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“Carta al G20”: ¿más de lo mismo?, no

22 Abril, 2020 - Coronavirus, estat d'alarma i crisi econòmica mundial, Opinió

Federico Mayor Zaragoza – La fuerza de la palabra Está claro que el G20, establecido en 2008 para aminorar el escándalo autárquico del G6, G7 y G8, ha fracasado estrepitosamente, ampliando la brecha social y desatendiendo a los más vulnerables.  Estamos en una nueva era, frente a procesos potencialmente irreversibles como el cambio climático, y es […]

Federico Mayor Zaragoza – La fuerza de la palabra
Está claro que el G20, establecido en 2008 para aminorar el escándalo autárquico del G6, G7 y G8, ha fracasado estrepitosamente, ampliando la brecha social y desatendiendo a los más vulnerables.  Estamos en una nueva era, frente a procesos potencialmente irreversibles como el cambio climático, y es necesario ahora inventar con sabiduría y firmeza nuevas medidas a escala global.
La pandemia por el coronavirus ha vuelto a poner de manifiesto las deficiencias y falta de medios que pudieron, si no evitar, hacer que las consecuencias fueran de menor impacto y causaran no sólo menos daños materiales sino, sobre todo, menos pérdidas humanas….
Ante la actual crisis del coronavirus -COVID-19- que estamos viviendo no se puede tolerar por más tiempo una economía basada en la especulación, deslocalización productiva y guerra sino una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global sostenible, que permita una vida digna a toda la humanidad y no excluya, como sucede ahora, al 80% de la misma.
Cuando nos apercibimos de la dramática diferencia entre los medios dedicados a potenciales enfrentamientos y los disponibles para hacer frente a recurrentes catástrofes naturales (incendios, inundaciones, terremotos, tsunamis,…) o sanitarias como la actual pandemia, constatamos, con espanto, que el concepto de “seguridad” que siguen promoviendo los grandes productores de armamento es no sólo anacrónico sino altamente perjudicial para la humanidad en su conjunto, y que se precisa, sin demora, la adopción de un nuevo concepto de “seguridad”, bajo la vigilancia atenta e implicación directa de las Naciones Unidas.
La salud es lo más importante, y debe tratarse siempre, en sus aspectos curativos y preventivos, con absoluta profesionalidad, dejando a un lado cualquier otra consideración. Porque la salud es un derecho de todos. En medicina se han realizado grandes avances pero se ha compartido poco. El gran reto es compartir y extender.
Progresivamente, las epidemias, que siempre han existido y existirán, pasarán a ser graves pandemias porque el “trasiego humano” no cesará de aumentar.  Hasta hace unas décadas la difusión era muy escasa porque la gran mayoría de la humanidad se hallaba confinada en espacios reducidos y la posibilidad de transmisión al exterior de los mismos era infrecuente.
Se nos presentan a diario imágenes de las acciones admirables que está llevando a cabo el personal sanitario para atender con gran profesionalidad y humanidad a todos los enfermos del coronavirus, a pesar de los menguados recursos con que cuentan por el afán desmedido de los últimos años de debilitar al Estado (así “mueren” las democracias actuales…). Ponderamos y aplaudimos el impagable trabajo que siguen desempeñando todos aquellos que colaboran en los sectores esenciales (nutrición, transporte, distribución, regulación de la conducta ciudadana, limpieza, desinfección…), así como la actividad de los efectivos militares y de las fuerzas de seguridad en situaciones de emergencia.  Es en estas circunstancias cuando se ponen de manifiesto -y no debe olvidarse, una vez más-  los efectos de los recortes en la capacidad investigadora, la reducción  del tejido industrial y de los distintos y tan relevantes sectores de la sanidad pública que, de ahora en adelante, deberán siempre encontrarse preparados para contingencias de esta naturaleza y gravedad.
En la “Carta al G20”, que acaba de ser firmada por “líderes mundiales para dar una respuesta global a la crisis del coronavirus”, se proponen las mismas medidas que se adoptaron frente a la crisis financiera del año 2008, que han conducido a la situación presente habiendo demostrado que los mercados no resuelven los desafíos globales. Frente a amenazas de ámbito mundial se requiere una reacción proporcional de “Nosotros, los pueblos”. No es la plutocracia -que representa en realidad la fuerza de un solo país- sino el multilateralismo democrático el que puede estar a la altura de las circunstancias. ¿Por qué 20 países deben tener las riendas del destino común cuando en estos momentos hay en el mundo 196 países? No es el “gran dominio” (financiero, militar, energético, mediático) el que va a solucionar los problemas sino la voz y manos unidas de todos los pueblos. La Carta debería ser dirigida a las Naciones Unidas, para dar un renovado vigor al multilateralismo y no a su principal oponente.
Ha llegado el  momento –que la  irreversibilidad potencial hace apremiante- de reducir las sombrías tendencias actuales propias de la deriva neoliberal, que ha desoído los llamamientos de la comunidad científica para la oportuna adopción de medidas contra el cambio climático y la puesta en práctica sin dilación de los ODS ( Objetivos de Desarrollo Sostenible, Agenda 2030) adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre de 2015 “para transformar el mundo”.
La ciencia debe ayudar al ciudadano para que no quede a merced de unos grandes consorcios internacionales y de unos pocos gobiernos. Es, preciso, verificar bien las informaciones tan rápidamente asequibles en la actualidad, para que, en breve plazo, sean los conocimientos y no los intereses los que orienten la brújula del mañana.
La sabiduría se halla hoy en favorecer la evolución de la gobernanza de tal modo que no sea necesaria la revolución. Volver a soluciones periclitadas y parciales sería dar la razón a la excelente viñeta publicada por El Roto en el periódico “El País” el día 5 de abril: “Cuando todo esto pase nada volverá a ser igual… ¡menos lo de siempre, claro!”.
El progreso que ha alcanzado la medicina en los últimos años –vacunas,  antibióticos, prácticas quirúrgicas, conocimiento profundo de la fisiopatología, de los reguladores moleculares, de los mecanismos de expresión genética y de los condicionamientos epigenéticos, de la señalización celular, del diagnóstico enzimático y la introspección física…– ha logrado mejorar la calidad de vida y la longevidad de la población. Se han realizado grandes avances, pero no han sabido aportarse los medios de su aplicación a todos los seres humanos, iguales en dignidad.
El gran reto ahora es compartir y extender el progreso. Hasta hace unas décadas, no sabíamos cómo vivían la mayoría de los moradores del planeta. Ahora lo sabemos y, por tanto, si no contribuimos a facilitar el acceso de todos a niveles razonables de bienes y servicios nos convertimos en cómplices.
La atención debe ser integral y dirigida a toda la población. El tiempo de la pasividad y del temor ha concluido, y hay que decir alto y firme que la sociedad no transigirá en cuestiones de las que depende, con frecuencia, la propia existencia.
El por-venir está todavía por-hacer. Y la democracia está en peligro.  El futuro que anhelamos emergerá de la conciencia global, de la ciudadanía mundial, con una equidad progresiva, capaz por fin de expresarse y dejar de ser invisible, silenciosa, sumisa. Por fin, la ciudadanía podrá, presencialmente y en el ciberespacio, manifestarse sin cortapisas.  Por fin, la fuerza de la razón en lugar de la razón de la fuerza. Por fin, todos y no unos cuantos. Por fin, la implicación ciudadana. Por fin, la palabra esclareciendo los hoy sombríos caminos del mañana.
Firmantes:
Fundación Cultura de Paz
Federico Mayor Zaragoza, Presidente de la Fundación Cultura de Paz, Presidente de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC)
DEMOSPAZ-UAM (Instituto Universitario de Derechos Humanos, Democracia, Cultura de Paz y Noviolencia)
Manuela Mesa, codirectora de DEMOSPAZ
Carlos Giménez, director de DEMOSPAZ
Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980. Presidente Honorario de la Fundación Servicio Paz y Justicia en A. Latina
Roberto Savio, Presidente de “Othernews”
Rosa María Artal, periodista
Emilio Muñoz, Socio Promotor de AEAC
María Novo, Catedrática Emérita de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible
Vicente Larraga, Socio Fundador de AEAC
Enrique Santiago, Jurista, experto en Derechos Humanos y Derecho Internacional
Montserrat Ponsa Tarrés, periodista
Rafael Monzó Giménez, presidente del Centro UNESCO Valencia/Mediterráneo
Jose Luis Ramón Moraleda, funcionario de Justicia
Anna Jarque, experta en artes escénicas en la educación con valores
Mercedes Dumont, psicóloga
Miquel Segura, president Centre Internacional per a la Creativitat Audiovisual
Alberto Guerrero Fernandez, Presidente Fundacion Española de Asociaciones Centros y Clubes UNESCO
Francisco Morales Garcia, psicólogo, director de Servicios Sociales Comunitarios en la Diputación Provincial de Granada
Antonio damian requena segovia, estadístico del Cuerpo Superior del Estado
Celestino Olalla Lorenzo, Presidente Ong Otromundoesposible
Santiago Serrate Ollé, director de orquesta
Ángeles Saura, artista y docente UAM, Cátedra UNESCO Educación en Justicia Social
Juan D. Tutosaus, médico jubilado
Antonio Lameiro Couso, Profesor jubilado de Etica y Filosofía en secundaria
Rafael Sánchez Sanz, Subdirector General África Fundación Sur
Juan José Tamayo, Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” Universidad Carlos III de Madrid
Professor K.M. Stokes, President, The University for Sustainability
Jorge Álvarez, Presidente de la Academia Española de la Radio
Jean-Jacques Lafaye, escritor y geopolitólogo
Màrius Rubiralta, ex rector de la Universidad de Barcelona. Profesor del Campus de la Alimentación de Torribera (UB)
Francisco Sierra Caballero, Catedrático Universidad de Sevilla. Presidente de ULEPICC
Nazanín Armanian, Profesora de relaciones internacionales y periodista
Antonio Maíllo Cañadas, profesor de latín y coordinador general de IULV-CA de 2013 a 2019
Ernesto Alba Aragón, secretario general del Partido Comunista de Andalucía
Manuel Pineda Marín, europarlamentario
Toni Valero Morales, profesor de historia y coordinador general de IULV-CA
Alvaro Leyva Duran. Constituyente colombiano, ex ministro, constructor de Paz
Juan Rodríguez Corrales, Presidente del Centro UNESCO “Campo de Gibraltar”
Si deseas adherirte envía un email con tu nombre, apellidos y profesión/cargo a: info@fund-culturadepaz.org
 

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