Disputar la hegemonía

30 octubre 2013 | Categorías: Moviments Socials, Opinió | 934 lecturas |

Javier Echeverría Zabalza – ATTAC Navarra-Nafarroa

De manera recurrente se nos plantea el problema de si en las iniciativas de confluencia para un cambio social profundo deberíamos tener en cuenta o no a la gente de derechas. El 15-M ya cambió la contraposición derecha-izquierda por arriba-abajo, o por el 1% frente al 99%. Es un tema muy importante y procede abordarlo desde varios puntos de vista. En este artículo, en el que mantendré la contraposición izquierda-derecha, me limitaré a dos aspectos: primero, ¿un proceso de confluencia que quiere conseguir una mayoría social debe contar con sectores de la derecha?; y, segundo, ¿una contestación afirmativa a la pregunta anterior debe suponer que se ha de rebajar el techo del cambio hasta hacerlo aceptable para dichos sectores?

Para mí, la contestación a la primera pregunta es sin duda afirmativa: sin una parte de las bases de las fuerzas de derecha difícilmente podríamos conseguir una mayoría social. Entonces, ¿tenemos que rebajar los presupuestos del cambio? Aquí mi respuesta es rotundamente no. Para justificarlo, tendríamos que preguntarnos por qué una persona puede sentirse de derechas y votar a partidos cuyas políticas la perjudican.

Marx ya abordó este tema al tratar el concepto de alienación. Para Marx, el trabajo se convierte en una actividad alienada y alienante porque los seres humanos no ejercen control sobre él, sino que es una actividad para otro, el capitalista, que paga un salario por disponer del trabajador durante un tiempo, apropiándose del producto de su trabajo y quedándose con una parte de él. El trabajador no tiene conciencia de que su trabajo se convierte en una mercancía (fuerza de trabajo) y de que el capitalista se queda con una parte importante de su valor. La alienación ideológica significa que el trabajador cree que la apropiación de la plusvalía por parte del capitalista es legítima y natural. Esta falsa conciencia se extiende a otros aspectos de la vida sociopolítica, de manera que los trabajadores y trabajadoras ven como naturales e incluso inevitables sus condiciones de vida, llegando hasta el punto de estar agradecidos y votar a sus explotadores. Sobre esta base, Gramsci construye su concepto de hegemonía, que se podría definir como la capacidad de unificar y mantener unido, a través de la ideología, un bloque social que, sin embargo, no es homogéneo, sino marcado por profundas contradicciones de clase.

Desde otra perspectiva teórica, George Lakoff (No pienses en un elefante) explica también este tipo de comportamientos, así como los mecanismos que utilizan los conservadores para manejarlos. Se trata de los marcos de referencia o esquemas mentales que los científicos cognitivos llaman el inconsciente cognitivo. Estos marcos son elaborados por potentes equipos de estudios financiados profusamente por el capital.

De forma muy resumida, el planteamiento es el siguiente. Las visiones básicas de la sociedad se hacen corresponder con dos estilos diferentes de familia: la familia del padre estricto y la de los padres protectores. En la primera, el padre es la única autoridad, el único que distingue el bien del mal. El mundo es un lugar peligroso, y los niños nacen malos y hay que hacerles buenos. En la vida hay que competir y siempre habrá ganadores y perdedores. A los niños se les pide obediencia y disciplina, y el único modo de enseñarles es por medio del castigo doloroso cuando se comportan mal, ya que sin ese castigo el mundo sería inmoral. Sólo las personas disciplinadas pueden conseguir prosperidad; en eso consiste ser buena persona. En la base de todo ello está la búsqueda del propio interés. Por el contrario, en el esquema de la familia progresista el padre y la madre son igualmente responsables de la educación de sus hijos, se parte del supuesto de que los niños nacen buenos y pueden ser mejores, el mundo también puede ser mejor y nuestra tarea es conseguirlo; la empatía, la responsabilidad, la libertad, la comunicación, la ayuda mutua… son los valores fundamentales.

Estos esquemas se nos van introduciendo desde la más tierna infancia, de manera que quedan fijados en el inconsciente. Cada uno de nosotros tenemos ambos esquemas, pero unas personas tienen más activado uno que otro. La escuela y los medios hacen el resto.

Aplicando el esquema del padre estricto a la sociedad, se puede entender fácilmente, por ejemplo, que los programas sociales serían inmorales, porque con ellos se le da a la gente cosas que no las ha ganado y así se hacen dependientes. En cambio, los recortes de impuestos a las empresas y a los ricos serían un premio a los buenos. También nos puede sonar eso de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que somos vagos y hay que disciplinarnos, que hacen lo que hay que hacer, etcétera, hemos sido malos y merecemos ser castigados. Como este es el marco de referencia hegemónico, normalmente tenemos tendencia a reaccionar justificando lo que nos dicen o hacen, a forzar la inclusión en el esquema de aquello que no nos cuadra o, en último extremo, a quejarnos individualmente o llorar: en este esquema no cabe la rebelión colectiva.

Resumiendo, de lo anterior se deduce que sí tenemos que tener en cuenta a la gente de derechas en el cambio social, pero en mi opinión sería un grave error poner el techo del cambio en función de lo que sea aceptable para ella. ¿Qué tenemos que hacer entonces para que cada vez más gente pase a formar parte de la mayoría social de cambio? La respuesta es sencilla de decir y muy difícil de conseguir: concienciación, lucha ideológica, desmontar la manipulación, las mentiras, la deformación de la realidad y, sobre todo, cambiar poco a poco el esquema mental. Es decir, además de unidad, organización y movilización social, es absolutamente necesaria la disputa de la hegemonía. No hay posibilidad de justicia social, avances en la igualdad o auténtica democracia con el esquema mental de los explotadores. El reto lo tenemos en cómo hacerlo en lo concreto.

Artículo publicado en http://www.noticiasdenavarra.com

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan són signats per la pròpia organització.

ATTAC TV

Segueix-nos

Segueix el nostre RSS Segueix-nos a Facebook Segueix-nos a Twitter Contacta'ns
Canal de Telegram

Economía para la ciudadanía

Libros recomendados:

ATTAC Mallorca dóna suport

Crida


PAH

Campanyes d’ATTAC

 


 

A la calle sin miedo

 

A la calle sin miedo

 


 

 

 


 

 


ILP Renta Básica

No a todos los machismos - Forges

Notícies d’ATTAC España

Convocatòria

Convocatòria de la reunió ordinària de socis d'ATTAC Mallorca, que se celebrarà el Dilluns dia 27 de Novembre de 2017 a les 18.30 hores, a la seu d'ATTAC Mallorca (Francesc de Borja Moll, 10 Entl B . 07003 Palma Illes Balears).

Arxiu