de banca pasa así sus primeros días de libertad en España, en la misma sombra que trata de combatir.

Hervé Falciani (Mónaco, 1972) quiere hablar. Quiere informar, explicar, divulgar, revelar. Quiere llegar a la gente y elige eldiario.es para dar su primera entrevista en vídeo y sin disfraces en España. Pasará a la historia por “la lista Falciani”, la relación de datos guardados en la filial de banca privada suiza del HSBC llegó al Gobierno de España en 2010 con cientos de defraudadores, entre ellos, la familia Botín que tuvo que pagar 200 millones de euros por la fortuna que tenía oculta en Suiza. Pero en realidad su objetivo va mucho más allá, quiere dinamitar las cloacas del dinero negro.

Ha tardado mucho tiempo en dejar ver su nuevo rostro, que ha experimentado un marcado cambio desde las últimas fotos publicadas de 2009. Tras su paso por la cárcel (estuvo casi seis meses en Valdemoro) y el periodo de libertad vigilada, Falciani, que tiene pasaporte italiano y francés, ha perdido casi diez kilos. Desde que la Audiencia Nacional rechazó su extradición el 8 de mayo, Falciani ha recuperado parte de su tono físico. Cuando sus dos ocupaciones le dejan (trabaja con la Fiscalía Anticorrupción y en el desarrollo de software para una empresa francesa que le permite trabajar a distancia), sale a correr o practica lucha libre con sus escoltas, un nutrido grupo de policías nacionales que mantienen un altísimo nivel de seguridad alrededor del informático con el que guardan una cordial relación.

Por fin libre, y con el auto de la Audiencia Nacional echando por tierra la teoría defendida por HSBC de que trató de vender la información que robó del banco, el monegasco quiere explicar cómo funciona la tupida red de la que se aprovecha el dinero de la corrupción. La desarticulación de esa maraña se ha convertido en su principal obsesión y no quiere que los nombres de los ricos evasores hagan perder de vista el objetivo último: acabar con el sistema de arriba abajo. Desactivar a los intermediarios y testaferros que han creado un auténtico universo paralelo en dinero negro.

Por eso Falciani no quiere dar nombres. Quiere acabar con todo el sistema y se encuentra muy cómodo con la complicidad de Anticorrupción que ha entrado en el juego de aniquilar la corrupción desde su raíz. Tras el repudio del Gobierno de Sarkozy a trabajar con sus datos, está a punto de arrancar su colaboración con Francia y otras justicias europeas. Pero el informático es claro. Si su trabajo no da frutos por los cauces oficiales está dispuesto a buscar otras fórmulas para que la información llegue a la gente.

Provisto de un cerebro que a simple vista se aprecia como una auténtica esponja, la entrevista se desarrolla en dos días y diferentes idiomas, su lengua materna (francés), inglés y el español que practicó sobre todo en la cárcel, con compañeros como Juan Antonio Roca (cabecilla de la Operación Malaya). Extremadamente educado, fuera de cámara el informático asegura votar “siempre izquierda”.

P: ¿Cómo es el día a día de Hervé Falciani en España?

R: Tengo una vida mínima en España por motivos de seguridad. Pero no me falta nada. Excepto mi familia, evidentemente. Además de la colaboración con la Justicia continúo trabajando con un instituto de investigación a distancia (radicado en Niza).

Sigo además la agenda que marca la Fiscalía Anticorrupción. Trabajan con objetivos claros, teniendo en cuenta circunstancias como los riesgos de prescripción y escogiendo los medios para actuar.

La inminente prescripción de los posibles delitos de los españoles presentes en los datos del banco HSBC habría sido una de las principales razones por las que Falciani escogió España como punto de partida para la colaboración con la Justicia europea. En otros países, los delitos fiscales prescriben a los diez años.-

¿De qué vive?

De lo que cobro de mi trabajo como investigador.

¿Teme realmente por su vida?

Cuanto más se lucha de forma efectiva contra la corrupción, contra la financiación opaca, más peligro corre mi vida.

Pero, ¿ha sentido la amenaza, usted o algún miembro de su familia?

Con gente con quien trabajo que quiere actuar se establece un nivel de peligro. Este nivel está relacionado con el poder que se tiene contra la corrupción, contra la opacidad. Si no se hace nada, yo no tengo peligro. Los profesionales con los que trabajo, que me protegen, han establecido un nivel muy alto. Más alto que el nivel de diversos ministros.

Me siento muy seguro. Hay un elemento de lucha contra la corrupción muy eficaz. Se tiene un conocimiento de cómo luchar contra la corrupción y de proteger a la gente.

El informático está acogido a un programa de protección de testigos auspiciado por Naciones Unidas en su Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, conocida también como la Convención Palermo y que España ratificó en 2003. En el artículo 24 de la Convención, los estados se comprometen a tomar las medidas “eficaces” que sean necesarias para proteger a los testigos y sus familias.-

Ha trabajado con varias Justicias, ¿le han tratado mejor en España?

Claramente, también es el resultado de grandes sacrificios. El resultado me vale la pena, en el sentido de que he encontrado aquí profesionales de alto nivel que es el elemento que puede proteger las instituciones. Tienen un instrumento muy útil, la Fiscalía Anticorrupción. Es una fiscalía en la que se reúnen diferentes competencias, diferentes poderes del Estado tuteladas por la Justicia. Además, he encontrado personas que no solo están centradas en la represión -del fraude y de la evasión-, que es de su competencia, sino que ven más allá, que ven el interés por entender toda la problemática, las orientaciones a corto, medio y largo plazo que habría que dar para pasar de la represión a la prevención. Se acerca mucho a mi interés por desmontar y dar a conocer los mecanismos: significa ir al origen de los problemas.

¿Debería Francia crear una Fiscalía Anticorrupción a imagen de la española?

Claramente. Es un instrumento muy eficaz. Cada vez que dicen que no se sabe cómo luchar, el instrumento que se usa aquí es interesante.

¿En qué consiste su trabajo? ¿Cuál es su función?

Ante todo compartir el conocimiento que tengo del banco privado. Los expertos tenían ya experiencia del otro lado de esos bancos, cómo actuaban. Por primera vez, se puede ir dentro del banco.

¿Cuál era su labor en el banco? Usted, ¿de qué trabajaba en HSBC?

Trabajaba como analista técnico del departamento de proyectos estratégicos. Estaba el equipo encargado de desarrollar el sistema informático del banco para que se pueda adaptar a las leyes, a los cambios de leyes. Hoy, más y más, las personas que entienden cómo funciona el corazón, el núcleo de un banco son los desarrolladores. Los que trabajan en el departamento informático.

¿Cuántos años trabajó en HSBC?

Casi diez años

¿Qué sueldo tenía en el banco?

Cobraba de media unos 150.000 francos suizos al año (alrededor de 120.000 euros).

Pero HSBC es solo un banco, dentro de la banca privada. Al final hay otros bancos suizos muy conocidos también que trabajan de la misma forma. ¿Trabajan en red?

Con la tecnología es posible hoy que todos compartan el esfuerzo… que todos puedan trabajar juntos. Ese es el poder de los bancos hoy. Además de esta tecnología existe una sofistificación judicial. En el sentido de que, con esta posibilidad de comunicación, la actividad se reparte sobre diversos países y se beneficia de cada una de las particularidades de cada país. Es difícil de entender cuando no se sabe que diversos bancos, como HSBC, tienen filiales en muchos países. Cada vez que un banco tiene filiales se aprovechará de la Justicia y las leyes del país donde está su filial. Es la tecnología la que permite esto hoy. La tecnología de la comunicación. La intranet más grande del mundo es la del HSBC. Hoy un banco es un sistema informático. Sin informática no existe la actividad del banco, no existe más, no se puede.

En el auto de la Audiencia Nacional hay un informe de Anticorrupción y también se dijo en la vista de extradición que HSBC funciona como un offshore dentro de España. ¿Eso qué quiere decir?

¿Por qué se habló de offshore? Porque es exactamente el principio de una empresa offshore, aprovecharse de un lado de una jurisdicción y por otro lado, de otra.

¿Cómo surgió la idea de comenzar a recopilar datos del banco?

En un momento determinado se cambió también la estrategia del banco –en 2008, HSBC fusionó sus dos firmas de banca privada presentes en Suiza-. Algunas personas querían que se cambiara el banco para que fuera más seguro. Otros quisieron aprovechar este tiempo de transición para evitarlo. Con gente como yo, que querían cambiar las cosas para que el banco fuera más seguro, más eficaz pero respetando leyes, los que decidimos ver cómo se podía colaborar con la Justicia y las autoridades.

Habla usted en plural

Es que he encontrado gente para colaborar con la Justicia. Buscamos cómo hacerlo con pruebas. Y después, hemos buscado todo el proceso para que las pruebas puedan llegar a las manos de la Justicia. Fue también una empresa muy difícil.

¿Esas otras personas siguen trabajando en HSBC?

Ahora, no puedo hablar.

Se puede decir que no estaba usted feliz

No es que no estuviera feliz, es que era inaceptable. Es posible que haya personas que trabajen toda la vida en un banco y no sepan qué sucede realmente. Pero cuando estás en una posición como la mía que es un punto de vista privilegiado para entender lo que sucede, esto se convierte en un resorte para mover tu conciencia y se convirtió, simplemente, en inaceptable para mí. Esto me indujo a tomar mis propias decisiones y responsabilidades.

Esta parte es muy importante para los casos que tenemos ahora mismo en España de las cuentas de Suiza. ¿Un español puede tener una cuenta en Suiza sin haber ido nunca a Suiza? ¿Es posible abrir una cuenta sin viajar a Ginebra?

Legalmente no, pero se hace, hay diferentes formas de hacerse. Existen diversos modos. Yo soy informático, solo sé cómo es de fácil que no se controle dónde llegan los contratos. Normalmente se necesita firmar dentro del banco. Pero con el gestor se puede ver… si mañana encontramos un correo con un contrato firmado que pasa de España a la entidad Suiza significa que no se respeta la ley.

El Tribunal Supremo acreditó que la filial de HSBC en España abrió al principio de la década 138 cuentas a españoles y puso como cliente a la matriz suiza. Casos así como el del presidente de la patronal audiovisual, Pedro Pérez, que aparece en la lista Falciani pero asegura no haber visitado nunca Suiza, tienen explicación.

¿El sistema se basa en unos intermediarios, en personas en realidad que están en otros países captando? Al final, no es solo informática. ¿También hay unos testaferros o personas que trabajan para el banco?

Sí, esto es un aspecto fundamental de la actuación en red. Las redes de personas son muy eficaces, dejan pocas huellas. Al final, cada vez que un empresario o una persona necesita los servicios de un banco pasará a través de una persona o de un circuito de intermediarios. Esas redes están muy bien organizadas. Son parte de la experiencia de los bancos, también.

¿Qué mueve a Hervé Falciani a cambiar el sistema?

Cuando era un niño (en Mónaco) he visto a la gente que salía de otro país porque estaban en una guerra civil y tenía sentido tener una vía para escapar -en referencia a llevar su dinero a Mónaco-. Pero esto era un mundo que se cambió. Una vez que ya no se hablaba más de proteger a la gente, sino al contrario, de desarrollar un sistema que podía dañar a la gente, para mí era muy claro. No podía compartir esta idea, no podía ir en esta dirección

Después de todo lo que ha pasado, lleva cuatro años casi huido, ha pasado por la cárcel ¿cree que todo eso ha valido la pena?

Sí, sí ayuda a que sea más entendido. Me alegra que no sea inútil. Es un sufrimiento, un sacrificio, lo será siempre. La gente entenderá que es más importante controlar las finanzas, las bancas, las transacciones. Y que se debe actuar como actúa el banco, trabajando en redes. Las justicias trabajan menos en contra -unas contra otras- y más juntas. He visto una situación donde a la Justicia le falta autonomía, independencia, el resultado era más impunidad. He encontrado una situación donde una Justicia no ayudaba al nivel que podía…

¿Se refiere a Francia?

Exactamente, en una época que no está muy lejos en el tiempo. Es una experiencia que ha probado que se debe trabajar en red como se trabaja en los paraísos fiscales.

Si esos bancos trabajan en red, también quiere que las fiscalías trabajen en red. ¿Esto está pasando?

A nivel europeo se debe trabajar más juntos. El modo que tiene sentido es que esta unión se haga a nivel de las fiscalías Anticorrupción.

¿Hay una lista Falciani?

No tiene sentido hablar de una lista Falciani. Es como hablar del fuego sin entender el mecanismo para encender este fuego. Lo más importante es entenderlo. Se olvidan los mecanismos de los testaferros. Se olvida que lo fundamental es parar estos mecanismos. Si se corta una cabeza, habrá otra detrás. Si no se para el mecanismo se continuará así siempre. Se podrá gastar la poca energía que tenemos sin que se pare la corrupción al final.

¿No cree que el hecho de no dar nombres y apellidos hace complicado que la opinión pública entienda lo que quiere decir con deshacer el sistema?

Lo más importante es que la gente entienda que se va en la buena dirección. Si se presentan nombres solo tiene sentido a veces, para los que se piensan en la impunidad total. Pero muchas veces utilizan testaferros, todo ese mecanismo complejo de la opacidad. Lo más importante es que la gente entienda dónde se debe pegar.

¿Y dónde se debe pegar?

No a una persona, porque detrás hay otra. Los más poderosos se esconden detrás de testaferros. Es más importante, entender que existe ese mecanismo de intermediarios que es donde se debe pegar. No es difícil. Solo se necesita voluntad. Para que esta voluntad se exprese se necesita que el pueblo entienda cuál es la prioridad.

¿Cuál es la prioridad?

Controlar las finanzas desde su país.

Se puede luchar contra la sombra, se puede luchar contra la opacidad. Cada persona en España o fuera de España debe entender el verdadero rol que tiene un banco. Explicar bien cuáles son los peligros de los bancos y cómo se pueden controlar más. Cuando se entiende que falta solo una voluntad, llegaremos al objetivo.

¿Lo que falta es voluntad política entonces?

Claramente. Si el peligro es que sufrimos por culpa del sistema tenemos que votar para que se cambie. Para que la actuación sea más fuerte de lo que es. Creo que es peligroso para todos los partidos políticos hablar de esto. Es posible que no entiendan bien las consecuencias. El pueblo debe expresar su voluntad.  Una vez que la calle empiece a hablar, la calle hará presión también.

Aunque usted no quiera dar nombres el resultado de su trabajo sí los dará.

Al final hay gente. Pero una vez más el mecanismo es más importante. El objetivo no es más gente en la cárcel. El objetivo es parar el sufrimiento.

¿Algún nombre español sorprenderá?

Una vez más diré que desde mi punto de vista lo más efectivo será ir al origen.  Es menos inversión con más resultados. El dinero sucio, negro, puede ser dinero que era limpio al principio y que se ha convertido en sucio con la corrupción.

¿El objetivo de Hervé Falciani es acabar con HSBC?

Si HSBC da un ejemplo, de que la Justicia no dejará hacer esto, eso está bien. Pero además, de esto, lo más importante para mí es que se entiendan los mecanismos, la lógica detrás de todo esto. Que se entienda que nosotros tenemos que cambiar algo. Que podemos. Que es posible y más sencillo de lo que se pensaba. Si no cambiamos esto, si paramos un banco, los otros continuarán. Tomarán alguna precaución más, para evitar la misma situación. Pero al final se adaptarán.

¿Qué le anima a seguir luchando?

Más que luchar lo que quiero es compartir la experiencia y dar testimonio de lo que sucede. Es mi obligación. Y mi sacrificio.

Estoy muy cabreado, porque la gente a la que pagamos con nuestros impuestos para que asuman la responsabilidad no lo hacen. Y sigo haciendo esto por este enfado. Estoy realmente molesto… En un mundo ideal, debería seguir siendo empleado de un banco, de HSBC o de otro cualquiera. Lo que me mueve es acabar con esto, no dejarlo estar. Mi responsabilidad es compartir lo que vi dentro del banco. Y ahora, estoy siendo testigo de las dificultades con las que se topan las diferentes administraciones o gobiernos. Hablo especialmente del anterior Gobierno francés y de cómo no cumplieron con sus obligaciones.

Los Gobiernos deben actuar y tomar medidas reales contra la corrupción, no solo declaraciones de intenciones. Si no puedo encontrar la forma de compartir con los medios, directamente, las pruebas de que los Gobierno no actúan como deben, estoy abierto a trabajar con cualquier persona de buena voluntad para encontrar mejores formas de luchar contra la corrupción.

¿Dónde se imagina viviendo los próximos años? Parece que su misión va a ser muy larga. ¿Cuál es el futuro de Hervé Falciani?

Mi vida es una vida de sacrificio. Quiero estar más cerca de mi familia.

¿Está casado?

Sí.

¿Tiene un niño o una niña?

Una niña. Quiero evidentemente estar con ellos pero es un peligro hoy. No es una lucha para mí solo. ¿Dónde voy a vivir? Yo como hombre quiero que sea lo más cerca posible de mi familia sin que sea un peligro para ellos. Fuera de esto, de esta parte más personal, lo que me importa es ayudar más, ayudar siempre. Cuando veo que se puede hacer algo por la opacidad financiera, que hay métodos sencillos, si veo que no se cambia con las autoridades, buscaré otro método. Siempre en la legalidad, evidentemente, pero en un modo más original.

¿Ha intentado vender los datos que extrajo del banco?

No. Y no es solo mi palabra. Es también la de la Audiencia Nacional. Ellos lo que quieren es que me pare.

Algunos piensan que usted es un héroe. ¿Es lo que quiere ser?

Tampoco. Ni ladrón ni héroe. Diré que quiero con mi corazón llegar, vencer, con mi alma. Y hacer todo lo que pueda. Ya he hecho, ya he hecho mucho. Me interesa más la gente con quien puedo trabajar que saber cómo me ven o qué piensan de mí. Yo veo que es muy importante para nosotros esta lucha. Tenemos posibilidad de ganar. Esto es lo que me motiva. Que sé que no es inútil. Se puede vencer. Se puede ganar. No me puedo parar sabiendo que puedo hacer algo más.

eldiario.es

Falciani desvela cómo funciona la red financiera de dinero negro (2ª parte)

Ofrecemos la segunda parte de la entrevista con el informático francés que extrajo miles de datos de la filial suiza del banco privado de HSBC.

Hervé Falciani explica cómo funciona la red que desde Ginebra tejen los bancos para proteger la identidad y las fortunas de sus clientes.

Marc Pérez, organizador de la trama Gao Ping, Arturo Fasana, intermediario de Gürtel o los Albertos, Enrique Lasarte, testaferro de Mario Conde o la familia Abelló son algunos de los nombres que se repiten en las pesquisas españolas.

Belén Carreño 

 

El fraude como “síntoma” de la enfermedad del sistema

Hervé Falciani rechaza de plano la existencia de una lista con una relación de nombres y apellidos como tal. Sin embargo, en la primera relación de datos que llegó desde la Hacienda francesa en 2010 se encontraban apellidos como Botín o, según diversas fuentes Pujol. La mención de la lista inundó de regularizaciones y declaraciones complementarias las oficinas tributarias, sin necesidad de que un solo funcionario inspeccionara realmente a las familias.

Sin embargo, en la primera entrega de datos que las autoridades francesas hicieron a España había hasta 659 nombres de españoles. Un programa de la cadena de televisión pública France 2en cuya elaboración ha trabajado estrechamente eldiario.es, desveló este mismo martes que en la lista hay al menos 1.835 contratos españoles (cada uno puede estar ligado a un cliente) en la filial suiza de HSBC.

Por lo pronto, y según fuentes policiales, la información extraída de HSBC ha sido clave para tirar de la manta en la red de blanqueo de capitales de Gao Ping, donde están implicados parientes del rey, la trama Gürtel o los papeles de Bárcenas. Aunque en España estos hechos están siendo todavía juzgados, en EEUU la Justicia ya dictó sentencia: una multa de 1.900 millones de dólares a HSBC por prestarse al lavado de dinero, especialmente de los cárteles de droga mexicanos.

Teniendo en cuenta este antecedente, para Falciani el menor de los problemas en sus datos son los evasores fiscales, ya que en la información que extrajo del banco constan también pruebas definitivas de blanqueo de capitales, tráfico de armas, narcotráfico o tráfico de personas. El monegasco ve el fraude fiscal como “un síntoma” de la corrupción del sistema y recuerda que abordar este problema como “fraude fiscal” o ricos no pagando impuestos es una aproximación demasiado “simple”. “Mi objetivo desde el principio no es ocuparme del fraude fiscal, sino llegar al fondo del asunto, al origen”, insiste.

El francés se ha tenido que valer de una argucia para que sus datos puedan ser utilizados legalmente en cualquier país, incluso en los que tienen un tratamiento más restrictivo sobre la revelación de secretos. Así, la información está encriptada y son las mismas Fiscalías las que deben extraer por sí mismas la información y recomponer un puzle de pruebas.

Al obtener la información por sus propios medios, la Justicia blanquea estos datos y los puede usar sin la barrera legal que supondría el uso de información robada. Para asegurarse de la legalidad del uso de las pruebas, Falciani dejó además su ordenador olvidado en su piso de Niza. Cuando las autoridades francesas entraron en su casa, se incautaron de él. Él, por tanto, no dio datos voluntariamente a la Justicia. Pero reconoce que “la mejor forma de evidenciar la falta de control era demostrar que la información más sensible se podía llevar ante la Justicia”.

El principio de la banca privada suiza: ocultar la identidad

¿Cuál es el resorte que permite el blanqueamiento de capitales y la opacidad del sistema financiero? El secreto como piedra filosofal. La falta de controles a la hora de identificar al cliente y comprobar el origen de los fondos. El objetivo último del banco es captar clientes con inmensas sumas de dinero y, el cebo, prometer guardar su privacidad a toda costa.

“La banca se aprovecha de los beneficios de una riqueza que no ayuda a crear”, lamenta Falciani, un reproche que también aplica a los paraísos fiscales, que se nutren de una actividad que llega huyendo de los controles de sus países de origen. “No son bancos como los que están junto a tu casa, son bancos diseñados para tratar con clientes de otros países”, recuerda.

Para ocultar a toda costa la identidad real de los dueños del capital, se pivota sobre un entramado de testaferros y sociedades pantalla en paraísos fiscales. Una sola fortuna puede tener dinero o propiedades a nombre de hasta cientos de empresas falsas regentadas por hombres de paja. Estas empresas están sitas en paraísos fiscales que también protegen la identidad de los supuestos inversores internacionales. “Está todo preparado para trabajar con el cliente, sin dar información sobre su identidad”, aclara el exempleado del banco.

El propio banco presume en su página web de su forma de trabajar. Su telaraña es en realidad la clave de su éxito. “Confianza”, “discreción”, “relaciones”, “conexiones internacionales”, HSBC no esconde sus métodos. Se ampara en su manipulación de la legalidad. “Si no controlamos la identidad de los clientes de forma efectiva, estamos ofreciendo una herramienta muy poderosa a gente muy mala”, recuerda el francés.

Así, “poderosos” en diferentes países del mundo se ayudan mutuamente a que la pelota del dinero negro ruede entre varios países en múltiples niveles. Dando cobertura a las necesidades de efectivo, por ejemplo, o preservando la opacidad del sistema mediante el lobby político. De nuevo, el banco rentabiliza su sistema de relaciones sin rubor. “En nuestras 80 oficinas en 36 países, disponemos de una red para dar servicio al cliente”, aseguran. “ Sabemos cómo hacer tangibles nuestra red de conexiones internacionales para el cliente“, ofertan.

La filial suiza de HSBC deja claro que sus clientes tienen que querer “invertir o pedir prestado” al menos, tres millones de dólares. “Buscamos nuevas oportunidades para gestionar y proteger la riqueza de nuestros clientes”, insisten desde el banco (el más grande del mundo, cuya matriz se localiza en Londres). Ofrecen como atractivo añadido expertos en invertir en oro, diamantes y joyas, los activos preferidos para el blanqueamiento ya que no dejan apenas rastro.

Cuando una Justicia intenta desenredar la madeja se encuentra con un juego de muñecas rusas, con sociedades pantalla que pertenecen a otras sociedades inventadas en terceros países. Mientras se tira del hilo, en procesos que pueden llevar años, los clientes vacían sus cuentas. Este éxito se puede apreciar no solo en investigaciones actuales como la de Bárcenas, que según las comisiones rogatorias de Suiza llegó a tener hasta 38 millones de euros que se han volatilizado en su mayor parte, sino en hechos ya juzgados como en el caso de Mario Conde. El año pasado, casi diez años después de la condena en firme, la Audiencia Nacional localizó hasta cinco propiedades del exbanquero ocultas en sociedades pantalla en Luxemburgo.

“Todo va de relaciones entre gente muy poderosa. Es la estructura de la corrupción”, concluye Falciani para explicar el engranaje del sistema.

Gestores e intermediarios: una red de carne y hueso

Para agilizar y desarrollar la estrategia de la red fiscal, la trama se orquesta en un primer momento por los gestores de cuentas que están dentro del banco que coordinan a los intermediarios que tratan “físicamente” a los clientes en sus países de origen. Hay incluso equipos responsables del “mercado” de cada país, en el caso español el conocido como Iberia. “La banca privada establece relaciones estrechas con clientes a través del ‘gestor de cuentas’, también hay intermediarios que pueden ser primarios, secundarios… diferentes tipos de personas que trabajan unidas para captar clientes para el banco”, explica.

Hasta el momento, en España solo se ha llegado a “tocar” directamente a uno de los 200 gestores que manejan la mayor parte de los 500.000 millones de dólares en activos (algo así como la mitad de la economía española) que atesora esta filial de HSBC. Es Marc Pérez, el mentor de la red de Gao Ping, y primera incursión de Anticorrupción en el corazón de Ginebra.

Pero en EEUU la investigación sí llegó hasta el corazón del banco, un espacio reservado, virgen a los ojos de la justicia, hasta que llegó la lista Falciani. La banca suiza, no solo HSBC, también Credit Suisse y Julius Baer entregaron listados de sus empleados. Todo con tal de evitar lo inevitable. Que la Justicia terminara multando a la entidad. Estas acciones han provocado una desbandada de gestores del banco. Aunque estos empleados saben que trabajan con bombas de relojería, hasta ahora eran intocables. Falciani ha logrado con su huida hacia adelante romper ese tabú. Para contrarrestar este proceso, HSBC anunció recientemente el fichaje del antiguo director del MI5, el servicio de espionaje británico, para reforzar sus medidas de seguridad. Contraespionaje para devolver la tranquilidad al corazón de la opacidad.

Pero estos gestores pocas veces se mueven de su seguro refugio suizo. Son otros, los intermediarios, los que tienen que captar o ayudar a los clientes en sus respectivos países. Estas personas, a su vez, no tienen por qué haber pisado Ginebra en su vida. De hecho, no haberlo hecho es un cordón sanitario que garantiza aún más el trabajo en la obscuridad.

Los llamados “intermediarios” no están en nómina de ningún banco suizo, ya que pueden ser financieros en otras firmas, abogados o personas conocidas por la clase alta en la que confían para administrar sus negocios. Los intermediarios ponen a los potenciales evasores en contacto con el banco pero también con otras personas “de negocios” con las que pueden encontrar solución a problemas como la salida en efectivo de dinero al extranjero o una operación simulada de compra-venta.

El más conocido entre los ricos españoles es Arturo Fasana, el ciudadano suizo que ha manejado los hilos de la Gürtel y también, según una exclusiva de Interviú, de algunas operaciones de los Albertos. Fasana ha gestionado las cuentas de Franciso Correa y de la familia Pujol, en este último caso según las declaraciones del financiero Javier de la Rosa. Aunque Fasana es suizo y solo gestiona cuentas de HSBC, no parece pertener a la plantilla del banco, lo que le identifica más como uno de los llamados intermediarios “primarios”.

Entre los detenidos, o imputados, en las investigaciones por corrupción están empleados del Sabadell, de la sociedad de valores del hermano de Botín, exempleados de Banesto, de Banco Zaragozano, (actualmente Barclays) La complicidad de la banca local, o de algunos de sus empleados al menos, es un pilar de la trama. Casar salidas de efectivo entre clientes que tienen altas sumas de dinero en metálico y necesitan lavarlo y los otros que necesitan liquidez y repatriar parte de su capital que tienen en los paraísos fiscales es uno de los hilos vertebradores del sistema.

El intermediario de moda, que además ejerció al final un papel de testaferro, es Iván Yáñez, el gestor de bolsa elegido por Bárcenas para manejar primero sus inversiones y, después, aparecer como propietario de sociedades pantalla. El resto del tiempo que no se hacía pasar por Bárcenas, Yáñez trabajaba para la gestora de Jaime Botín, uno de los hijos de Emilio, trabajo del que fue despedido de forma fulminante al destaparse su nombre en la investigación.

Enrique Lasarte y José Ramón Blanco Balín son nombres recurrentes en estos ovillos de corrupción. El primero, que llegó a dirigir el Banco Vitoria, una sucursal de Banesto, sirvió de intermediario en su día a Mario Conde que recurrió a su alta capacidad de imaginación para crear ingeniería financiera, por lo que fue condenado a cuatro años de cárcel. Lasarte se ha reconvertido gracias a la mafia china de Gao Ping, que volvió a recurrir a él para organizar la trama. Según publicó Vozpópuli, los informes policiales recogen diversas conversaciones telefónicas entre el financiero e integrantes de la trama cuyo contenido hace suponer a los agentes que el financiero no sólo utilizaba los servicios de la red, sino que había pasado a ser también “intermediario de otros clientes”.

Blanco Balín también tiene antecedentes con añejo, ya que apareció en la otra lista más famosa hasta la aparición de Falciani, la del DVD que se robó de un banco de Liechtenstein. Blanco Balín es un experto en fiscalidad, tanto que coincidió con José María Aznar en la carrera de Inspectores de Finanzas del Estado. Ha prestado sus servicios financieros a los omnipresentes Albertos, y en la actualidad es investigado por su papel en Gürtel.

Alberto Cortina, Alberto Alcocer y Alfonso Alcocer, son nombres que aparecen de forma recurrente en todos los entramados, enlazados a Fasana o Blanco.También es fácil toparse con el magnate Juan Abelló, cuya mujer Ana Gamazo esconde su fortuna en una complicada red de sociedades pantalla, según desveló El Confidencial en colaboración con el consorcio internacional de periodistas de investigación. Además, según publicaron varios medios, el propio Abelló fue investigado por Hacienda en un informe que frenó el mismísimo Aznar. Pero su apellido vuelve a estar en el punto de mira al haber sido imputado uno de sus sobrinos, Vicente Abelló, entre los intermediarios de la red Gao Ping. Y vuelta a empezar. Sin duda, una auténtica red.

Romper la cadena para quebrar el sistema

Una de las claves del éxito de estas operaciones es que están diversificadas, algo que se puede apreciar en tramas como la Gürtel, en la que se utilizan varios bancos suizos y es una trama plagada de intermediarios, testaferros (hay cientos de imputados) y decenas de sociedades pantalla. Panamá, Uruguay, Suiza, Mónaco, Estados Unidos, Reino Unido, Colombia, Holanda, China, Brasil, Senegal o Azerbayán son algunos de los países utilizados por esta trama para extender sus patrimonio o desviar sus transferencias.

“Para aprovecharse de estas infraestructuras hay que tener mucha pasta”, puntualiza Falciani. “Para corromper necesitas ese dinero también, por eso este círculo vicioso tiene que romperse. La forma es controlar los intermediarios”, advierte el francés.

Gracias a la diversificación, el cliente se puede arriesgar a perder el 100% de la operación, en caso de ser interceptada o descubierta por la policía. Es solo una pequeña parte de su fortuna. Se firman cláusulas draconianas, en este sentido. según explican diversos expertos. En cierta forma, funcionan como los servicios secretos. Sus actividades son totalmente independientes del resto del cuerpo de la trama. La amputación de una de estas operaciones no afecta al resto. Lo más importante es que cada una de las inversiones ficticias, de estos contratos, se rijan como un compartimento estanco que en caso de “caer” mantenga aislada el resto de la operación.

El papel de la regulación es clave y debe controlar de forma más directa el papel de los intermediarios y el acceso al corazón del banco. Falciani critica los intentos de “autorregulación” porque, asegura, “no funcionan”. “No soy un idealista, soy muy pragmático, y la autorregulación no funciona”, corta tajante. “Es un gran riesgo que siga así”, concluye.

Pero la capacidad del banco para adaptarse a los cambios regulatorios es infinita. HSBC se jacta de tener hasta 3.500 empleados dedicados, solo, a estudiar cómo “cumplir” con la legislación local. O más bien, todo lo contrario. Según la memoria de sus cuentas en 2012, se gastan 500 millones de dólares en estudiar cómo cumplir las leyes de la forma más creativa posible.

Faltan medios

“Mi experiencia trabajando con la Justicia es que no tienen suficientes ayudas ni dinero para luchar contra esto”, lamenta Falciani. “Todo el dinero que se invierta en luchar contra la corrupción es un paso para un mundo mejor para todos”, recuerda.

La experiencia de Falciani, que ha trabajado en profundidad con la Justicia estadounidense y la española y está en trámites con la italiana, la francesa y la belga, es que en general, faltan medios para luchar contra estas redes de evasión fiscal. El informático cree que la voz del pueblo tiene que ser determinante. “Tenemos que obligar a los gobernantes a invertir más en esta lucha”, exige Falciani, que cree que la movilización ciudadana es la clave para cambiar el sistema.

En este sentido, pide que las diferentes fiscalías anticorrupción europeas trabajen juntas, en red, como hacen los paraísos fiscales, para ganar efectividad en esta lucha. Este proceso de trabajo conjunto ya ha comenzado gracias a los numerosos tratados de colaboración e intercambio automático de información fiscal. Sin embargo, en ocasiones, la Justicia está mucho más sometida al poder político, como quedó demostrado en Francia.

“Tenemos que pensar en trabajar en red, al igual que hacen los bancos”, insiste. “Necesitamos que la justicia trabaje en red, algo como un FBI, como en EE.UU. Nos merecemos esto y no lo tenemos”, clama.

Responsabilidad política

“A día de hoy me duele el corazón porque me tengo que ocupar de luchar contra la corrupción, algo que no me corresponde ya que mi deber es mi familia”, lamenta Falciani. El informático ha asumido como suya la misión de luchar contra la corrupción, pero recuerda que esta tarea no le corresponde a él. “Estoy harto de ver a tanta gente sufrir inútilmente. Estoy harto de las injusticias”, dice para justificar la continuación de su lucha.

Y, es que, mientras en España culminan las investigaciones en marcha abiertas gracias a los datos aportados por Falciani, en su país de origen, Francia, las investigaciones acaban de comenzar. El Gobierno de Nicolas Sarkozy paró en seco la investigación de la Fiscalía de los datos Falciani en 2009 y no ha sido hasta ahora cuando se ha comenzado a investigar y perseguir los delitos contenidos en esas informaciones.

Falciani no oculta su enfado por esa situación, así como por la pasividad de otros gobiernos que le han obligado, por así decirlo, a tomar las riendas en una lucha que él mismo cree que no le correspondía. Por eso, el francés reitera su disposición a trabajar con las personas de “buena voluntad” que se ofrezcan para luchar contra la corrupción.

Publicado en eldiario.es

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