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¿Quieres decir "Que Corbyn SOY yo"?

18 Setembre, 2015 - Opinió, Unió Europea

Carlos Martínez – ATTAC Andalucía Estos días las bases del Labour o Partido del Trabajo, que sería la traducción más correcta del Laborismo, que es la socialdemocracia de origen obrero y sindical británica, nos ha dado una gran alegría. Tras una campaña acompañada por una escasa información en el Reino de España, muy medidos apoyos, […]

Carlos Martínez – ATTAC Andalucía
Estos días las bases del Labour o Partido del Trabajo, que sería la traducción más correcta del Laborismo, que es la socialdemocracia de origen obrero y sindical británica, nos ha dado una gran alegría. Tras una campaña acompañada por una escasa información en el Reino de España, muy medidos apoyos, excepto tal vez las constante información y apoyo de Alternativa Socialista, comprobable en www.cli-as.org , del digital Sin Permiso www.simpermiso.info y de Vicenç Navarro, poco ha sido lo publicado (excepto ya los últimos días) y menos lo apostado por Corbyn de forma clara y decidida. Pero lo cierto es que el veterano socialista ha vencido por un resultado abrumador y ahora… Pues todos somos Corbyn, e incluso ha habido quien con gran atrevimiento ha afirmado que Corbyn es él en Gran Bretaña.
El Laborismo
El origen como es sabido está en los sindicatos, las míticas TUC o Trade Unions. Siembre ha tenido un ala moderada, los fabianos o socialistas intelectuales de origen burgués muchos de ellos y el ala izquierda, iniciada por el bevenismo de Bevan y la grandiosa figura de Tony Benn que en sus últimos meses de vida presidió la Resistence Coalition una especie de Marchas de la Dignidad británicas, muy combativas. Tampoco podemos olvidar el laborismo gales o escocés en el que la influencia cristiana fue grande y muchos pastores de las iglesias reformadas galesa y escocesa lo apoyaron en origen, prestando sus templos para asambleas obreras sindicales.
Cuando alcanzan el poder en 1945 los laboristas nacionalizan, siendo primer ministro Clement Atllee, desde el carbón a la industria del acero, la industria aérea, crean banca pública y el sistema nacional de salud. Nacionalizan ferrocarriles. Construyen numerosas viviendas obreras y crean los servicios sociales públicos con un programa claramente socialista y nacionalizador. Seguramente el programa más a la izquierda real hecho por socialistas democráticos en el poder en Europa occidental. A pesar de que el stablishment británico no puede consentirlo, los gobiernos conservadores siguientes gracias a las combativas Trade Unions no logran arrebatar esas conquistas a la clase obrera británica. Incluso en los años setenta el Labour regresa al poder mediante Harold Wilson vuelve a ser primer ministro, por cierto también procedente del ala izquierda que es un discípulo de Bevan el creador del sistema nacional de salud. Wilson reduce mucho el gasto militar. Wilson además mantuvo buenas relaciones con la URSS y en ese sentido, es un adelantado a Willy Brandt. Luego Corbyn, no inventa nada, Sigue la estela de los veteranos laboristas de izquierdas, partidarios de un socialismo nacionalizador y la economía mixta, anti belicistas y ligados a las luchas sociales, culturales y de clase.
El mérito de Corbyn es resistir al blairismo que es el “NUEVO LABORISMO” y rompe con la tradición ciertamente moderada y realista, pero socializadora del Labour. Conecta Jeremy Corbyn con los excluidos y pisoteados por la gran y triunfante contra-revolución conservadora de Margaret Tatcher y es capaz de agrupar a los damnificados y perjudicados de la Tatcher y el neo laborismo de Blair.
La tercera vía
Iniciada por el nuevo laborismo blairista, en concreto ideada por el sociólogo Anthony Guiddens siguiendo las sugerencias de Blair, acaba con las ideas socializadoras, abraza el mercado y conduce a toda la socialdemocracia europea a su visión, de apoyo del mercado y en el mercado, es decir el capitalismo. Blair lamina de forma definitiva ideológicamente la socialdemocracia que deja de serlo y pasa a ser liberal, culminando un tránsito de al menos veinte años. En España, el PSOE español está total y absolutamente imbricado y sigue estándolo en la tercera vía blairista. Pero Sánchez, pero antes Felipe y Zapatero lo estuvieron, es más Felipe González, fue un adelantado de la destrucción práctica del socialismo democrático, pero no solo en el estado español. La clave de bóveda es aceptar la idea de que la socialdemocracia apoya las privatizaciones y no interviene desde el estado en economía, dejando de regularla y tan solo se ocupa de un mínimo estado del bienestar sostenible y privatizado en parte, así como de los derechos civiles, pero… Sin pasarse. Es decir dejan a la socialdemocracia, al socialismo democrático, sin ideas, sin posibilidades, sin futuro.
Las resistencias socialistas
A grosso modo, a brochazos, los de la tercera vía no solo liquidan las ideas marxistas y reformistas obreras o socialdemócratas consecuentes como el ideario de Olof Palme, sino que laminan a sus alas izquierdas. Tímidas resistencias de Alfonso Guerra, nunca terminadas, Alfonso amagaba, pero no daba. La labor intelectualmente destacable de Antonio G. Santesmases en Izquierda Socialista del PSOE pero igualmente frustrante. Destaca sobre todo la gran figura de Oskar Lafontaine que es el primero en darse cuenta de que al menos en el socialismo continental europeo,( islas al margen), que en los partidos de la II Internacional ya no hay nada que hacer y siendo secretario general del SPD y ministro de Economía y Finanzas, dimite. Lafontaine con su dimisión ya advierte en esos momentos inútilmente que la gran trampa europea es la “autonomía” de los bancos centrales y el status del Banco Central Europeo que sin embargo los socioliberales ya, de la tercera vía incluido el PSOE desde Felipe a Pedro Sánchez, acatan con entusiasmo, junto a un sistema monetario del euro mal diseñado y peor construido que es el gran genocida de los pueblos del sur y el este de Europa.
Pero el Labour es otra cosa. El partido-movimiento más antiguo del mundo, debido a su creación y constitución, mantiene un ala izquierda muy a la izquierda, que refugiada en las sedes de barrio y las circunscripciones de distrito subsiste y ni siquiera Toni Blair logra evitar la existencia de diputadas y diputados de izquierdas, que votan en el Parlamento casi siempre en contra de Blair y su derechista, imperialista y belicista política. Por tanto Corbyn es una genuina expresión del laborismo clásico y de izquierdas, pacifista y comprometido contra la pobreza, que engancha con las clases populares. Esa es otra cuestión no menor, en Gran Bretaña, si se cree en las clases y en la existencia de la clase. No es una cuestión de castas, lo es de clase, de pobres y ricos. Incluso siendo un reformismo posibilista no se reniega de la clase, puesto que la worker class ahí está y Corbyn es ahora su líder de la misma forma que existe el stablishment cuyos tentáculos de clase poseedora alcanzan al Partido Laborista.
En otros partidos europeos, siguiendo el ejemplo alemán de Lafontaine, como Francia, Grecia o muy humildemente en España, han surgido partidos socialistas democráticos disidentes del socioliberalismo oficial. Socialistas democráticos ecosocialistas, antineoliberales y republicano en el caso del estado español. La resistencia en el PSOE es sencillamente imposible a pasar de batallas interesantes como la de Pérez Tapia, pero también incluso la de Eduardo Madina, al que sería injusto, no citar.
Conclusión
Corbyn es un laborista de izquierdas. Es de izquierdas y es un socialista democrático clásico. Lo que Corbyn o Lafontaine son y representan hoy en día es el socialismo democrático. No es un “ciudadanismo” difuso y populista con ribetes peronistas, a la latinoamericana.  Corbyn hunde sus raíces en Attlee, Beban incluso Harold Wilson, pero también en Bertrand Russell. Lafontaine y Corbyn son dos viejos leones socialistas ni cansados, ni agotados y que tal vez por eso acumulan una gran experiencia que da seguridad y produce lucidez, mucha lucidez.
No es pues asimilable a ningún líder español de los que salen en la tele y los medios privados jalean. Tal vez sería alguien como Antonio García Santesmases si este hubiera sido un hombre de acción y más decidido, que no honesto y valiente, su posible equivalente. Por supuesto con Pedro Sánchez nada que ver. Pedro Sánchez es un neo-blairista y el resultado más logrado del líder tipo tercera vía de segunda generación.
Creo que lo que los socialistas españoles debemos hacer ahora es lo mismo que Corbyn, pero como Lafontaine o Mélenchon, construyendo socialismo fuera de la II Internacional. Crear fuerzas socialistas que partiendo de nuestra rica historia con errores y fracasos, pero también triunfos y sacrificios ingentes. Organizar nuestra aportación contra la austeridad y por y con las clases trabajadoras, las clases subalternas y por el reparto. De hecho hace más de cien años que tenemos nuestro Pablo Iglesias y eso significa hoy aquí y ahora: lucha con y por el precariado siempre con contratos temporales y sueldos basura, contra los salarios cada vez peores; el nuevo proletariado joven, con estudios y títulos trabajando de camareras y reponedores; jornaleras y jornaleros de la informática y los servicios o nuevamente la emigración, como sus abuelos y bisabuelos. Pero también estar codo con codo con los y las desahuciadas, las violentadas y agredidas, los y las paradas que marchan con dignidad por un cambio social y político construido colectivamente.
Carlos Martínez es miembro del Consejo Científico de ATTAC España
Politólogo, es primer secretario de Alternativa Socialista
www.cli-as.org

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