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Tres preguntas, y tres respuestas, sobre Banca Pública

26 Febrer, 2020 - Justícia Fiscal y Financiera Global, Opinió, Serveis Públics

Paco Morote – ATTAC Navarra ¿Existe o no existe actualmente una banca pública en Europa? En Europa existen, al menos, 16 países que cuentan con una banca pública. Entre ellos figuran Alemania, Francia, Italia, Holanda, Suiza, Suecía, Noruega, Finlandia, Dinamarca… La Asociación Europea de Bancos Públicos (EAPB) es la voz del sector bancario público europeo. […]

Paco Morote – ATTAC Navarra
¿Existe o no existe actualmente una banca pública en Europa?
En Europa existen, al menos, 16 países que cuentan con una banca pública. Entre ellos figuran Alemania, Francia, Italia, Holanda, Suiza, Suecía, Noruega, Finlandia, Dinamarca…
La Asociación Europea de Bancos Públicos (EAPB) es la voz del sector bancario público europeo. EAPB representa directa e indirectamente a más de 90 instituciones financieras con activos totales de más de 3,5 billones de euros y una cuota de mercado del 15% del sector financiero europeo. Los miembros de EAPB son bancos de promoción nacionales y regionales, agencias de financiación municipal y bancos comerciales públicos en toda Europa. Los miembros de EAPB brindan servicios financieros y financiamiento para proyectos que apoyan el desarrollo económico y social sostenible con, entre otras, actividades que van desde el financiamiento de empresas y la promoción de una economía más verde hasta el financiamiento de viviendas sociales, atención médica, educación e infraestructura pública en nivel nacional, regional y local (Información de la propia EAPB).
«Y para mayor sorpresa – señala el periodista económico Luis Aparicio-, en los test de estrés realizados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) en 2019 tres de estos bancos públicos figuraban entre los más solventes de Europa, aunque todo hay que decirlo, había otros en posiciones complicadas. El alemán NRW Bank, el holandés BNG Bank y el sueco Swedbank se colocaban en estas primeras posiciones como las entidades más resistentes a cualquier problema por sus elevados ratios de capital que ya querrían para sí muchas entidades privadas. »
En definitiva, Los bancos públicos siguen existiendo en Europa y muchos lo hacen con notable éxito.
¿Y España?  ¿ Tiene una banca pública como el resto de los países avanzados de Europa? ¿Figura entre esos 16 países que cuentan con una banca pública? 
La respuesta, como bien saben, es no. ¿Por qué?
Pues porque al revés de lo que sucedió en otros países europeos, durante los años 90 del siglo XX, los gobiernos socialista de Felipe González y popular de José María Aznar, decidieron suprimirla privatizando Argentaria, la potente banca pública resultante de la unión de 6 bancos públicos. El proceso lo inició González en 1991 y lo culminó Aznar en 1999 al fusionar Argentaria con el Banco Bilbao Vizcaya, uno de los representantes más poderosos del oligopolio financiero español.
Lo que quedó después fueron la banca privada y las cajas de ahorros que al producirse la crisis financiera de 2008 y de los años posteriores fueron identificadas, interesadamente, como banca pública, cuando no eran propiedad de ninguna administración pública a la que pudiera pedírsele responsabilidad por su gestión.
Luego, a partir de 2010, con el Gobierno Zapatero , las cajas de ahorros entraron en un proceso de reestructuración, mediante fusiones, SIP ( Sistema Institucional de Protección), adquisiciones y bancarizaciones, pero en ningún caso como embriones de una posible banca pública.
Una de esas bancarizaciones fue Bankia nacida el 3 de diciembre de 2010 de la unión de 7 cajas de ahorros: Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja. Su recorrido como banco privado fue corto, lastrado por el peso del agujero inmobiliario y la gestión de su presidente Rodrigo Rato, condenado posteriormente por un «delito continuado de apropiación indebida», fue rescatado, con un costo de más de 24.000 millones de euros, por el Estado, bajo el gobierno Rajoy y nacionalizado el 9 de mayo de 2012. Situación «provisional» en la que continúa hasta nuestros días y teóricamente hasta diciembre de 2021, cuando se deba proceder a su privatización.
¿A su privatización o a su definitiva nacionalización o, permítanme la expresión antitética a privatización, de su definitiva publitización?
Dependerá,sin duda, de la correlación de fuerzas a favor de una u otra opción.
Si vencen las fuerzas del mercado,es decir, la banca privada, representada por la AEB (Asociación Española de la Banca), que cuenta con 72 socios bancarios españoles y extranjeros y sus aliados – grandes organizaciones empresariales, partidos neoliberales y conservadores en España y en el extranjero y gobiernos del mismo signo, la propia Unión Europea y hasta organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial -, se privatizará, aunque solo sea por razones ideológicas o sea, por una cuestión de «principios» y no porque las condiciones del mercado sean propicias.
Si, por el contrario, triunfan las fuerzas sociales, sindicales y políticas partidarias de un estado del bienestar que comprenda no solo, la sanidad, la educación, los servicios sociales y las pensiones públicas sino, también, una banca pública de todas y para todas las personas y pequeñas y medianas empresas, Bankia se nacionalizará o publitizará definitivamente.
En esa batalla está ATTAC y por esa razón forma parte de la Plataforma por una Banca Pública de ámbito estatal. Esa Plataforma pretende detener la venta de Bankia e implantar un modelo de banca pública similar al que existe en Europa y hasta en estados como el Estado de Dakota del Norte, en los mismísimos Estados Unidos de América.
A primera vista, dada la envergadura del adversario, parece unas batalla imposible de ganar, pero si de aquí a diciembre de 2021 nos organizamos y trabajamos duro movilizando masivamente a la ciudadanía a favor de una banca pública de tod@s y para tod@s, sin duda que podemos triunfar.

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.