Mi intervención en la presentación del documento Reorganizar el sistema de Cuidados

12 abril 2015 | Categorías: Estatal, Opinió | 612 lecturas |

María Pazos – Consejo Científico de ATTAC España

El lunes 2 de marzo, Podemos organizó la presentación del documento sobre cuidados que nos había encargado a Bibiana Medialdea y a mí. Aquí está el documento completo. Aquí el vídeo completo de la presentación


Creo que ha merecido la pena el esfuerzo para tener un documento síntesis con nuestra propuesta del cambio estructural a una sociedad en igualdad, propuesta que espero asuma Podemos y también todos los demás partidos. ¿No sería una gran alegría que por una vez todos coincidieran en lo que hay que hacer en beneficio de la ciudadanía?

La cuestión, ahora, es que este tema no caiga otra vez en el olvido. Como dije en la presentación, ese es el auténtico peligro. La estructura social actual, injusta, obsoleta y deslegitimada, solo se mantiene a base de escamotear el debate. Ojalá no lo permitamos. Con ese deseo, comparto aquí mi intervención en el acto de la presentación. Espero que os guste y, en todo caso, os pido que potenciemos el debate social en torno a estos temas.

Mi intervención, 2 de marzo de 2015:

Bibiana ha sintetizado el diagnóstico sobre el actual sistema de cuidados. ¿Cuál es la solución? Tenemos que recuperar nuestro maltrecho sistema de protección social. Pero tenemos que hacerlo de tal forma que todas las necesidades estén incluidas y que todos los derechos estén garantizados. Para ello, basta aplicar coherentemente los principios que deben guiar una política social integradora:

El primero es el principio de solidaridad: a cada cual según sus necesidades: la inmensa mayoría de la población no puede cubrir los riesgos individualmente. Es el sistema público quien tiene que asegurar esa cobertura colectiva.

El segundo es el principio de capacidad: de cada cual según sus posibilidades. La sociedad necesita la contribución de todas las personas en función de su renta y de su disponibilidad.

El tercero es el principio de la ciudadanía universal e individualización de derechos y deberes, que supone que todas las personas sean independientes económicamente toda su vida y con igualdad de oportunidades en todos los ámbitos. Los derechos son para las personas (repito: para todas las personas), y no para esa figura obsoleta y autoritaria llamada “cabeza de familia”, pero desgraciadamente aún en vigor.

Pues bien, basta con aplicar estos tres principios, y la amplia experiencia internacional de la que disponemos, para diseñar un sistema de cuidados realmente democrático, eficiente y sostenible.

Atención a la dependencia: La autonomía funcional es un derecho básico que todas las personas deberían tener asegurado por parte de los servicios públicos. Es necesario reconocer este derecho universal y establecer un plan de implantación progresiva.

Este cambio de orientación exige eliminar el Artículo 18 de la Ley de Dependencia que prevé la prestación por cuidados en el entorno familiar, acabando con la injusticia que supone el sacrificio de las mujeres de la familia.

Y, a la vez que ninguna persona debería verse presionada a abandonar su empleo para proporcionar cuidados de larga duración, todas las personas deberían tener tiempo para proporcionar a sus familiares dependientes afecto y cuidados. Para ello, las jornadas a tiempo completo tienen que ser cortas y racionales. La jornada de 35 horas con cómputo semanal es una medida imprescindible.

En el caso de la atención infantil, las criaturas sí requieren atención en el hogar durante los primeros meses de vida. Por eso se necesitan los permisos iguales, intransferibles y pagados al 100% para cada persona progenitora. Esto supone ampliar el actual permiso de paternidad de dos semanas hasta las 16 semanas que ya tienen las madres. Con esta medida, todas las personas (padres y madres) tendrán su derecho a retirarse del puesto de trabajo por el mismo tiempo y así poder cuidar a sus criaturas en igualdad y sin perder sus ingresos.

La equiparación de los permisos es una medida importantísima, pero lógicamente no es suficiente. Terminados los permisos, se necesitan dos condiciones: una es el derecho de todas las criaturas a una escuela de educación infantil; la otra es jornadas a tiempo completo compatibles con la crianza.

La educación infantil pública desde los 0 años es un derecho democrático básico de las criaturas, pero es mucho más. En cuanto a las jornadas, hoy, por un lado tenemos personas (hombres en su mayoría) con horarios interminables e incompatibles con el desarrollo de su vida personal y familiar. Por otro lado, muchas personas están sin empleo o con empleos a tiempo parcial. Para acabar con esta dualidad, es necesario:

  1. a) La jornada de 35 horas semanales con cómputo semanal.
  2. b) eliminación de todos los incentivos al empleo a tiempo parcial.

Con todas estas medidas, y algunas más que también explicamos en el documento, se trata de hacer que la igualdad será materialmente posible. No podemos seguir tolerando un sistema en el que las mujeres se ven obligadas a tomarse excedencias y reducciones de jornada que les dejan sin ingresos, sin derechos y sin futuro laboral.

Hay que dedicar especial atención a la existencia de esa categoría laboral que es la de las empleadas de hogar, sin la protección mínima del Estatuto de los Trabajadores: una sociedad democrática no puede permitirse semejante injusticia. Por eso, es necesaria la equiparación del actual empleo doméstico con el resto de empleos. Pero tenemos que saber, porque nos lo muestra claramente la experiencia internacional, que en los países en los que se han concedido derechos laborales a estas personas manteniendo el antiguo sistema de cuidados basado en el hogar y sin servicios públicos, el resultado ha sido que este empleo se ha sumergido aún más. Por eso, la única vía para realmente asegurar empleos dignos en el sector del cuidado es universalizar los servicios de educación infantil y atención a la dependencia.

En este caso se demuestra, una vez más, que es necesario elegir entre dos modelos incompatibles de organización de los cuidados y de configuración del empleo; y que los distintos ámbitos forman parte de un todo consistente.

También parte de un todo consistente forman todos los demás déficits democráticos que aquí no tratamos; nos hemos limitado estrictamente a tratar la organización de los cuidados. Bibiana decía que nuestra propuesta no trata solo de igualdad. Tenemos que añadir, aunque resulte obvio, que la igualdad necesita mucho más. Una sociedad que apuesta por la ciudadanía universal tiene que garantizar también todos los demás derechos, no solo económicos. Y la sociedad española ha apostado, la prueba es que, por ejemplo, el derecho a la interrupción libre del embarazo ha sido la única reivindicación popular que ha hecho caer a un ministro en esta legislatura.

En sentido inverso, es igualmente cierto que fenómenos ya socialmente repudiados como la violencia de género son consecuencia de una estructura social en la que, como muchas maestras nos han explicado hace siglos, la familia patriarcal se convierte en la primera escuela de desigualdad y dominación.

El documento se cierra explicando que existen condiciones económicas, sociales y políticas para emprender sin demora la reorganización del sistema de cuidados que se propone.

Explicamos detalladamente que este cambio es viable ahora. Nuestro país tiene que aumentar el gasto público en política social para reducir el enorme déficit respecto a los países de la Unión Europea. Pero además, tiene que hacerlo en la dirección adecuada, y para ello es necesaria una reestructuración del presupuesto. Hoy, el gasto en las partidas que tienen que aumentar es mucho menor que el gasto en figuras que potencian la desigualdad social y de género.

Y sí, precisamente ahora, el cambio es decisivo para la recuperación económica y para la salida de las crisis ecológica y demográfica, para la recuperación democrática, para el rescate de las personas.

Explicamos también que el cambio es viable socialmente. La gran mayoría de la población española declara en las encuestas del CIS que su familia ideal es la familia igualitaria, aquella “en la que los dos miembros de la pareja tienen un trabajo remunerado con parecida dedicación y ambos se reparten las tareas del hogar y el cuidado de los/as hijos/as, si los hay”. Además, el 91% de los hombres y el 93% de las mujeres cree que la Ley debe asegurar la igualdad de oportunidades; frente una ínfima minoría que opina que este es un asunto privado.

Es decir, la población lo tiene claro. El problema es que los gobiernos, hasta ahora, no han obrado en consecuencia. Es verdad que la mayoría de las medidas que proponemos se han reconocido como necesarias, algunas incluso por unanimidad del Congreso de los Diputados, como la equiparación del permiso de paternidad con el de maternidad; pero hasta ahí hemos llegado y de ahí no hemos pasado, de las palabras.

Así pues, el mayor obstáculo no es la oposición o la incomprensión. El mayor obstáculo es la pasividad de nuestra clase política. También, hay que decirlo, tenemos que dejar de mirar para otro lado ante problemas e injusticias que nos hacen sufrir y que hasta ahora nos han parecido insuperables.

Sufre la mujer trabajadora que quiere ser madre y no puede; sufre la cuidadora familiar 24 horas, sufren las mujeres que se ven marginadas en el empleo, sufre la empleada de hogar sin derechos; sufre la persona dependiente que después de trabajar toda la vida se ve abandonada por la sociedad.

Pero el hermano, el marido, el padre, el hijo, también sufren aunque no quieran pensar en ello. Sufren aunque se alejan de la familia porque lo único que se les ofrece es cuidar en condiciones durísimas, que son las condiciones en las que ahora cuidan las mujeres. Y la mayoría se resigna pensando que no hay otra solución. Pero la hay. En este documento lo demostramos.

Por eso, porque hay solución, como sabemos quienes hemos estudiado estos temas, discutir este documento entre las personas que ya estamos interesadas no es suficiente. Llevamos demasiado tiempo discutiéndolo en este ámbito. Ahora lo que necesitamos es que este debate llegue a toda la sociedad. Que llegue a la inmensa mayoría de la gente, porque esa mayoría está de acuerdo con la igualdad, con la corresponsabilidad, con los derechos.

Hasta ahora este debate ha sido escamoteado por los gobiernos, que hablan de igualdad el 8 de marzo y se olvidan los otros 364 días del año. Los gobiernos declaran que la igualdad es central para la eficiencia y para la sostenibilidad económica, pero luego se olvidan de la igualdad cuando hablan de economía. Ese es el mayor obstáculo. Necesitamos una llamada de atención general, una catarsis colectiva que nos saque de la inercia patriarcal según la cual la economía es algo alejado de la vida.

Por favor, discutamos y difundamos este documento. Si en el siglo pasado el gran paso fue la creación de los estados de bienestar, hoy el salto necesario y movilizador es la ampliación de la protección social a todas las personas y necesidades.

Espero que Podemos apueste por ese cambio estructural a una sociedad en la que todas las personas podamos ser sustentadoras/cuidadoras en igualad, y donde todas las necesidades y derechos estén garantizados.

Necesitamos, sobre todo, voluntad política para conducirnos a esa sociedad.

 

Bibiana Medialdea pertenece al Consejo Científico de ATTAC España

http://mariapazos.com/

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