¿Cuál es la influencia de las nuevas tecnologías en los movimientos sociales?

23 septiembre 2016 | Categorías: Opinió | 2.512 lecturas |

Rodrigo del Olmo

Los aspectos más positivos de Internet señalados con mayor frecuencia por el mundo académico están normalmente articulados en torno a una sociedad y una cultura consistentes con la idea de “esfera pública” definida por JürgenHabermas, es decir, espacio social en el que las personas se reúnen libremente, física ovirtualmente, para debatir, organizarse y actuar sobrecuestiones relevantes y de actualidad (Habermas, 1991). De esta forma, Internet desempeña un papel vital a la hora de interconectar y empoderar a individuos y organizaciones en un discurso público global que facilita las conexiones comunicativas entre los ciudadanos y entre estos y las élites ostentadoras del poder. Siguiendo a SimonCollister observamos cómo además del relativamente fácil acceso a entornos de diversidad social, política y cultural, Internet también ofrece a la ciudadanía una mayor resiliencia para el control y fiscalización de gobiernos, estados o corporaciones, tanto de forma individual como colectiva. Sin embargo, no faltan voces críticas que señalan las deficiencias y los sesgos de esa “esfera pública” creada alrededor de unas nuevas tecnologías que provocan una “brecha digital” a resultas de la cual, la participación universal en los debates políticos y culturales tiende a estar significativamente limitada aaquellos individuos que poseen tanto dispositivos y conocimientos tecnológicos adecuados, como acceso a Internet. Se subraya además que, con frecuencia, la red de redes opera como mero amplificador de las tendencias culturales mayoritarias y occidentales, caracterizado por centrarse cada vez más en contenidos comerciales, modas y entretenimientos. De esta forma, la información consumida por la mayoría del público frecuentemente excluye el ámbito político y democrático, produciéndose una progresiva colonización del ciberespacio por parte de los intereses corporativos y empresariales.  Queda abierta también la posibilidad de que las élites políticas y empresariales coopten y negocien el diseño de la agenda pública online empleándola para crear la falsa ilusión de creciente empoderamiento del individuo cuando lo que realmente está sucediendo es una remoción de la capacidad de agencia individual y un fortalecimiento del “capitalismo comunicativo” que captura poder político e influencia de forma creciente.  Se  está produciendo  una  progresiva  inmersión  del  ser  humano  en  el  entorno  digital  a  través  de multiplicidad de potentes dispositivos conectados a Internet que, como en el caso de los teléfonos móviles  y  tabletas  digitales,  pueden  acompañar  en  todo  momento  al  individuo  registrando  su localización,  sus  movimientos,  sus  conexiones,  sus  búsquedas,  sus  contactos  y  amistades,  su actividad  en  redes  sociales,  sus  preferencias  en  múltiples  cuestiones,  sus  comunicaciones,  sus fuentes de información y sus compras. Este continuo flujo de datos suministrado, en gran medida, inconscientemente por parte de la mayoría de los poseedores de dispositivos informáticos, queda continuamente registrado en distintos servidores generando enormes bases de datos en bruto en las que están contenidas las vidas de personas y organizaciones a la espera de ser gestionadas, tratadas, cruzadas  y  analizadas  para  detectar  correlaciones,  extraer  previsiones  y  visualizar  patrones que, eventualmente,  pueden  ser  empleados,  junto  con  técnicas  proporcionadas  por ciencias  y disciplinas  como  la sociología, la psicología,  la  antropología  o  el  neuromárketing,  para  prever modificar opiniones, actitudes y comportamientos, incluso, sin el apercibimiento del propio sujeto sobre cuya conducta  se  está  actuando.  Cada click e interacción realizada en Internet es susceptible de ser trazada, capitalizada y vendida como producto en una confusa intersección entre los ámbitos de la producción, el consumo, el trabajo, la privacidad y la expresión cultural (Collister 2016).

El cambio tecnológico es a menudo un proceso subversivo que da lugar a la modificación o destrucción de los roles, relaciones y valores sociales establecidos (Volti, 2014). Los avances tecnológicos en transportes y telecomunicaciones han supuesto dos fenómenos que Ritzer y Dean denominan como compresión del espacio-tiempo y distanciamiento del espacio- tiempo.  El primero consiste en una reducción del espacio y una disminución del tiempo requerido por una gran variedad de procesos gracias a los progresos en las tecnologías de transporte y comunicaciones difundidos principalmente por la expansión del capitalismo y las actividades de las corporaciones. Mientras que el segundo hace referencia al alargamiento y ampliación de las relaciones sociales a través del espacio y el tiempo facilitados, cuando no provocados, por el cambio tecnológico. (Ritzer y Dean, 2015)

Los avances en un determinado campo no se producen únicamente a través de mecanismos de corte determinista, necesariamente desencadenados y orientados por propiedades intrínsecas a la ciencia y la tecnología. El desarrollo tecnológico se halla fuertemente condicionado por la estructura y el sistema de valores sociales existentes en cada momento.  Los cambios tecnológicos suelen producirse porque adelantan y promueven los intereses de determinados grupos económicos, políticos o sociales. Por el contrario, algunos avances pueden encontrarse con una férrea oposición porque amenazan los intereses de alguno de esos grupos (como puede ejemplificarse con el caso de las energías renovables en España). Una determinada tecnología no triunfa o fracasa únicamente a causa de sus propios méritos y cualidades. La decisión sobre su desarrollo y despliegue es frecuentemente condicionada por la distribución del poder en la sociedad.  (Volti, 2014: 29)

Desde un punto de vista más economicista, puede afirmarse que disponer de una oferta de nuevos dispositivos y técnicas no garantiza que estos vayan a ser empleados.  Abundan los ejemplos de tecnologías que han languidecido a causa de ir “por delante de su tiempo”. Para que un avance tecnológico transite desde su potencial teórico hasta su expresión e implantación generalizada en el terreno práctico no basta con su mera disponibilidad, es necesario también que haya una “demanda” combinada con la posibilidad de “pagar” y acceder a él.  Esto es lo que los economistas denominarían como “demanda efectiva”, desde esta óptica, la tecnología sería contemplada como cualquier otro bien o servicio, no será producida hasta que alguna persona, grupo u organización la quiera y esté dispuesto a comprarla.  Contemplando la dinámica desde un enfoque marxista, las nuevas tecnologías afectarían directamente a las condiciones materiales de producción. Al mismo tiempo, estas tecnologías crearían lainfraestructura facilitadora de las interconexiones entre individuos, organizaciones y redes que incrementan la velocidad en la mutación de los sistemas de valores de la sociedad.

Los acuerdos sociales y políticos afectan el curso de la evolución tecnológica, influyendo en el tipo de inversiones realizadas, los proyectos de investigación que se financian, y las prioridades generales que se establecen.  Las grandes organizaciones, tales como corporaciones y agencias gubernamentales, a menudo ejercen una influencia desproporcionada sobre el proceso de cambio tecnológico.  Por ejemplo, puede argüirse que, tal vez, con un conjunto diferente de patrocinadores, el desarrollo tecnológico podría haber hecho mayores contribuciones a la solución de una serie de trascendentes problemas sociales como la pobreza o la delincuencia. Al mismo tiempo, sin embargo, se puede argumentar que ciertos tipos de problemas no son susceptibles de simples soluciones tecnológicas. Incluso con cambios significativos en la financiación de las líneas de investigación, podrían no ser posibles soluciones a diversos problemas de índole social o política (Volti, 2014).

En relación con los avances tecnológicos en materia de comunicaciones, los movimientos sociales dependen de los medios de comunicación, tanto de los tradicionales como de los medios sociales de Internet, principalmente para tres propósitos interrelacionadosmovilizar el apoyo político; aumentar la legitimación y validación de sus demandas, y para ampliar el alcance del conflicto más allá de los que lo experimentan. En el terreno de los movimientos sociales se ha observado una convergencia entre los medios que utilizan como plataforma Internet y los tradicionales, especialmente en episodios de revueltas, rebeliones y contextos de efervescencia social generalizada (Millaleo y Cárcamo, 2014). Internet ha supuesto un impacto multinivel en la vida cotidiana a escala global.  En la era 2.0 las redes sociales han demostrado ser una herramienta esencial para los movimientos sociales en la propagación de sus ideas, la consecución de activistas y su movilización a través de la difusión, potencialmente global, de testimonios, fotografías y vídeos en tiempo real (La Rosa, 2014).

Se suele denominar Web 2,0 a la plataforma o conjunto de plataformas en red que proporciona al usuario el control en la creación, el diseño, la mejora y la difusión de contenidos y servicios, siendo la inteligencia colectiva una de sus características fundamentales. En este contexto, la Web 2,0 es del usuario, creada por el usuario y para el usuario. Comprende tecnologías como blogs, wikis, mashups (aplicaciones híbridas, integradas o vinculadas), RSS, podcast, video blogs, etiquetas, marcadores sociales y sitios de redes sociales. Para los gobiernos, estas tecnologías significan, en parte, una pérdida de control debido a la proliferación de la comunicación informal y personal a través de medios y servicios diversos potencialmente ajenos a los controles de los estados (Zahid, 2016: 5).

R.  Kelly Garrett describe tres mecanismos que, potencialmente, enlazan la tecnología con la participación en los movimientos sociales: reducción de costes; promoción (o creación) de identidades colectivas, y formación de comunidades.  En relación a la reducción de costes, la progresiva convergencia de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) permite que el coste de enviar y recibir mensajes sea prácticamente nulo. Estos mensajes pueden ser enviados a todos los contactos o seguidores de un individuo u organización, con la ventaja de la ausencia de límites nacionales para conseguir altos niveles de impacto en otras sociedades. En cuanto a la promoción de una identidad colectiva, la gente puede compartir necesidades, preocupaciones, puntos de vista y objetivos comunes con otras personas relevantes en una creciente comunidad formada por miles de miembros dispersos que constituyen un movimiento cuya existencia se demuestra a través de acciones colectivas llevadas a cabo por personas identificadas con los ideales. En la formación de comunidades, la participación en las acciones virtuales difundidas por el movimiento refuerza la percepción de comunidad y los lazos sociales de muchas personas situadas en distintos lugares.  Aplicando mutatis mutandis los principios de las dinámicas de grupo a la comunidad virtual, podemos hablar de procesos de cohesión dentro del movimiento social (Garrett, 2006).

Van Laer y Van Aelst afirman que Internet ha cambiado el repertorio de acción en los movimientos sociales principalmente de dos modos.  Por un lado, facilitando formas preexistentes de acción, implicando a más personas en modos más simples y accesibles que con otros recursos previos en muy cortos periodos de tiempo.  Por el otro, creando o adaptando nuevas herramientas para incentivar el activismo.  Paralelamente, el repertorio digital se definiría principalmente entre dos dimensiones: El apoyado en Internet versus el basado en la Red de redes. Las tácticas apoyadas en Internet incluyen las tradicionales herramientas a disposición de los activistas mientras que las basadas en Internet existen única y exclusivamente debido a la existencia de la misma (Van Laer y Van Aelst, 2009).

Amaro La Rosa señala algunas características de los movimientos sociales identificadas por Robin Cohen que pueden ser relacionadas con las redes sociales e Internet (La Rosa, 2014):

Capacidad para movilizar con rapidez, garantizada por las conexiones y transmisión de datos en tiempo real.

Visualización de alternativas y mejores condiciones de vida. Los textos, las fotografías o los vídeos despiertan la conciencia de las privaciones relativas padecidas y descubren a la gente que un mundo mejor es posible.

Uso de estrategias no ortodoxas para atraer el apoyo del público y confrontar a las instituciones. Los mensajes transmitidos a través de los nuevos medios suelen ser atractivos, interactivos y móviles (Cohen, 1998).

Para Nicholas Christakis y James Fowler, Internet modifica de cuatro formas las interacciones previas a la generalización de su uso entre las distintas redes preexistentes en la sociedad:

1.  A través de la enormidad generada por el vasto incremento de redes y personas interconectadas.

2.  La comunitariedad, que genera elevadas posibilidades para compartir información y contribuir a los esfuerzos colectivos.

3.  Especificidad, que incrementa las posibilidades de particularidad y especificidad de las relaciones y enlaces.

4.  Virtualidad, que posibilita la creación y desarrollo de identidades virtuales (Christakis yFowler, 2009).

Castells ha sido uno de los primeros académicos en señalar el hecho de que las nuevas tecnologías y especialmente, las plataformas web interactivas y las distintas redes sociales, permiten una forma de comunicación y sociabilidad centrada en sí misma. Este tipo de sociabilidad tiene poco que ver con la idea de “comunidad virtual” que permea las concepciones anteriores de la interacción social en el mundo online. En la nueva sociabilidad promovida por Internet el individuo se convierte en el actor central, es la sociabilidad de la ‘individualismo interconectado. Castells considera el papel del individualismo en red en el contexto global, buscando la forma en la que coexiste con otros patrones culturales.  La cultura mundial está afectada por una tensión entre laglobalización y la identificación, entre el individualismo y comunitarismo (Castells, 2009: 116 -117). Estas tendencias culturales se cruzan entre sí dando lugar a la coexistencia de cuatro patrones culturales:  el consumismo (representado por las marcas), el individualismo en red (representado por Internet), el cosmopolitismo (ya sea ideológico, político o religioso), y el multiculturalismo (Castells, 2009:119). De este modo, aunque el individualismo en red coexiste con otras formas de sociabilidad, también él es un modelo de sociabilidad promovido principalmente a través de las tecnologías en línea. Considerando además el desarrollo de las tecnologías web 2.0, Castells llega a la conclusión de que en el contexto global contemporáneo estamos asistiendo a una transformación de los medios de información y comunicación donde la ‘comunicación de masas del yo’ se ha convertido en un fenómeno cada vez más presente. Esta forma de comunicación se define por el hecho de que los mensajes de auto-generados por los individuos tienen la posibilidad de llegar a un público global por lo que son una forma de comunicación de masas (Castells, 2009: 58-71). En las redes sociales los individuos pueden basarse en contactos personales para crear su propio contexto y mostrar su identidad, lo que a menudo ha sido visto como una transformación radical y positiva que democratiza la producción de medios y contenidos al tiempo que empodera a agentes individuales para lograr el cambio social. Las plataformas web 2.0 facultan a los individuos para reprogramar las redes y recanalizar los mensajes desde el nivel básico, dando lugar a importantes cambios sociales y transformaciones políticas (Castells, 2009:  412-415). De esta forma se conecta con el concepto de “audiencia creativa” de Umberto Eco de forma que la auto expresión a través de las plataformas en redes sociales empodera a los individuos proporcionándoles un nuevo tipo de “autonomía creativa”. (Castells, 2009: 127).

Existe una doble articulación en las nuevas tecnologías y medios de comunicación online de forma que pasan de ser simples objetos a instrumentos que vinculan la esfera privada con la pública y que, a su vez, facilitan la negociación de significado tanto entre ambas como a través de su uso. Los nuevos medios interaccionan con los tradicionales, formando un sistema complejo basado en la adaptación, interdependencia y difusión de poder.  Nuevos y viejos medios se entremezclan, entrecruzan y evolucionan conjunta e interdependientemente porque gran parte del público de los medios digitales continúa utilizando los tradicionales para obtener información y entretenimiento. Una de las novedades más significativas de los medios digitales consistiría en los diversos modos en que reconfiguran los ya existentes y en los que estos vuelven a reconfigurarse a sí mismos en respuesta a los nuevos desafíos.  Nuevos y viejos medios negocian en procesos competitivos e interdependientes de hibridación. Así, la hibridación mediática surge cuando los nuevos medios son asimilados o se vuelven complementarios o parasitarios de los tradicionales dando lugar anuevos ensamblajes en el entorno mediático.  Ensamblajes compuestos por una multiplicidad de individuos, grupos, sitios de Internet e instancias de interacción que involucran a los generadores de noticias y tecnologías de medios interdependientes que conectan y desconectan del proceso de creación y consumo de estas noticias, a menudo en tiempo real.  Los nuevos medios forman ensamblajes complejos cuyos componentes son tecnologías, géneros mediáticos, normas y convenciones sociales, conductas y formas de organización, hibridadas con los tradicionales. Esta hibridación reconfigura las dimensiones sociales del ciclo informativo, reestructurando desde el punto de vista social las relaciones de poder entre los actores, mientras que, en la dimensión temporal, afecta los flujos de información al tiempo que modifica los significados de las noticias.

La aceleración de la vida social no es la única dimensión de transformación de los ciclos de noticias que incorporan los nuevos medios, sino que corresponden más bien a un incremento de la complejidad, incluyendo la incorporación de nuevos actores que participan en la elaboración de noticias (muchos actuando solamente online) así como en la creación de nuevos marcos de significado (frames) y material informativo. Esto ha alterado el tradicional ciclo de la noticia, ya que las historias o fragmentos de ellas que pueden llegar a difundirse, o que ya lo han sido, irrumpen mucho antes en el entorno en línea y permanecen mucho tiempo después del suceso en cuestión (Chadwick, 2013).

Según Castells, con la difusión de Internet, ha surgido una nueva forma de comunicación interactiva caracterizada por la capacidad para enviar mensajes de muchos a muchos, en tiempo real o en un momento concreto, estando el alcance de su difusión en función de las características de la práctica comunicativa perseguida.  A esta nueva forma histórica de comunicación la llama autocomunicación de masas debido a que, potencialmente, puede llegar a una audiencia global mientras que, al mismo tiempo, el mensaje es generado por un individuo que define los posibles receptores y selecciona los mensajes concretos o los contenidos de la web y de las redes de comunicación electrónica que quiere recuperar.  Lo históricamente novedoso y con “enormes consecuencias para la organización social y el cambio cultural es la articulación de todas las formas de comunicación en un hipertexto digital, interactivo y complejo que integra, mezcla y recombina en su diversidad el amplio abanico de expresiones culturales producidas por la interacción humana.” (Castells 2009, 88). La característica común a todos los procesos de construcción simbólica es que en gran medida dependen de los mensajes y de los marcos creados, formateados y difundidos en las redes de comunicación multimedia” (Castells, 2009: 536).

Algunas investigaciones relativas a los medios de comunicación social han demostrado que la propia arquitectura de estas plataformas respalda y desarrolla una forma de comunicación que es individualizada y egocéntrica. Así, una de las características clave de las redes sociales online sería que el propio contexto es creado por el individuo y sus conexiones.  En contraste, otros académicos argumentan que el aumento de la “autocomunicación de masas” ha sido positivo para la participación política. La lógica centrada en sí misma de los medios sociales supone un reto para los activistas, no solo porque fomenta un tipo de participación política que no necesariamente se traduce en el activismo sobre el terreno, sino también por el desafío que supone el incremento de visibilidad del individuo sobre la colectividad, lo que conlleva un mayor peso individual en los procesos colectivos de construcción de significados así como una mayor potencialidad de impacto en la dinámica interna de los grupos políticos. Para la comprensión de las redes centradas en el individuo, es necesario tener en cuenta la fuerte conexión entre la autocomunicación online, el individualismo y el discurso capitalista. Si lo hacemos, nos daremos cuenta de que la experiencia cotidiana de los activistas en los medios de comunicación social se define por la tensión entre la “autonomía individualista neoliberal” del capitalismo digital y su comprensión de la “autonomía política” (Barassi, 2015).

Los movimientos sociales utilizan las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) para dar a conocer con eficacia los problemas que consideran relevantes, intentar establecer o influenciar la agenda informativa y política, movilizar el consenso y lograr que la ciudadanía participe en el proceso político. Además, el empleo de las TIC por los grupos activistas cambia la relación entre los movimientos sociales y los partidos políticos. Si bien no hasta el punto de igualarla entre estos, los equipos coordinadores de un determinado movimiento, actuando inteligentemente, pueden utilizar las TIC de manera capaz de transformar un partido. Aunque entre los científicos sociales existe desacuerdo en cuanto al potencial de las TIC a la hora de reactivar los partidos políticos y promover el efectivo activismo de los individuos más allá del cómodo sillón tras la pantalla de su dispositivo de acceso a Internet, en términos generales, los activistas son por naturaleza optimistas, creen que incluso con un relativamente pequeño grupo de personas organizadas pueden promover el cambio hacia un mundo mejor según sus criterios. La creciente disponibilidad a nivel global de Internet alimenta el optimismo en muchos de estos activistas al considerar que en la era digital son menores y más eficaces los esfuerzos para educar, organizar y movilizar. Más importante aún, creen que pueden utilizar las TIC para dar forma a la política de partidos e influir en los procesos electorales en las democracias, así como comenzar a transformar regímenes totalitarios (Grofman, 2014: 83).

Si se entiende la política como el arte de gestionar el poder en aras a conseguir plasmar determinados objetivos transformadores, “El poder se ejerce mediante la coacción (el monopolio de la violencia, legítima o no, por el control del estado) y la construcción de significados en las mentes a través de mecanismos de manipulación simbólica” (Castells, 2012: 22). Para Castells, “La lucha de poder fundamental es la batalla por la construcción de significados en las mentes” (Castells, 2012: 23).

Mientras que las organizaciones de los movimientos sociales pueden no tener acceso directo a los procesos políticos en el seno de partidos, gobiernos e instituciones, pueden contribuir a configurar la esfera pública y el entorno político general en el que se producen los debates a través del encuadre (framing) o la producción y difusión de significados a gran escala. En este caso, además de las TIC, los medios de comunicación de masas suelen jugar también un importante papel a la hora de ampliar el debate sobre un determinado tema, potenciar al movimiento mediante la movilización de la población cara a la acción y afianzar su legitimidad en la esfera política. Según la estrategia comunicativa seguida por la organización del movimiento, éste, puede establecer como objetivo centrarse en influenciar lo publicado y retransmitido por los medios tradicionales como la prensa escrita y electrónica, la radio y la televisión o concentrarse en el entorno virtual y difundir la información relativa su causa a través de blogs, YouTube, Vimeo, Podcasts, radio online, Reddit, sus propias páginas web, Facebook, Twitter u otros medios sociales. La proliferación de sitios online ha cambiado drásticamente la velocidad del ciclo seguido por las noticias y la manera en que la información se propaga a través del sistema de medios. El Internet de los medios y la información está interconectado a través de una red de interrelaciones que permite a las ideas y eventos difundidos en sitios web, relativamente oscuros, de noticias alternativas cruzar, en ocasiones, la frontera que los separa de la principal corriente informativa. Las organizaciones de los movimientos sociales pueden aprovechar estos vínculos para trasladar sus eventos e informaciones desde sus redes de simpatizantes a los principales lugares en la web. A través de un “staff” tecnológico con el talento necesario pueden aprovechar las posibilidades brindadas por el entorno digital y encontrar nuevas formas de promover sus ideas a través del complejo e interconectado sistema mediático. Los cambios en la industria de los medios de comunicación han alterado el modo en el que los ciudadanos se aproximan a la política y pueden influenciar al cambio social.  En ocasiones, es posible que individuos hábiles en el manejo en las herramientas de comunicación y el entorno digital, en lugar de promover causas o plataformas, se centren en difundir “ideas que cambian el mundo”, perspectivas en consonancia con un amplio segmento de la ciudadanía más allá de los cleavages ideológicos o de clase.  En estos casos, los seguidores y partidarios suelen compartir la creencia de que los partidos políticos están dominados por una élite de “iniciados”, más por algún tipo de adscripción que por méritos, que no rinden cuentas al común de los ciudadanos. Los cambios en la industria de los medios de comunicación, así como el modo en el que los emprendedores de los movimientos sociales operan para promover cambios sociales y políticos se han producido al mismo tiempo como resultado de la proliferación de las TIC. Las organizaciones de estos nuevos movimientos sociales emplean las nuevas tecnologías para potenciarse a través del sistema de medios y promocionar sus ideas tanto en los márgenes como en la corriente principal de los medios de comunicación (Grofman, 2014).

Siguiendo a Mosca y della Porta, podemos concluir que, como otras tecnologías y mediosde comunicación, Internet puede ser empleado para distintos propósitos.  La investigación en movimientos sociales ha subrayado algunos de sus principales usos por parte de las organizaciones de estos movimientos: En primer lugar, Internet tiene la capacidad de incrementar el potencial de movilización ciudadana a través de la difusión de información alternativa a los medios oficiales o de “mainstream” y por medio de protestas. Con la ayuda de Internet distintas comunidades y movimientos pueden difundir información sobre asuntos globales, poniendo de relieve, por ejemplo, las consecuencias negativas de la globalización económica, las posibles alternativas al neoliberalismo u otro tipo de conflictos en diferentes partes del mundo. En segundo término, Internet desempeña un importante papel en la gestión de las organizaciones de los movimientos sociales. Las estructuras organizativas pueden tener una forma diferente gracias a la comunicación mediada por el entorno tecnológico, haciendo a las estructuras organizativas descentralizadas más viables. De hecho, el uso de Internet está dando forma a buena parte de los movimientos según la propia dinámica y estructura web, con hubs (centros neurálgicos de interconexión de individuos y redes) en el centro de las actividades y los enlaces con otros centros que son autónomos, aunque interconectados. Gracias a Internet, las campañas transnacionales son de mayor duración, menos centralizadas, más difíciles de ocultar según los intereses de un grupo reducido, así como más flexibles en términos de organización y metas. Y, en tercer lugar, Internet permite la configuración de un espacio público abierto a la deliberación que facilita la creación de nuevas identidades colectivas. Así, Internet es visto como un medio para ampliar la participación en la vida de las organizaciones, aunque también existe riesgo de exclusión para las personas que no tienen acceso a la red con las desigualdades de poder que ello conlleva. Facilita las interacciones con los periodistas y permite la profundización de las relaciones con los miembros del movimiento multiplicando las posibilidades y frecuencias de comunicación entre individuos dispersos territorialmente (Mosca y della Porta, 2009: 194-202).

Podemos finalizar con las conclusiones operativas que Amaro La Rosa subraya tras su estudio teórico sobre la influencia de las TIC en los movimientos sociales:

- Las TIC pueden activar y revitalizar a los movimientos sociales, pero son necesarias otras condiciones previas de carácter social, político y comunicacional para su emergencia.

- Las mismas herramientas TIC no siempre tienen el mismo impacto en todos los movimientos sociales.

- Las TIC permiten a los movimientos sociales lapsos de tiempo muy cortos entre la planificacióny la implementación de acciones y protestas, incluso antes de que las contrapartes puedan pararlas o adoptar medidas preventivas y disuasorias (La Rosa, 2014).

 

BIBLIOGRAFÍA

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