Renta básica

14 abril 2019 | Categorías: Internacional, Justícia Fiscal y Financiera Global, Opinió, Renda bàsica | 271 lecturas |

Sergi RaventósEL SALTO

“Muchas veces, detrás de los problemas de salud mental está la inseguridad económica”
¿Cómo afecta la inseguridad material a la salud mental? ¿qué malestares produce la condicionalidad de los subsidios? Conversamos con Sergi Raventós sobre cómo una renta básica universal e incondicionada podría mejorar la vida de las personas aportándoles seguridad económica.

Sergi Raventós es doctor en Sociología y trabajador social. Tiene una amplia experiencia en el ámbito de la intervención con Salud Mental, un espacio que le ha permitido observar de cerca cómo la inseguridad material se convierte en inseguridad vital, en un agujero de incertidumbre que se traga serenidad, bienestar y confianza. Desde ese lugar, Raventós ha defendido la Renta Básica Universal e Incondicional como una forma de humanizar los servicios sociales, y proporcionar a las personas, que por una u otra razón no encuentran encaje en un mercado laboral cada vez más hostil, un piso firme.

Integrante de una fundación de Salud Mental y miembro de la Red Renta Básica, Raventós participó a finales de marzo en las I Jornadas sobre Renta Básica Universal, organizadas por el colectivo por la Renta Básica de A Coruña, el Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Galiza y el Ayuntamiento de la ciudad. La presencia de personas que trabajaban en los servicios sociales reflejó en diversos momentos la frustración ante el rol de puerta de acceso a recursos que el sistema de prestaciones condicionadas les obligaba a ejercer. En esta conversación, Raventós comparte con El Salto su mirada sobre la Renta Básica desde la intervención social, y en particular, desde el trabajo con personas afectadas en su salud mental.

Existe una descompensación entre las necesidades materiales de la gente y los procesos institucionales por los cuales se accede a rentas y ayudas, que en muchos casos someten a las personas a duras condicionalidades y largas esperas.

Hay muchos estudios que demuestran que si tú no tienes una tranquilidad psicológica con una garantía de ingresos es muy difícil poder desarrollar procesos de vida. Nos encontramos en dificultades de acceso, dificultades burocráticas, dificultades de requerimientos de la administración para acceder a determinadas prestaciones. Esto con una renta básica no sucedería, es uno de los grandes motivos por los cuales vale la pena este tipo de solución.

¿Qué consecuencias tiene esto para las personas?

Las consecuencias son muy diversas, hay gente que puede llegar a enfermar porque hace apuestas muy arriesgadas que en su proceso vital, en su proceso psicológico o de salud, no está preparada para enfrentar, como aceptar empleos con unas exigencias muy bestias. Se ve obligada a hacerlo, o bien renunciar a este tipo de empleos y acceder a pensiones que están por debajo del umbral de la pobreza: la misma pensión no contributiva tiene unos ingresos de trescientos y pico euros. Son rentas condicionadas con unos requerimientos muy grandes. Con una renta básica se amplía el grado de libertad de la gente para poder escoger otro tipo de planteamientos vitales seguramente mejores para su momento psicológico o su estado de salud.

Una renta incondicional, una renta universal, independiente de cualquier empleo, facilitaría que la gente pudiese entrar y salir del mercado laboral, que la gente pudiese desarrollar otro tipo de trabajos voluntarios, de atención a otras personas, que le aportasen mucho más que verse obligado a tener que entrar en un mercado laboral con esas exigencias tan altas que hay, con una tasa de desempleo del 15%. Importantes capas de la población solo alcanzan a acceder a empleos precarios de entradas y salidas frecuentes, con lo que tiene también esto de coste burocrático, de tener que dejar la prestación y volverla a pedir al cabo de unos meses. Esta es una dinámica trágica para muchas personas.

Defiendes que la inseguridad material afecta a la salud mental de las personas.  

Hay muchos estudios sobre de qué manera la inseguridad material genera muchos efectos de estrés entre la población. Inicialmente puede reflejarse de una forma más aguda, como crisis de ansiedad, esto va repercutiendo a la larga, si tú mantienes una dinámica continua de este tipo de situaciones de precariedad, de inseguridad económica, de entrar y salir del mercado laboral, esto va generando a la larga una sensación de cronicidad, que puede llevar a desarrollos de larga evolución —depresión, etc— donde la única explicación que podemos encontrar muchas veces es esta falta de seguridad material, vivir en condiciones de precariedad, no tener ingresos estables.

De la misma manera, otros estudios demuestran cómo la protección social y económica genera efectos benéficos en la salud, hay investigaciones que reflejan cómo personas desempleadas que percibían una prestación económica no tenían ningún problema de salud mental, frente a parados sin prestación que sí desarrollaban estos problemas. También contamos con comparativas entre países: por ejemplo, la protección social de los años 30 en EEUU generó una reducción de la mortalidad importante. En cambio, en los años 90, el recorte de la protección social, de las redes de seguridad que proporcionaba la antigua URSS, redundó en unos altos índices de alcoholismo, se incrementó la mortalidad, como consecuencia del agravamiento de la salud mental de la población.

Una de las asistentes, trabajadora en los servicios sociales, ha intervenido exponiendo su malestar ante el lugar que acaba ocupando como puerta de acceso a subsidios y ayudas en detrimento de otras funciones de intervención social. “¿Quién soy yo para decidir quién tiene derecho a apoyo económico y quién no?”, se preguntaba.

Este es un reto que tenemos muchos trabajadores o educadores sociales. De qué manera formas parte del engranaje o intentas ir cada vez más haciendo de acompañamiento, ayuda, a las personas usuarias de los servicios sociales y de atención de salud mental. Hay que hacer un esfuerzo para evitar ese tipo de perfil más controlador o burocrático. Intentar ver de qué manera vamos desarrollando tareas que tienen que ver con potenciar las capacidades de los individuos, de darles apoyo y mecanismos para resolver sus problemas, pero con el mínimo control por parte de los técnicos.

Les podamos ayudar pero sin estos mecanismos de fiscalización de sus vidas, de control de sus vidas, de exigencias que muchas veces lo que estamos haciendo es interferir en la vida y en la libertad de las personas. Es un reto importante y creo que cada vez toman mayor fuerza, al menos en el ámbito de la salud mental, los movimientos que encabezan las personas afectadas. Hay más asociaciones que van jugando un papel en este sentido de líderes, de pelear por sus propias reivindicaciones a menudo en alianza con las personas profesionales. En mi ámbito estos movimientos van desarrollando enfoques muy potentes de derechos humanos y salud mental.

¿Qué efectos tiene en la gente ver sus derechos económicos sujetos a múltiples condiciones?

La gente te pregunta continuamente, ¿pero yo tengo derecho a X ayuda? Y tienes que contestar.… pues bueno, si no cumples determinados requisitos no tienes derecho a esta prestación. A ver, ¿cuántos años tienes? Ah, pues no tienes derecho. ¿Cuánto tiempo llevas cotizado? Ah, pues no tienes derecho. Todo lo que son requisitos y dificultades de acceso, es la forma más evidente de cómo vas condicionando el derecho de las personas a acceder a una cantidad de ingresos, a una seguridad económica. Por eso muchos valoramos lo que podría suponer una renta básica sin ningún tipo de requisitos, sin tenerte que desnudar delante de la persona que te está atendiendo, sin tener que demostrar con papeles de todo tipo que eres un pobre o una persona afectada por un porcentaje determinado de discapacidad.

Este tener que demostrar que mereces esa ayuda económica también remite a un imaginario de que los recursos son escasos y que hay que “ganarse” acceder a ellos en detrimento de otras personas o colectivos.

Así es, y con la incondicionalidad no habría este tipo de competencia para recursos focalizados, este es un tema también central. Se ha estudiado cómo los sistemas universales son sistemas que son muy robustos porque la gente los hace suyos y porque de alguna manera no rivalizas con otro colectivo, a diferencia de los sistemas más focalizados en los que las personas están siempre al acecho sobre a dónde van las ayudas este año, o si se está mereciendo más las prestaciones este colectivo o el otro, o si los recursos se están dando a los inmigrantes o a gente X. Esto es una tragedia porque competimos entre nosotros, por eso habría que ir a un sistema de tipo más universal, como la renta básica o como el sistema sanitario que conocemos: la universalidad facilita que las personas defiendan el sistema como una cosa de todos.

Desde el ámbito de la salud mental y los servicios sociales, ¿de qué manera afectaría una renta básica universal a la situación de muchas mujeres que no son independientes económicamente o que tienen una mayor tendencia a padecer algunas enfermedades mentales?

Todo lo que es tener derechos, en este caso a una renta, dotaría de una mayor libertad en todos los niveles. Un experimento que se hizo en Canadá mostró que con un acceso incondicional a una renta, aumentaban incluso los divorcios. Esto nos está mostrando que muchas mujeres están viviendo relaciones que no son libres. No tener que depender económicamente de otra persona, eso se dice rápido y pronto, pero las consecuencias sociales en cuanto a la libertad de las personas y de las mujeres en este caso, podrían llegar a ser muy relevantes.

Por otro lado, cuando se hacen comparativas entre hombres y mujeres, la salud mental de ellas siempre está mucho más castigada. Hay varias razones: la desigualdad de ingresos, la doble jornada o triple jornada y también el desempeño de trabajos menos cualificados como puede ser de limpieza, o como camareras de piso. Hay estudios que demuestran que la salud de estas mujeres se encuentra en una situación dramática. Cuando se analizan la mayoría de indicadores de salud mental —excluyendo algún indicador muy concreto como pueden ser los accidentes laborales, dado que en el sector de la construcción o el industrial predominan los hombres— los datos siempre son peores para las mujeres, la renta básica podría ser una herramienta funcional para poder disminuir estos indicadores.

Los informes anuales sobre el Estado de la Pobreza muestran cada vez más que tener hijas o hijos se ha convertido en un factor de riesgo para caer en la exclusión social. Alarman también los altos índices de pobreza infantil.

En muchas propuestas de financiación de la renta básica se apunta a que la percibirían todas las personas de un hogar, aunque sea menor, por ejemplo un tercio de renta, para los menores. Imagínate un hogar con dos o tres menores, imagínate lo que puede suponer esto de oxígeno para muchas familias. Hay un estudio que se hizo en California con la comunidad nativo americana. Esta comunidad obtenía ingresos de los casinos que gestionaban en su reserva. Se detectó que una de las cosas que mejoraba sustancialmente era la salud mental infantil, la relación de padres y niños, porque podían dedicar más tiempo a la familia con estos ingresos extra que originan los casinos y que se repartían entre la comunidad. Los mejores indicadores, en efecto, fueron en salud mental infantil y juvenil. Incluso se llegó a estudiar las diferencias en cuanto a la salud mental entre la comunidad nativo americana, y la blanca que vivía al lado. Los indicadores eran prácticamente iguales, esto fue a raíz de repartir los ingresos de este casino, antes los déficits y los indicadores eran sensiblemente peores en el caso de las niñas y niños nativo americanos.

Me pregunto si garantizar una renta básica por hijo levantaría recelos ante madres y padres bajo la sospecha de que se tienen niños para acceder a ayudas. No sería la primera vez, o el primer lugar en el mundo donde se acusa a la gente pobre de tener hijos para acceder a subsidios.

Al tratarse de una renta universal salvaríamos este problema, porque la renta no sería solo para quien quiera tener hijos. Si tú quieres tener dos o tres, pues tú mismo, porque la renta es universal. Te pueden salir más a cuenta otro tipo de combinaciones, de relaciones o de convivencia con otra gente adulta, puedes decidir vivir con amigos. Se trata de un ingreso que se percibe individualmente, los menores recibirían también un ingreso, claro, pero al ser universal no entra en juego el potencial estigma al que te refieres.

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan són signats per la pròpia organització.

ATTAC TV

Segueix-nos

Segueix el nostre RSS Segueix-nos a Facebook Segueix-nos a Twitter Contacta'ns
Canal de Telegram

Economía para la ciudadanía

Libros recomendados:

ATTAC Mallorca dóna suport

Crida


PAH

Campanyes d’ATTAC

 


 

A la calle sin miedo

 

A la calle sin miedo

 


 

 

 


 

 


ILP Renta Básica

No a todos los machismos - Forges

Notícies d’ATTAC España

Convocatòria

Convocatòria a reunió ordinària d'ATTAC Mallorca, que se celebrarà dilluns 2 de setembre de 2019 a les 18.30 hores, a la seu d'ATTAC Mallorca.

LLOC: Seu d’ATTAC Mallorca, carrer Francesc de Borja Moll, 10, entresòl B, Palma.

Arxiu