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Verde y Blanco, y más, identifican dónde están los verdaderos brotes verdes

15 Octubre, 2013 - Educació, Opinió, Sanitat, Serveis Públics

Carmen Esbrí – Observatorio de Servicios Públicos ATTAC Madrid El 10 de octubre de 2013, se ha aprobado en el Congreso de los Diputados la Ley Wert que afecta a la Educación; la de José Ignacio Wert, el peor ministro de la Historia reciente. Esta Ley se sacó adelante con toda la población en contra […]

Carmen Esbrí – Observatorio de Servicios Públicos ATTAC Madrid
El 10 de octubre de 2013, se ha aprobado en el Congreso de los Diputados la Ley Wert que afecta a la Educación; la de José Ignacio Wert, el peor ministro de la Historia reciente.
Esta Ley se sacó adelante con toda la población en contra y con la ilegitimidad que dan unos votos de mayoría absoluta parlamentaria, pero no representativos para secuestrar la soberanía popular, incluso de sus propios votantes. Esta ley no tiene otra justificación que la prevalencia de un pensamiento único y una ideología concreta, la del Partido Popular, que opaca la pluralidad y la laicidad que la Constitución vigente recogen; tiene además un afán mercantilista, al meter el mercado y la ley de la competencia de lleno en la educación, como hacen en todo lo que administra, preferentemente si se refiere al bien común.
Es muy evidente que con el plan educativo propuesto, pretende generar mano de obra barata y legalizar las máximas facilidades para hacer crecer diferencias elitistas en materia de educación, a costa de los mismos fondos públicos que aportamos todos.
Es además una ley que apoya la privatización al servicio de ideas concretas, vulnerando la verdadera libertad de elección en materia educativa; que evapora todo lo que permite la libertad de pensamiento y la sana crítica; que elimina Educación para la Ciudadanía para sustituirla por el adoctrinamiento de un partido y de una religión.
Por pura sinergia interesada y sin datos científicos que lo corroboren, salvo sus datos sesgados, vende a la opinión pública la precariedad de la educación española para acceder al mercado de trabajo internacional, pero no se les cae la cara de vergüenza ante su negligente política, que permite que nuestros jóvenes sobre-cualificados pierdan su vida, su ilusión y su futuro por las políticas criminales que practican, ésas que engordan más al dios mercado, adorado para la especulación de sus afines, y de ellos mismos, a costa de la vida y la naturaleza; cuentas falsas las suyas, porque pierden por el camino los grandes valores del ser, su espíritu, su libertad, su capacidad, su creatividad.
Prefieren formar zombis para el mercado competitivo que tanto les entusiasma y en el que además la guerra, como foco de negocio, está muy presente.
Es una ley racista, sexista, precaria en educación, impropia para cincelar personas al olvidar la importantísima etapa de 0 a 3 años. Es una ley que pretende destrozar el modelo autonómico y que tiene como guía el Modelo Pisa, que con tres puntos pivotantes pretende unificar y homologar las capacidades lógicamente diversas de ciudadanos de tan distintas procedencias y culturas; un modelo totalmente arbitrario para tener en cuenta la verdadera capacidad del sujeto, individuo, persona y sus verdaderos potenciales desde sus genuinas raíces.
Una ley que denigra la función del profesorado y reactiva olvidadas reválidas de los más anodinos años del franquismo puro.
Una ley que se carga la evaluación continuada y pone en primer plano la puntuación de la nota y no la marca interior que la acción educativa ha de perseguir.
Una ley totalmente antidemocrática que no deja espacio a la participación de todo el conjunto educativo: profesores, alumnos, padres..
El colmo de la misma es que además incluye la facilidad de dotación de suelo público para centros concertados… ¿ A quién quieren engañar?
Por todo ello, ésta es una ley, en definitiva, fraudulenta que no podemos tolerar y contra la que sólo cabe la permanente objeción ciudadana mientras se logre sacar a semejantes parásitos de nuestras instituciones.
Para llegar a tanto impudor político con caras de póker y entenderlo, hemos de considerar los precedentes sobre los que se apoyan; esta ley forma paquete con toda la política de este “teaparty” provinciano a la española.
La coartada
La verdad por tanto está en un hilo anterior.
A costa del endemoniado déficit presupuestario que entró como prioridad básica en la administración de la política española con el controvertido cambio del artículo 135 de la Constitución, pudimos comprobar cómo de un plumazo cuando hay poderes omnímodos detrás, la supuesta Constitución democrática que nos acoge, pudo transformarse sin dificultades y así se hizo. No importó la democracia, la ciudadanía, ni la supuestamente incuestionable representatividad de los partidos políticos como valedores de todos los españoles; el cambio “express” se hizo a pesar de los valores que presumiblemente había traído la Transición a España.
La realidad es que el neoliberalismo ha secuestrado la democracia y actúa en permanente engaño; ya ha dado su cara más real en nuestro ámbito geográfico. Y como un elefante en una cacharrería ha usado el cumplimiento de ese programado déficit para poner patas arriba y con total impunidad todos los Servicios Públicos, entre ellos la Educación que Wert quiere utilizar para su antojo.
Estado y Comunidades Autónomas se pusieron, tras el cambio constitucional, a la inmediata tarea de limpieza general con productos corrosivos de los mismos; cierto es que durante años se habían ido realizando pequeñas limpiezas lentas y sutiles, sin que las pusiéramos en cuestión y haciendo con nuestro dinero un programa concienzudo de denostación de lo público que, cada sucesivo gobernante, hubiera debido mejorar y no ayudar a liquidar.
El plan fue superando tramos sin que los notáramos, enturbiando también a día de hoy, el espacio que ocupamos en la configuración de la Unión Europea, en el que pensábamos estar más cómodos, protegidos, ser más productivos y vivir mejor complementándonos con los otros miembros de la misma. Ha quedado claro, sus objetivos no eran los bienes comunes sudados y ensangrentados por la lucha de nuestros antecesores, sino la inundación de un terrible chapapote que los ha ensuciado para engordar aún más sus botines inmorales y éticamente delictivos. Para expandirlo se han necesitado además verdaderos políticos traidores a la soberanía democrática y pérfidos amanuenses para llevar a cabo esas órdenes de saqueo mediante decretos y leyes como las que han salido de este Parlamento secuestrado; en España los tenemos.
Los liquidadores
Los ejecutores en nuestro país de estos planes viciados en materia de Educación son desde luego Wert y Rajoy en primera línea, pero hay otros a nivel local a destacar, adelantados a colgarse las medallas de pioneros y usar la coartada sin reservas en sus territorios de actuación donde se han convencido de ser verdaderos dueños feudales; quieren ser los más leales a la causa, y sin embargo son los traidores, oportunistas y abanderados colaboracionistas.
Son administradores delegados, no dueños empresariales, que se envuelven con los votos para traicionar; a quiénes se deben es al bien común y a gestionar con eficacia el mismo. Éstos, que hoy tienen trabajo pagado por todos nosotros forman un plantel que recorre la península, en la que quiero destacar a cuenta de lo que tratamos a José Ramón Bauzá, Presidente del Gobierno de Baleares y a Ignacio González del Gobierno de Madrid; unas comunidades autónomas señaladas por sus altos grados de corrupción en las que cada uno se ha arrogado la potestad de cambiar un sistema básico por razones ideológicas y especulativas.
Ambos son adalides locales, tramposos para hacer prevalecer la financiarización del ser humano y sus prioridades, frente a lo verdaderamente esencial, su obligación de tutela y mejora de sus básicas necesidades como tal.
Para ambos y el partido del que cuelgan, ha llegado el momento de doblegar a la ciudadanía con esa antigua coartada económico política que toma forma con el espartano compromiso de pago de una deuda que no había generado aquélla.
Bauzá y González quieren ser los que prendan la mecha local de la traca en España de aquel modelo económico que fue lanzado en los años 70 desde EEUU. Un modelo selvático que pretende que el mercado de lo privado ordene el espacio de lo público y de lo común, mientras procura mayor desorden para mejor implementación de los especuladores; un modelo que tiene por definición económica el explícito objetivo de mercantilización de todo lo que hace caja sin límite y para ello nada como elementos básicos que procuran tanta clientela cautiva; pero entran en juego derechos humanos imprescindibles para una vida digna contra la que ahora se recrean y a lo que se prestan personajes del tipo de todos los anteriormente citados, para desgracia nuestra.
¿ Antiguo Estado de Bienestar o nueva construcción de lo común?
Los Servicios Públicos que, tras la Segunda Guerra Mundial ordenaron en lo que se vino en llamar Estado del Bienestar para la Economía, frente al “estado de guerra” manejado durante la contienda, fueron configurados como herramienta para relanzar el mismo modelo capitalista, genéticamente incrustado en las causas propias de dicha guerra: poder, imperialismo, motivos económicos, privilegios para no soltar el mango de la sartén; esa sartén que creímos nuestra con las nuevas “comodidades” que aparecían como derechos más o menos consolidados.
No eran ésas las intenciones; ellos no soltaron la sartén y nosotros sólo hemos estado mojando en ella hasta que han querido. Europa se doblegó del todo a un modelo imperialista lanzado desde EEUU que no ceja en su pretensión de seguir siendo el imperio mundial eterno; no hay más que analizar una y otra de sus sucesivas guerras e intervencionismos en territorios ajenos bajo el permanente engaño de abuso del término Democracia, ya vista como falacia inasumible. Por tanto, en las prioridades al configurar el Estado de Bienestar Europeo vemos con desencanto y desde la perspectiva actual, que sólo hubo un interés principalmente economicista como estímulo para producir más y reconstruir antes los destrozos producidos; como siempre España en la cola.
Hoy ya nada hay que reconstruir aquí por destrozos de bombas y cañones, ni a ninguno que engatusar; ya sobra el eufemismo de Estado de Bienestar.
Hoy lo que se necesita es rearmar el juego vicioso de la economía capitalista, no aplicada a la producción ni a las personas, sino al poder absoluto de unos cuantos mediante especulación.
Hoy a ese otro poder, todavía más insano se han entregado los políticos europeos con denuedo; por supuesto los españoles, ya por intereses directos o por pura desideologización en aras de un perverso objetivo de engendro de progreso sin derechos y libertades.
Los Servicios Públicos para encandilar al ciudadano se los están cargando con saña. Todo el supuesto montaje de una Unión Europea, es una falacia que ha estado desvirtuando en la oscuridad los más intrínsecos elementos de la identidades, primero las de Europa en su conjunto, luego las patrias, por supuesto la nuestra.
Precisamente la España surgida tras el franquismo con plañideros patriotas, es uno de los países que más la ha desvirtuado, de ahí que haya sido finalmente convertida en pura marca para cebar más a los ya gordos de paquetes especulativos.
En ello los políticos vendidos; personajes como Bauzá y González, simulando las hazañas del jefe Rajoy, y las esperpénticas chulerías de ministros y ministras, como el propio Wert, han propiciado de un tajo el fin del Estado de Bienestar-Medioestar con la inundación de ese chapapote neoliberal.
Lo han logrado hasta convertir todo en Malestar que pasa por encima de personas y derechos humanos, de política democrática y de pueblo soberano. Ahora más que nunca tenemos que decidir si vamos a defender ese Estado burgués del Bienestar que lo controlan ellos a su antojo, o construir un nuevo modelo congruente y fortalecido, trasparente, sometido a las necesidades de los sectores implicados directos, bajo la permanente tutela y control de la ciudadanía soberana; es el momento de levantar, sobre firmes pilares una sociedad democrática real en las que escuela o salud, que tocamos hoy, tengan su verdadero sentido como inversiones enriquecedoras y de progreso y no como costes inasumibles, fabricados por su gran mentira. Es el momento de luchar por el Estado Democrático Real y de la Dignidad.
Pilares atacados; defensas insistentes
En este panorama insoportable de deslegitimación de la Democracia, nombre vacío, la sociedad requiere de un empoderamiento y fortalecimiento inmediato. Bajo este anodino paraguas político, lleno de reservas de ilegitimidad, hay que defender sin ahorrar esfuerzos los servicios esenciales, que son los que procuran los Servicios Públicos; ésos que más no afectan y que están siendo destrozados al canto de que hay que pagar la deuda que hemos contraído; es la de una clase dominante que sigue queriendo marcar su territorio en nuestro campo, con nuestros espacios, con nuestro dinero y con nuestros bienes.
Tras años de aparente seguridad en Europa y en España, la ciudadanía empieza a reaccionar y en ello estamos; cada vez más se ven signos claros por parte de la sociedad civil que está ocupando el lugar que le corresponde; ya está metiendo el acelerador; y las ruedas ya no van a parar, seguirán moviéndose sin descanso.
La realidad del país no es la que procura la intoxicación política del sistema que no cesa de anunciar el nacimiento de retoños económicos; su información es falsa en un intento tramposo de taparnos la cruda y lastimosa realidad que señala ya un 28 % de población empobrecida, y en aumento; y que prevé un 50 % en España antes de que pasen doce años. Sin embargo, no todo es irreal porque es verdad que existen brotes verdes; pero son los nuestros, crecidos por la verdadera simiente democrática que ha prendido bien y en muchos lugares y sectores y a la que sólo tenemos que seguir regando y alimentando con contundencia sin hacer caso de intoxicaciones e infiltrados.
Hay especiales ejemplos de ellos; ésos que han aparecido, tenaces y compactos, tanto en las Islas Baleares con la Marea Verde, como incansables y tozudos en Madrid con la Marea Blanca.
Miles y miles de personas manifestándose con la máxima unión frente a las manipulaciones de dos políticas ilegítimas.
La primera, Marea Verde de la Enseñanza, todo un ejemplo de compromiso, simboliza un pilar fundamental para proyectar un país a su historia; la segunda, Marea Blanca de la Sanidad, trabajando incansable en todos los frentes, visualiza la de un pilar insustituible que ha de mantenerse vigoroso y perdurable.
Ambas arrancaron con una huelga indefinida que puso el acento con agudeza en la terrible afrenta del político de turno y en la convencida demanda de la población civil afectada, pero sobre todo serenamente convencida de su propio y legitimo poder.
La Marea Verde Balear, en la que participan personas de nuestra organización, ha hecho germinar con fuerza y vigor unos jugosos brotes verdes que, con la huelga indefinida de tres semanas como herramienta de arranque, han puesto los pelos de punta de emoción en toda la geografía educativa y en el resto de la población; donde estamos quienes deseamos volcar este tren sin maquinista.
Igualmente ha sucedido la Marea Blanca en Madrid, en la que también estamos presentes y que lleva ya un año en permanente conflicto en los que ha logrado numerosos avances, a pesar de la horda enemiga que mantiene aún la pluma en sus manos, pero a la que lograremos echar del sillón.
Ambas huelgas indefinidas, ahora en reposo, han verbalizado expresamente el poder de la soberanía popular con mucho más que signos, con concatenados eslabones de miles de ciudadanos, convencidos de que los votos no hacen ley cuando se actúa en un cambio de modelo sin su autorización.
Marea Verde y Marea Blanca; Baleares y Madrid, laboratorios de pruebas del modelo “tea party” son el modelo a seguir, de ahí la importancia de sus resultados para lo que es importante la máxima unidad en las acciones diversas por el objetivo, pero iguales por el trasfondo que defienden y los planteamientos contra las que luchan.
Ambas se cimentan en los valores de la defensa de lo público y el bien común que está siendo expoliado; las dos son por lo tanto los fuertes plantones de estos brotes.
El objetivo de la primera, la Escuela Pública atalaya de la ciudadanía libre y crítica, la que verdaderamente podrá hacer avanzar el mundo, la que realmente creará país y no marca.
El de la segunda, la Sanidad Pública, que trabaja para defender la vida y prioriza la igualdad y la universalidad bajo juramento.
Ambas resisten, persisten y pugnan porque todos tenemos derecho a ser curados, como todos tenemos derecho a ser cultivados en nuestros conocimiento y capacidades. Una sociedad democrática no puede aceptar bajo ningún concepto esos permanentes atentados que desde el plano político se lanzan contra los derechos humanos. Atentados cometidos por personajes como Bauzá, Wert, González, Lasquetty , Mato o Rajoy. Incapaces para gobernar, para hacer política con honestidad y fidelidad; incompetentes para seguir.
Sus imposiciones desargumentadas, sólo profundizarán en las desigualdades y la aniquilación.
Mirando a Baleares y a Madrid, sentimos emocionados como los argumentos, verdades y fortalezas en ambas comunidades son el ejemplo de que juntos podemos; una ciudadanía comprometida, no podrá ser ninguneada.
Una y otra son ya enormes ramales de ciudadanía, de democracia y de superación. Ambas han sabido hacer uso de la convicción y la lealtad para aunar esfuerzos, ambas han empezado a marcar el programa político aunque no lo crean los de enfrente; con empeño, tesón, unidad y verdades estamos nutriendo una resistencia durante la que no daremos NI UN PASO ATRÁS. Y cuidado con las intoxicaciones mediáticas, suelen faltar a la verdad.

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