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Desigualdad: el puente a la barbarie

16 Juny, 2014 - Opinió

Ángels Martínez Castells – Consejo Científico de ATTAC España En el año 2011 los movimientos de los indignados (jóvenes y no sólo) denunciaron las diferencias entre el 1% y el 99% y fueron noticia en todo el mundo. Desde entonces no se ha dejado de hablar de la DESIGUALDAD, desde la política o la ideologia, […]

Ángels Martínez Castells – Consejo Científico de ATTAC España
En el año 2011 los movimientos de los indignados (jóvenes y no sólo) denunciaron las diferencias entre el 1% y el 99% y fueron noticia en todo el mundo. Desde entonces no se ha dejado de hablar de la DESIGUALDAD, desde la política o la ideologia, para justificarla o denunciarla.
También la revista Science de finales de mayo explica con fuentes, datos y argumentos al origen, impacto y futuro de la desigualdad en todo el mundo. Y aunque no es consuelo descubrir que ya era una plaga en el Imperio Romano, las diferencias no eran tan brutales como ahora, en base a los datos recogidos por Piketty y Saez, entre otros. Precisamente Piketty, al ser entrevistado en La Vanguardia declaraba:
“La velocidad a la que crece la brecha de la desigualdad es cada vez mayor. Tiene uno que preguntarse qué significa eso para la gente corriente, para los que no son multimillonarios ni lo serán nunca. significa ante todo un deterioro del bienestar económico colectivo; en otras palabras, una degradación del sector público. Sólo hay que ver lo que quiere hacer Obama (reducir la desigualdad en la asistencia sanitaria y en otros ámbitos) y lo difícil que resulta conseguir eso para comprender lo importante que es. Existe entre los capitalistas una creencia fundamentalista según la cual el capital salvará el mundo y no es así. No por lo que dijo Marx acerca de las contradicciones del capitalismo, sino porque, como he descubierto, el capital es un fin en sí mismo y nada más.”
Lo que se está descubriendo con los datos aportados por estos investigadores es que el crecimiento económico no reduce la desigualdad, sino que la aumenta. Así, en distribución de la renta, antes de la IGM, el 10% de la población europea disponía de entre el 45 y el 50% de la renta nacional y en los USA había entonces más igualdad: el 10% más rico acaparaba el 40% de la renta. Sin embargo, con datos de 2010, el 10% de los estadounidenses dispone de casi la mitad del total mientras que los más ricos de los europeos “sólo” acaparaban el 35%.
Por lo que a la riqueza se refiere la desigualdad es aún más marcada. En los USA el 10% de la población posee el 70% de la riqueza, el mismo porcentaje que hace 100 años, mientras que en Europa, con la emergencia de una clase media ahora ya en vías de extinción en los países más afectados por la crisis-estafa, del 90% poseído por el 10% más rico han pasado a “sólo” el 65%. Lo que no cambia es que más de la mitad de los ciudadanos de ambas orillas del Atlántico tienen que intentar sobrevivir con el 5% de la riqueza.
Observen el gráfico de la desigualdad de Piketty y Saez, y reparen en que los dos puntos de máxima acumulación del 10% más rico se corresponden también con los momentos de mayores crisis mundiales. En medio, fuertes impuestos redistributivos y políticas (ambos menguantes) para favorecer la igualdad de oportunidades: educación y sanidad públicas y universales, por ejemplo. Pero también (y sobre todo) lucha sindical, vecinal, popular, de las mujeres… Con las derrotas populares y obreras, con Tathcher y Reagan, vuelve a subir la desigualdad, cerrando el puente que conduce a la barbarie:
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