La ciudad y los muros invisibles

22 marzo 2015 | Categorías: Estatal, Opinió | 839 lecturas |

María del Pilar Barceló – ATTAC Mallorca

Se encuentra ya para sentencia el contencioso interpuesto por la FAVV contra la ordenanza mal llamada “cívica” del Ayuntamiento de Palma, que ATTAC apoyó desde el comienzo. ¿Y por qué? Casi podríamos decir que por la misma razón que hoy la Plaza de España, suprimidos los bancos (los de sentarse, no los otros), es un erial desangelado, una gran superficie árida y gris que nada tiene que ver con la de mis recuerdos, llena de madres y abuelos con niños que jugaban, globos, palomas, jubilados leyendo el periódico, indigentes y gente varia que allí se encontraba y vivía la ciudad. Hoy da grima verla convertida casi en su totalidad en un mero lugar de paso donde, por cierto, se está instalando un gran centro comercial en la misma finca donde una promotora acosó a mis ancianas tías para que se fueran. Esta es la ciudad que nos imponen y que nos usurpan.

Bernardo Secchi dedicó su última obra, La ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres a la cuestión de la creciente desigualdad social y el papel que en ella desempeña el urbanismo. Pero más allá de la relación entre la construcción urbana y la segregación y exclusión social (desde el urbanismo preventivo o defensivo que elimina bancos para que no los utilicen los indigentes hasta los procesos urbanísticos de gentrificación), hoy se alzan otros muros invisibles con la misma función, muros que se construyen mediante un continuo normativo que cumple la misma función segregadora, respaldado por sus correspondientes prácticas policiales y punitivas. Continuo en el que por supuesto se insertan las ordenanzas cívicas.

Ese texto de apariencia inocua que afirma querer implantar un estatus de buena vecindad tiene un efecto explosivo sobre el derecho a la ciudad que tenemos todos sus habitantes, porque en realidad consagra la división entre unos ciudadanos de primera a quienes se destina el espacio público, particularmente el espacio de más valor económico (como el centro histórico), y unos ciudadanos de segunda que son expropiados y excluidos de la ciudad.

En su “Breve historia del liberalismo”, Harvey define la neoliberalización como un proceso de “acumulación por desposesión”, en el que las clases altas aumentan su volumen de riqueza a consecuencia de un proceso de desposesión de las clases medias y bajas. Harvey señala como uno de sus aspectos la empresarialización, la mercantilización y la privatización de los activos previamente públicos, entre ellos el espacio común de la ciudad. Como la otra cara de la moneda, y al mismo fin, es necesario barrer a los pobres de la calle. Y así como progresa la implantación del programa neoliberal y se ponen de manifiesto sus consecuencias, se intensifica su carácter autoritario y antidemocrático para acallar y suprimir la disidencia.

A eso se ha dedicado con empeño el Ayuntamiento. Que ha dado un impulso a la mercantilización del espacio público, particularmente del centro histórico, nadie lo duda. Botón de muestra, una ciudad sepultada por las mesas y sillas de los bares. Y para que nadie estorbe el negocio y los mendigos o las prostitutas no alteren el escenario feliz que se pretende dibujar para los turistas, y que ningún euro se desvíe de las arcas de empresarios y comerciantes, las ordenanzas de ocupación de la vía pública y para la “convivencia” se han convertido en instrumentos para expulsar de la calle a todas aquellas personas que se ven forzadas a desarrollar prácticas populares de subsistencia, sean artistas callejeros, mendigos, personas que ejercen la prostitución o pequeños vendedores ambulantes. Y por supuesto, nada de fiestas populares ni de actividades lúdicas al margen del mercado oficial de ocio. Las ordenanzas de ocupación de la vía pública y  “para la convivencia” se inscriben claramente en esa dinámica de desposesión, arrebatan a la ciudadanía el espacio público en beneficio de determinados intereses económicos.

Pero no sólo eso. El conjunto normativo “reformas del Código Penal – Ley de Seguridad Ciudadana – ordenanzas cívicas” restringe hasta lo indecible el uso social y pluralista de la calle, desactivándolo en pos de un falso interés público y sujetándolo a un modelo policial. Quieren ignorar que el propio Tribunal Constitucional garantiza que “en una sociedad democrática el espacio urbano no es sólo un ámbito de circulación, sino también un espacio de participación” (STC 66/1995 de 8 de mayo, FJ 3; STC 195/2003, de 27 de octubre).

Robándole la frase a Luis Cruz (Somos Malasaña, 8.7.2014), “una ciudad democrática es una ciudad que puede usarse”. Es lo que queremos.

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan són signats per la pròpia organització.

ATTAC TV

Segueix-nos

Segueix el nostre RSS Segueix-nos a Facebook Segueix-nos a Twitter Contacta'ns
Canal de Telegram

Economía para la ciudadanía

Libros recomendados:

ATTAC Mallorca dóna suport

Crida


PAH

Campanyes d’ATTAC

 


 

A la calle sin miedo

 

A la calle sin miedo

 


 

 

 


 

 


ILP Renta Básica

No a todos los machismos - Forges

Notícies d’ATTAC España

Convocatòria

Convocatòria a reunió ordinària d'ATTAC Mallorca, que se celebrarà dilluns 2 de setembre de 2019 a les 18.30 hores, a la seu d'ATTAC Mallorca.

LLOC: Seu d’ATTAC Mallorca, carrer Francesc de Borja Moll, 10, entresòl B, Palma.

Arxiu