Contrato Laboral de Valor Cero en un Marco Sindical Legítimo

7 septiembre 2013 | Categorías: Estatal | 880 lecturas |

Sagrario Losada - Crónica Popular

Las constantes reformas laborales que el Mundo del Trabajo viene recibiendo desde la Transición Española hasta la fecha están tan bien orquestadas que no nos han permitido reflexionar a quién favorecían y sobre qué intereses recaían: si sobre   la sociedad  trabajadora, si sobre la patronal o si sobre ambos. Cabe la duda, porque, constantemente, nos han hecho creer que se realizaba para no crear desempleo cuando, en realidad, visto su recorrido, vemos que han sido y son para aumentar los beneficios de las patronales sin apenas oposición sindical y  con el consentimiento gubernamental, sindical y social.

¿Qué nos ha traído la “crisis” arrastrada desde 1973 hasta hoy? Recurrir al BOE y a las distintas hemerotecas nos permiten hacer una reflexión y medir la intención de estas reformas, sus aplicaciones y sus consecuencias. En la transición nos encontramos ante varios actores sociales con funciones de doble intención sobre la aplicación de esas reformas, dados los acontecimientos políticos. En este tiempo, se nos vende la reforma como un nuevo marco laboral que incorpora formación actualizada para los trabajadores que abordarán los nuevos paradigmas laborales (informática, idiomas, administración y gestión de empresa) que requerían un distinto nivel de conocimiento. Serán la Patronal y los Sindicatos con el apoyo del gobierno Suárez los responsables de realizar la coordinación y mejoras laborales, conformado desde el buen entendimiento que se vino a llamar la concertación social.

El 27/10/1977 se aprobó la primera reforma laboral bajo la presidencia de Adolfo Suárez. El objetivo: incentivar la inversión productiva y multiplicar los puestos de trabajo para combatir la desocupación. Pero lo que se aplicó no fue lo que el pacto pretendía hacer, sino que estimuló únicamente la llegadas de empresas multinacionales y se favoreció el comercio exterior con subvenciones públicas a sus productos, que nosotros importábamos, fomentando su preferencia en el consumo frente a los productos de origen, causando pérdidas además de incrementar la carestía de vida frente a la mínima subida salarial.”

A tal punto se llegó que el 5/1/1980 el acuerdo entre la CEOE y la UGT tenía el objetivo de reconciliar la negociación colectiva junto al compromiso de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores mediante el aumento de la productividad. En la mesa de negociaciones estaban exclusivamente la UGT y la Patronal. Fue el comienzo de la reconversión industrial que, se decía, tendría su futuro a medio plazo y sin pérdida de puestos de trabajo, dentro de un modelo medianamente sostenido, dadas las condiciones económicas óptimas debido a la llegada de las multinacionales. Pero, esto no sucedió. No aumentó el empleo, ni la productividad: se cerraron empresas, desaparecieron las escuelas de oficios que, aunque atrasadas y sin subvención a la altura de las necesidades, excepto ferrocarril, naval e industria del automóvil, todas las de oficios menores: hostelería, peluquería, textil, marroquinería, imprenta, venían funcionando. Y ello se hizo sin facilitar la preparación alternativa del decreto 1980.

Se empezó a hablar del Estatuto de los trabajadores que fue acogido con reservas, puesto que la sociedad trabajadora no entendía bien de qué se trataba. Exceptuando un 20%  de sociedad militante y los Sindicatos, nadie sabía del tema. Dos grandes sindicalistas, Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, explicaban las mejoras que se obtendrían bajo una protección legal del trabajo. Estuvo muy bien explicado en la teoría por los dos sindicalistas pero, no se llevó a la práctica por los respectivos sindicatos, que, a su vez, tenían introducidos en ellos tecnócratas sindicales: guardianes de la socialdemocracia de turno, que actuaban dentro de UGT y de CC.OO. El estatuto no consiguió su realidad social. La sociedad recibía multitud de información de todo tipo, pero lo importante era “la paz, vivir en paz para superar un tiempo pasado reciente: cuarenta años de dictadura fascista”. Decían que había que prevenir posibles golpes de Estado como primera necesidad. La sociedad, ante ese argumento, asumía todo envuelto en nuestra democracia formal, sin diferenciar si había más o menos trasformación social. La sociedad era conducida a un conformismo programado.

Como se puede comprobar, si recurrimos al resumen del BOE, el pacto en cuanto a la creación de puestos de trabajo, no menciona nada de aumento salarial, ni de mejora laboral. Nada que ver entre lo que se decía con lo que se realizaba: la formación para nuevas profesiones fue cero, aumentó el nivel de vida un 20% frente a subida salarial, un 8% en los convenios de alto nivel y un 4% en el resto. Pero, paralelamente, y esto sí está en el pacto, se abren negociaciones para la enseñanza concertada con apoyo económico estatal, tanto para los colegios religiosos católicos como para enseñanza civil privada, frente a la pérdida de asistencia económica para la escuela pública. Un ejemplo: el colegio del Pilar y otros semejantes consiguen ser concertados en todos sus grados con el voto de la izquierda y la iglesia recuperó poder mediante la enseñanza concertada mientras que perdió representación y cualificación la escuela pública. Nadie organizado reclama la escuela pública como un derecho legítimo y constitucional.

A la vez, las empresas públicas (minería, navieras, ferrocarril, automóvil) son cuestionadas, como obsoletas, con excesivos costes laborales, sobre todo,  que afectará a la sociedad del mundo del trabajo. En todo este proceso los Sindicatos estaban presentes, al igual que otros actores sociales. Pero no fueron tomadas en consideración sus aportaciones al objetivo principal coordinado con el Gobierno más la patronal, como responsable económico: mantener los puestos de trabajo y la formación empírica para la sociedad a la altura de los nuevos paradigmas y necesidades laborales. El sindicato UGT, por ser el agente social más moderado y representante de la llamada clase media, fue el elegido a permanecer en los criterios de negociación que se estaban elaborando, en prevención y ante la posible movilización más radical, con el fin de aportar conformación social y sujetar los ímpetus reivindicativos obreros que, no eran radicales, sino de reconocimiento salarial a medida de las nuevas formas de vida: a una sociedad más consumista, unos salarios más acordes con lo se dio en llamar calidad de vida. Los demás sindicatos, unos mayoritarios y otros minoritarios, CC.OO, USO, CNT, CGT, bien por ser más radicales, bien por ser de menor representación, no fueron tan tenidos en cuenta en la primeras negociaciones de esos inicios de la reforma laboral.

La sociedad fue asumiendo esa calidad de vida sin descubrir el grado perverso que implicaba: a menos salario más consumo y más deuda; a menos industria estatal más importaciones. La subida salarial era relativamente alta, en algunos convenios llegaba a ser un 8 al 10%, pero la carestía de vida para todos los distintos niveles de salarios era de un 20 a 24%. Además, había que soportar los precios de los productos de las multinacionales que producían en España pero se vendían como importados, muy caros para los españolitos y con altos beneficios para esas firmas internacionales. La sociedad dormitaba, estaba inducida a sentirse ciudadana europea, mientras se protegían y mantenían los intereses económicos de las patronales.

No fue abrir la puerta a la europeización, sino a la penetración del capital internacional, fundamentalmente financiero, que en ese primer pacto pretendía estimular el comercio exterior con nuevas importaciones sin incrementar las tasas aduaneras y sin impuestos-medidas proteccionistas- para facilitar la inversión al capital extranjero. Solo importaba mimar a las multinacionales mientras que el mundo del trabajo iba perdiendo banda salarial, derechos de protección laboral y se producía un incremento de las dificultades económicas.

A pesar de la intensa concertación social entre las patronales y los sindicatos, en cada negociación se reducían los derechos, algunos antiguos y otros de recientes conquista que no llegaron a ser una realidad. Por ejemplo: los obreros de la construcción pierden pagas extraordinarias fijadas por convenio, pierden prevención de accidentes laborales a cambio de un pequeño incremento salarial que, a su vez, conllevaba una rebaja para la patronal en sus responsabilidad con la Seguridad Social y Laboral. Aquí, además de proporcionar una conquista a las patronales, la construcción y la banca nacional experimentan un gran auge con mínimas responsabilidades sociales.

Lo mismo ocurrió con el textil: cierran fábricas nacionales y se conceden licencias para las nuevas firmas, Inditex, El Corte Inglés y otras que ya están sostenidas por capital extranjero con sus propios sindicatos, contando, además, con la aprobación de licencias para introducir la feroz economía sumergida, favorable directamente a las patronales invisibles con obreras invisibles, con alto perjuicio de nóminas para la Seguridad Social y el mundo del trabajo. Esto, sabiendo todos los implicados que el mundo del trabajo era, y es, el principal sujeto en la generación de riqueza. Sin embargo, en este momento de la negociación queda totalmente desestimado mientras se sobrestima a las empresas de estructura invisibles que obtienen inconmensurables ingresos, algunas de ellas, consideradas, hoy en día, como modelo de empresa (Inditex (Zara), El Corte. Inglés) con fuertes apoyos institucionales en su fuga de inversiones y paraísos fiscales.

¡Qué extraordinaria conquista la de las patronales!:El 9/6/1981, durante la presidencia de Leopoldo Calvo Sotelo, se firmó una nueva reforma laboral con el objetivo de flexibilizar el mercado de trabajo. Se facilitó la contratación de trabajadores a tiempo parcial y se produjo un aumento de salario para combatir las previsiones de aumento de la inflación  del año 1982.”

El 15/2/1983, con la mayoría aplastante del PSOE en el poder, se produjo el Acuerdo Inter-confederal: la reforma laboral fijó la jornada en 40 horas semanales y aumentó los salarios de los trabajadores para combatir la inflación. Decían: “la finalidad es mejorar las condiciones laborales y luchar por la creación de empleo y de consumo, eliminados por los gobiernos anteriores”. Esta política era llamada de progreso por el partido socialista. Pero, que no nos confundan las palabras, fue plenamente a favor de las patronales y supuso un paso atrás en el ajuste de la reforma laboral: aumento salarial de 1 a 2 % ,acompañado de una carestía de vida entre el 8 y 10% más incremento del IVA a productos de primera necesidad que eran importados: leche francesa, belga, chocolate suizo, carne y frutas de cualquier lugar. Esto en paralelo con el decreto para la eliminación del ganado vacuno interno: asturiano, cántabro, leonés… a pesar de que ya no producíamos, ni produciríamos en el futuro. Lo importante era ser europeos.

La comprensión unilateral hacia las patronales se va reafirmado y solo alguna voz crítica, como fue la de Nicolás Redondo que se atreve a denunciar a nuestro brillante ministro Solchaga que venía presionando con sus consejos: “Hay que apretarse el cinturón”. Más y más tanto que, ante tal asfixia, el experto sindicalista le responde aquello de “Te has equivocado de trinchera, tú no eres un socialista”. Esta referencia hacer reflexionar a toda la sociedad que se pregunta ¿qué pasa? Los militantes de PSOE lo entienden, pero no actúan. Los sindicalistas no tenían problema ante la concertación social y, aunque se dan cuenta, no hay reacción, sino sumisión.

Todo ello produjo fuerte malestar social con manifestaciones multitudinarias y con huelgas generales pero no trasformaron lo esperado o solo en el marco de la teoría sin empirismo trasformador. Al contrario: se cerraban o se vendían las empresas públicas tal como se siguen vendiendo ahora y como única alternativa, la nada. Dice Marta Harnecker (1971): “sin programa de acción, a corto plazo como táctica, sin programa a medio y largo plazo con objetivo estratégico para frenar el neoliberalismo, no se puede trasformar nada. La producción es la solución, la deuda es la perdición”. “La productividad es riqueza, la competitividad es perversa pobreza”.

Así, tal cual nos van mostrando lo ocurrido el BOE y las hemerotecas, no podríamos decir que el capitalismo español e internacional tuvo inconvenientes con su violento modelo. No, no fue así. Fue paso a paso, según los acuerdos entre las partes implicadas. No se ha podido saber si existe informe sobre las multinacionales y la patronal en cuanto a si la presencia sindical tenía que ser desestimada en sus criterios o si tenían que ser excluidos en las reuniones. No hay nada escrito, más bien se mantenía la idea de entendimiento con alguna limitación que otra. Hoy sabemos, porque se percibe, que los sindicatos nunca han tenido hegemonía frente a las patronales y menos frente a las multinacionales. Ante las fuertes movilizaciones, se conseguía lo mismo que sin ellas: nada. Esto considerando que, por otro lado, se mantenía una sociedad confiada  y conformada en la seguridad de estar protegida por el Estado del Bienestar. Un concepto que fue manipulado con tal sutileza que los españolitos no podíamos imaginar tanta perversidad proporcionada por la Patronal, por el Gobierno de turno y, mucho menos, por los Sindicatos.

Hoy, ante lo perdido, podemos reservarnos el derecho a la duda. Hoy podemos decir, con arreglo a los hechos, que era más importante el yate del patrón que el convenio salarial y el empleo sostenible y sostenido para la sociedad trabajadora.

No se hizo frente a las patronales, se hablaba de paz, de mucha paz para no tener golpes de Estado fascistas y se conformaba a la sociedad con el latiguillo de ir poco a poco, paso a paso, para conseguir las mejoras. Hoy, se sabe para quién y en qué han consistido las mejoras. Así, a partir del 1982 con la llegada del PSOE al poder, toda la sociedad estaba tan confiada en sus economistas y científicos demócratas: el señor Solchaga; el internacionalista González, tan obrero con su chaqueta de pana; el señor Javier Solana, relevante químico y profesor, nombrado máximo dirigente de la OTAN, ya nada que ver con “OTAN NO” tenían a toda la sociedad deslumbrada ¡Éramos europeos!

El PSOE deja a la sociedad muy situada en esa clase media tan deseada aunque muy endeudada y perdiendo puestos de trabajo día a día desde 1982 hasta el 1992(…) a causa de la reconversión industrial sin alternativa, con un modelo económico del sector terciario, mantenido por un turismo de medio pelo y, a la vez, sin que cese la venta de empresas nacionales y completando la llegada de las multinacionales que acaparaban beneficios, plusvalía, inversiones, paraísos fiscales, consentidos y conseguidos a través de las obras de infraestructuras que, en parte, eran provenientes de los fondo de cohesión europeos y, en parte, de constructoras españolas que nos llevaron a la ruina,  hoy bien conocida.

El 9/10/1984 se firmó el Acuerdo Económico y  Social (AES) entre el gobierno socialista, presidido por Felipe González, UGT y la CEOE. El objetivo de la reforma fue incentivar el empleo facilitando la contratación temporal y relanzando la inversión para salir de la situación de crisis que atravesaba España, en aquel entonces. Esta situación duró años. El 3/4/1992, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto de Medidas Urgentes sobre Fomento de Empleo y Protección del Desempleo. El decreto pretendía acabar con los fraudes: retribuir con ayudas económicas a las empresas que contrataran parados con dificultades para encontrar empleo e incentivar la formación profesional. No se dio.

No podemos dejar de recordar que el 13/6/1994: el Gobierno socialista promovió la Reforma del Estatuto de los Trabajadores. Fue la más perversa e intensa reforma del mercado laboral español. Apenas contó con la participación de los sindicatos. La reforma cedía la responsabilidad de pactar todos los aspectos relacionados con la jornada laboral, salarios, vacaciones, a los empresarios, menospreciando la presencia de los  sindicatos. El aspecto más controvertido de la reforma laboral, ahora, se centró en más despidos. Además, empieza el problema de los jóvenes y su futuro, dado que se endurecieron las exigencias laborales sin proporcionar la preparación acordada por las empresas, el gobierno y los sindicatos. Solo se siguen incrementando los despidos. Ante las quejas de la sociedad concienciada, se crearon nuevos contratos de aprendizaje.

Ahora toca aprender mucho: lanzan programas de formación, hoy vigentes: Inglés, Soluciones a medida formación: Proyectos Internacionales; Casos de Éxito Consultoría y Outsourcing; Área de Desarrollo Profesional y Personal; Área de Formación; Área de Gestión de Cobros y Reclamación de Impagados; Área de Gestión de Recursos Humanos; Área de Habilidades Directivas; Área de Informática e Internet; Área de Proyectos; Área de Secretariado y Personal de Apoyo; Área Económica y Financiera; Área Internacional; Área Laboral: Sector Administraciones Públicas y Sector Educativo; Modalidad de Formación Blended; Graduado; Certificación Formación a distancia y Formación presencial. Entre todos estos programas, que tenían una paupérrima subvención, se acordó el conocido “contrato basura”, hoy todavía vigente, e incrementado en la actualidad con una fuerza de trabajo de valor cero.

Las Políticas del Partido Popular y Segunda Etapa del PSOE:

Tras la victoria del PP en 1996 y bajo el mandato de José María Aznar se firmó un acuerdo para garantizar el futuro de las pensiones públicas. El 28/4/1997 se firmó el Acuerdo de Estabilidad del Empleo y la Negociación Colectiva. El 2/3/2001 el Gobierno aprobó un paquete de reformas laborales a pesar del desacuerdo de los sindicatos que pedían cesar todas las reformas. Esta reforma contemplaba una ampliación de la gama de contratos y modificaba el margen de indemnización, reduciéndolo a 33 días de salario por año trabajado en vez de 45, hoy llevado a 20 días por año. También se regulaba la subcontratación y eliminaba el límite de la jornada laboral con la permitida flexibilidad en la distribución de las horas de trabajo. El 24/5/2002 el Consejo de Ministros aprobó el real-decreto ley de Reforma del Sistema de Protección por Desempleo. En cuanto a la mejora y culpabilidad o pérdida del puesto de trabajo, todo queda bajo decisión de la empresa. El objetivo de la reforma fue gestionar y racionalizar el gasto que ocasionaba el desempleo y la protección al mismo, eliminándolo lo más posible.

Cuidado que no nos confundan ni los nombres, ni las palabras y tengamos claros los hechos. Ya bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, el 9/5/2006, el Gobierno aprobó una reforma laboral que pretendía reducir la temporalidad abusiva en el mercado de trabajo y rebajar los costes a las empresas. El día 6/3/2009, el Gobierno, otra vez bajo la presidencia de Zapatero, aprobó una serie de medidas para combatir el paro además del mantenimiento y fomento del empleo, aumentando el contrato basura con aquello de desvestir a un santo para poder dar protección a las personas desempleadas. El contrato basura aumentó, la protección al desempleo bajó y en muchos sectores se perdió completamente.

Las patronales mantenían su poder, acumulando fuertes ingresos y reforzando sus paraísos fiscales, bien de la construcción, bien de otras áreas mientras que, a la vez, nos hablaban cada vez más y más  de su crisis, de la crisis de todos, de la burbuja inmobiliaria y sin poner medidas, como si no pasara nada. La sociedad, aunque ya tiene grandes pérdidas, grades deudas, está en contrato laboral con valor cero. Pero no se siente tan afectada, no hay respuesta masiva a la llamada de movilización de los movimientos sociales y de los Sindicatos. Todavía la sociedad se reconoce como clase media sin sentir la pérdida de sus derechos.

El 16/6/2010 el Consejo de Ministros aprobó una reforma laboral que suavizaba las penalizaciones para las agencias de colocación (las perversas ITT) y eliminaba las restricciones legales para generalizar, para igualar el contrato de fomento de empleo entre ITT y Sindicatos. Se amplía algún puesto de trabajo acompañado de nueva modalidad de formación: ahora hay que pagar para encontrar un empleo. 300 cursos disponibles: Global Estrategias; Catálogo de Formación, Catálogo; Área Laboral; Experiencia Práctica y Jurisprudencia de la Reforma Laboral;  Expertos Nuevos en Nuevas modalidades de contratación – Movilidad de los trabajadores – Modificación sustancial  Negociación Colectiva que se debilita y no recupera su importante espacio de negociación. Algunos ejemplos sobre sus objetivos: cursos para aprender a despedir obreros sin que reclamen derechos laborales al integrarse en programas de formación y asumidos por Empresas.

El Nuevo Plan de Formación: aprende a ser un tecnócrata

Se trata de formar técnicos que llevan a la persona a comprender  programas de aprendizaje laboral donde su fuerza de trabajo tiene valor cero. Contrato en prácticas incentivos para el primer empleo empezando a dar fuerza de trabajo con valor cero. Consiste en nuevas medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo por bajo precio o cuenta propia de protección laboral y fuerza de trabajo con valor cero: Contrato de trabajo a tiempo parcial con vinculación formativa y valor cero. Contrato indefinido de un joven como trabajador autónomo y empresas cuya plantilla sea de menos de 10 trabajadores con horas diarias a elegir por el patrón. Primer empleo joven (bonificación por transformación de contrato temporal en indefinido de un desempleado menor de 30 años).

Distribución Irregular de la Jornada. ¿Es Necesario el acuerdo con los representantes de los trabajadores o puede el empresario ejercerla de manera unilateral? El trabajador asiste a la empresa cuando el empresario lo necesita estando dispuesto para cualquier hora y día. Aplicación del 10% planteado por la reforma laboral: consejos, cautelas y beneficios cero para el trabajador.

Movilidad de los trabajadores: Beneficios y dificultades. Movilidad Geográfica a elección de la patronal en tiempo y valor de la fuerza de trabajo. Redefinición de causas.Plazos y adaptación de los convenios. Prioridad de permanencia: ¿Sólo para los representantes de los trabajadores? Los sindicatos solo están cuando la empresa los necesite. Movilidad Funcional: Categoría Profesional: La polivalencia profesional. Cómo aplicarla y tener una plantilla más flexible allí donde el padrón la necesite; Cambio de funciones superiores e inferiores: de arquitecto a camarero de camarero a lo que sea posible. Desaparición de la profesión tal como la estima el profesional y sometida a las necesidades de la patronal.

La Negociación Colectiva: Convenios de empresa. ¿En qué benefician a las empresas? Convenios colectivos. Más agilidad y menos ultra-actividad. Perjudica a los trabajadores negando el derecho laboral y el estatuto de los trabajadores. En el nuevo Expediente aparece:

Análisis del nuevo reglamento RD 1483/2012. Estudio del papel de la autoridad laboral durante el proceso. ¿Mayor capacidad de negociación de los representantes de los trabajadores? ¿Cómo justificar las causas? Documentación a entregar. ¿ERE definitivo o temporal? ¿Pueden darse ambos? Ventajas para los empleados. Solo  prestación por desempleo y no en todos los casos. Medidas sociales y plan de recolocación, son prácticamente cero.

El 9 de febrero de 2012 se anuncia que Este viernes el Consejo de Ministros aprueba una nueva reforma laboral con el objetivo de impulsar grandes cambios ante la dura crisis que atraviesa el país. La meta principal de esta nueva reforma es la flexibilización del mercado laboral. Esto comportará la supresión de los “minijobs”, incluso para los jóvenes, y la creación de un contrato que incluya un despido más barato y la rebaja del salario mínimo profesional (SMI). Además, esta medida quiere incentivar la productividad en el entorno laboral.

Así, tal cual lo plantea en decreto ¿Qué supone? Empezar de cero: las soluciones-“nuevas agresiones”-que se plantean en los programas para el mundo del trabajo “asalariado” suponen empezar de nuevo a partir de contrato laboral con  fuerza de trabajo de valor cero. No podemos dejar de recoger todo un compendio de leyes, programas, decretos, como los expuestos, que expresan las conquistas de las patronales. Que expresan cómo y quien las ha realizado. Desde ahí vemos con plena claridad lo que se ha ido cediendo desde los convenios de cualquier profesión: navieras, industrias ferrocarril, textil, metal, minería, energías, enseñanza, sanidad, vivienda (…).

No nos ha engañado la Patronal. Está todo ahí escrito. La perversidad sustancial no es la negación o eliminación de la concertación social, ésta afecta a los trabajadores liberados en los sindicatos dejándolos inmóviles, casi como estaban antes de perderla. Lo perverso proporcionado a la sociedad es la imposibilidad de ser trabajadores organizados para mantener nuestras mejoras y nuestra profesionalidad, la imposibilidad de mantener nuestros derechos laborales. Hay que reconocer que no hemos defendido con fuerza, con coherencia y con rigor lo que es propio de nuestra clase obrera a pasar de tener la concertación social.

Lo peor también es la falta de respuesta social ante tanta pérdida de bienes y derechos. La sociedad ha sido una co-rresponsable que ha querido ser clase media en vez de Mundo del Trabajo -dignos obreros-, bien por ignorancia, lo cual conlleva ciertas disculpas, bien por situarse en una clase sin conciencia, consumista sin medida, mientras se perdía, cada vez más, el empleo estable y los salarios con protección. Además, se nos engaña sobre la deuda, sin ver que se nos asignaba una deuda ajena a la sociedad con responsables reconocidos por los distintos gobiernos señalados. Lo mejor de lo mejor ha sido para las patronales que, sin duda, han tenido gobiernos más amigos suyos que de la mayoría social.

¿Qué importa lo que digan ahora sobre cuánto se lleva perdido?

Ahí está por escrito, a través de años sucesivos y desde el mismo modelo económico. Dentro de todo lo ocurrido, lo más grave e irrecuperable y dramático es todo lo perdido con perjuicio para los más indefensos y peor formados que son arrastrados desde una falsa calidad de vida a la miseria absoluta: 400.000 personas entre ellas menores sin alimentos en Madrid. ¿Qué decir de otros ámbitos geográficos como las zonas mineras? Si el sindicalismo hubiera mantenido su rigor de clase, si no hubiera ido cediendo en la concertación social, asumiendo excesivas reparaciones puntuales, no habría pasado tanto. Esto no es un futurible, es apuntar que si dejas partes de una fórmula fuera de su lugar, los resultados no son los mismos. Esto es lo perverso y lo irrecuperable.

Si se recupera la concertación social, habría que preguntarse:¿Cuál será su función?¿Qué tareas son las asignadas y por quién? ¿Qué se puede quitar y que es intocable? No sirve decir que la patronal elimina la concertación social o que la debilita. No le pertenece a ella esta decisión. Por otro lado, en otros países europeos ha ocurrido lo mismo y con las mismas actuaciones: ¿Qué ha hecho la CES? ¿Qué soluciones aporta? ¿Empezar de nuevo? Esto sería una entrega casi voluntaria, sería entrar en una falta de respeto a la sociedad, al Estado de Derecho que la ciudadanía tiene, la cual no se libra de culpa, dada su irresponsabilidad social incapaz de mantener lo conquistado y trabajar por aumentar sus derechos. Ya no se pueden eliminar más derechos de los adquiridos, ya no queda ninguno. ¿Cuándo y cómo acudir a recuperar cada una de esas pérdidas hasta ahora legales?

La pobreza del contrato precario  nos ha conducido a donde estamos, hacia el valor cero de la fuerza de trabajo que hoy padecemos plenamente por la falta de responsabilidad. Las consecuencias que se producen por la ausencia de producción propia, por la política de competitividad, desarrolladas por el Partido Socialista primero con su política neoliberal, deja el campo muy bien abonado a su alternante, el Partido Popular y a las políticas de Aznar, todavía con políticas más disfrazadas, menos descubiertas en inicio pero, hoy en día, con consecuencias de pérdidas muy sentidas por la sociedad trabajadora.

No pasa nada por reconocer nuestros errores, nuestro apoyo a las oligarquías y al caciquismo, no pasa nada por reconocerlo, siempre que sea para que no nos vuelvan a decretar sucesivas amenazas a los derechos laborales, sociales y económicos. Sí pasa mucho y muy  grave, si no los reconocemos con su pleno derecho y en veinticinco años estamos igual: practicando la cultura de la queja ante el mismo modelo económico que nos falta el respeto de forma estructural acordada.

Ante esta situación que venía dándose, el Partido Comunista de España y en relativa coincidencia con Marta Harnecker, que actuaba frente y contra el neoliberalismo de Latinoamérica, aportan, más o menos, los siguientes criterios: “si no se consideran los conceptos fundamentales sobre definición y aplicación de modo de producción, de formación social y de grados crecientes de concienciación, la situación de los trabajadores y trabajadoras españoles, chilenos, argentinos y otros en procesos de cambios, no cambiarán nada ante el ataque directo y brutal del neoliberalismo hacia las políticas obreras. Si no se pone freno al neoliberalismo, no cambiará nada a mejor para la clase trabajadora y no levantará cabeza en mucho tiempo”.

Estos análisis realizados con gran acierto por el PCE y la marxista Hanecker reclamaron al Sindicalismo no ceder en la negociación, poner aviso sobre las consecuencias, exigir formación y actuación para mantener lo que ya se tenía más lo posible a conquistar. Pero la sociedad no apoyó lo suficiente a las posibles respuestas para la introducción  de modelos económicos posibles para frenar la pérdida de derechos. El PCE y su ideología de clase fueron condenados a perder fuerza. Lo mismo se realizó en el Sindicato de CC.OO donde, a pesar de hacer Secretario General a Marcelino Camacho, lo debilitan y lo expulsan de su despacho de CC.OO.

Se programa contener el desarrollo de la política comunista y sindical sobre todo del PCE y CC.OO, dado que había sido y pretende ser la fuerza representativa del trabajo, tal como era en zonas costeras donde abundaba la fuerza sindical organizada que apuesta siempre por la defensa de los puestos de trabajo: minería, navieras, eléctricas, aeronáutica y textil. Pero no era esto lo que había que conseguir y llevar adelante. Era otra política. Todos hemos aportado errores, unos más que otros. El eurocomunismo, la nueva izquierda y los brazos largos del PSOE, la conducta variable de los Sindicatos parecían estar más a favor de una clase media que conseguir una clase obrera digna y bien formada con programas de actuación hacia una política trasformadora. No se dio. Así, las políticas esperadas por el partido socialista en su primera fase y en su segunda nada tenían que ver con lo que predicaba.

Marta Harnecker (1971) en su estudio sobre el Capital “Conceptos Fundamentales”  dice que lo empírico es una cuestión más real que lo teórico y que están obligados a entenderse y, en caso de ir por separados, es una perversa falacia hacia los más débiles: Chile 1971.

Sagrario Losada es antropóloga

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