Ni los ricos ni los empresarios crean empleo

5 diciembre 2013 | Categorías: Crisi sistémica, Opinió | 812 lecturas |

Pilar C. SánchezNegocios.com

Con la crisis se intenta estimular la creación o ampliación de empresas, pero estas no pueden garantizar puestos de trabajo si no se reaviva la demanda.

El mito de que los empresarios y en general los ricos son quienes crean puestos de trabajo es un tópico extendido y, por norma, aceptado. Teniendo en cuenta el modelo occidental, se supone que los inversores y emprendedores con buena posición económica son quienes crean los trabajos que sirven como sustento para todos los demás. Así, normalmente se recurre a él para justificar cualquier recorte de impuestos o facilidades fiscales a emprendedores e inversores. La teoría en base a la máxima anterior deduce que, haciendo esto, se sale adelante porque se incentiva a los inversores y emprendedores a crear más empresas y, por lo tanto, más trabajos.

Esta argumentación pasa por alto varias cosas, como que muchos emprendedores trabajarían igual de duro para sacar adelante una empresa que creen que puede funcionar incluso sin estos beneficios fiscales, que un proyecto adecuado al entorno en el que se lanza y bien planteado saldrá adelante. Pero lo más importante es que esta teoría perpetúa el mito de que solo una pequeña parte de la población, los más pudientes, son quienes crean puestos de trabajo.

Es evidente que inversores, empresarios y emprendedores son parte esencial del engranaje de la creación de empleo, y una parte necesaria de la economía. Pero dar por hecho que la responsabilidad de crear nuevos trabajos recae únicamente sobre ellos para sostener al resto de la población es un engaño.

Entonces, ¿quién?

Un ecosistema económico saludable, uno en el que la mayor parte de los participantes, especialmente la clase media, tiene dinero que gastar.

Durante los dos últimos años, un emprendedor e inversor llamado Nick Hanauer ha dejado perplejos a sus homólogos explicando esta teoría al detalle. Hanauer es el fundador de la compañía de publicidad online aQuantive, que Microsoft ha comprado por más de 4.700 millones de euros.

Según explica Hanauer, lo que crea puestos de trabajo es un sistema económico saludable que alberga la compañía y se basa en los clientes que esta pueda tener.

Los clientes compran los productos de la empresa. Esto supone ingresos que van a la compañía y permiten la contratación de empleados para producir, vender y colocar dichos productos. Su los clientes reales y potenciales de la compañía no tienen dinero que gastar, la demanda de los productos de la compañía colapsa y los puestos de trabajo desaparecerán sin importar lo que el inversor, emprendedor o empresario haga.

Ahora, los emprendedores son una parte importante de la creación de empresas, la semilla que da lugar a estas. Y son los inversores quienes arriesgan capital con la esperanza de obtener beneficios. Pero definitivamente, el crecimiento de una nueva empresa y la creación de puestos de trabajo estables depende de si los clientes pueden o no pagar los productos de la empresa, no del capital que el empresario pueda aportar. Hanauer compara la máxima de que los inversores y emprendedores crean los puestos de trabajo es como argumentar que las ardillas son las responsables de la evolución.

Poniendo un ejemplo más simple, es como decir que la semilla crea el árbol. No es así, la semilla solo es el germen, pero lo que realmente hace crecer el árbol es una combinación del ADN de la semilla, el sol, el agua, la tierra, la atmósfera, los nutrientes y otros factores naturales. Plantar una semilla en un ambiente inhóspito, como un desierto, supone que la semilla no logrará hacer crecer el árbol, que morirá al poco de nacer.

La importante clase media

Los principales consumidores son la clase media. Con la crisis, la clase media ha visto mermado su poder adquisitivo y liquidez. Las subidas de impuestos y creación de gravámenes merman todavía más el poderío económico de una clase media que sustenta el sistema.

Los defensores de las facilidades a los inversores y emprendedores aseguran que esas empresas de nueva creación generarán puestos de trabajo que darán dinero a la clase media y beneficiarán a todos. En cambio, no es así como funciona.

Primero, porque está en la naturaleza de toda empresa privada perder lo menos posible, sobre todo cuando un emprendedor está respaldando el negocio con su riqueza personal. Por lo tanto, ningún empresario está dispuesto a pagar a un trabajador más de los ingresos que este es capaz de generar.

En segundo lugar, según las observaciones de Hanauer del comportamiento de los estadounidenses más adinerados, hay mucho dinero que no tienen oportunidad de gastar, por lo que en lugar de devolverlo a la economía lo mantienen en cuentas de inversión.

Hanauer, que obtiene beneficios anuales superiores a 7 millones de euros, paga en EEUU un 11% de impuestos. Según Business Insider, la mayor parte de estos ingresos procede de dividendos y fondos a largo plazo, que acarrean unas tasas de cerca del 20%, y luego cuenta con otras inversiones que rebajan la media de los impuestos.

Con los más de seis millones y medio de euros que Hanauer obtiene limpios cada año, compra muchas cosas. Pero lo más importante es que no compra tantas como compraría la clase media si ese monto fuera repartido en sueldos extra de 1.000 euros.

La razón es sencilla. Aunque Hanauer lleva una vida por todo lo alto, la mayor parte de sus ganancias acaban en el banco a cambio de intereses o invertido en compañías que, en último término, necesitan demanda para crear puestos de trabajo. Por ejemplo, Hanauer explica que su familia tiene tres coches, no los miles de vehículos que podría comprar la clase media con esos seis millones y medio de euros.

Si ese dinero se hubiera repartido entre 6.600 familias en lugar de terminar en la cuenta de Hanauer, es casi una certeza que habrían regresado al flujo de la economía mediante el consumo, creando demanda y, por extensión, puestos de trabajo.

Hanauer estima que, si la mayor parte de los hogares de EEUU obtuviera la misma parte del PIB que se llevaban hace tres décadas, contarían con 7.300 euros anuales más para gastar. Según Hanauer, eso supondría un gran empuje a la demanda y la consecuencia sería la creación de puestos de trabajo.

Con esto, Hanauer desmiente el mito de que los ricos crean los puestos de trabajo. La economía saludable los genera en base a la demanda. Y hasta que se entienda esto, la economía continuará sin rumbo.

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