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Hungría: autoritarismo y corrupción en la UE

5 Juny, 2020 - Internacional, Unió Europea
Hungría: autoritarismo y corrupción en la UE

Juan Hernández Vigueras – La Europa opaca de las finanzas Ciertamente la Unión Europea superará la crisis derivada de la pandemia del covid-19 mediante una sólida respuesta solidaria que restaure la confianza perdida tras las crisis pasadas. Pero resulta innegable el actual fracaso político de la UE que se muestra impotente frente a dos de sus estados […]

Juan Hernández ViguerasLa Europa opaca de las finanzas
Ciertamente la Unión Europea superará la crisis derivada de la pandemia del covid-19 mediante una sólida respuesta solidaria que restaure la confianza perdida tras las crisis pasadas. Pero resulta innegable el actual fracaso político de la UE que se muestra impotente frente a dos de sus estados miembros, que se han deslizado gradualmente hacia el autoritarismo contrario a los principios que informan la Unión.
Hungría y Polonia aún mantienen instituciones democráticas formales, pero ambos países ahora inclinan el campo de juego hasta el punto de que ninguno cumple con los estándares mínimos para la democracia liberal. Las elecciones en Hungría y Polonia son libres pero no justas, los partidos gobernantes han eliminado los controles y equilibrios en el poder ejecutivo, y después de años de reformas de los tribunales, el poder judicial en ambos países ya no es independiente. En ambos casos, la Unión ha activado un mecanismo de sanciones, el llamado procedimiento del Artículo 7, que puede despojar a un estado miembro de sus derechos de voto en el Consejo Europeo, entre otras sanciones. Pero el proceso requiere unanimidad entre todos los estados miembros de la UE (excluyendo al país infractor), y Hungría y Polonia han prometido vetar cualquier sanción contra el otro. (Matthias Matthijs, The Right Way to Fix the EU.Put Politics Before Economics. Foreign Affairs, May/June 2020)
En el caso de Hungría, la polarización de la política interna que mantiene a España alejada de la dinámica europea, la mayor parte de la ciudadanía ignora que, después de varios éxitos electorales sucesivos, el primer ministro Víctor Orbán y su partido Fidesz han sido acusados ​​de actividad corrupta por la Unión Europea y por los partidos de oposición. Actualmente, Hungría está clasificada “entre los Estados miembros más corruptos” en la Unión, situándole en el puesto 64 de entre los 180 países censados por el grado de corrupción. Y en un informe de junio de 2019 del Proyecto Borgen, una ONG estadounidense de lucha contra la pobreza, se resumen 10 hechos importantes sobre la corrupción en Hungría, que explicarían la  pobreza de gran parte de su población; y que transcribimos a continuación:
1. Víctor Orbán, junto con el Partido Popular Demócrata Cristiano, tiene la mayoría absoluta  del 66 por ciento en el Parlamento, lo que les ha permitido enmendar la Constitución del país, consolidando el poder del partido Fidesz. En particular, los cambios realizados en el proceso electoral reducen las posibilidades de que los partidos de oposición ganen escaños. Una nueva enmienda modificó el proceso para que 93 de los 199 escaños se otorguen proporcionalmente en función del porcentaje de votos que recibe un partido en las elecciones nacionales. Los 106 escaños restantes se ganan al recibir una pluralidad de votos en una elección local, lo que significa que Fidesz puede obtener el 40 por ciento de los votos y aun así ganar el escaño. Debido a que los partidos de oposición están divididos, es difícil que ganen estas elecciones locales.
2. En marzo, el Partido Popular Europeo discutió la suspensión del partido Fidesz de la inclusión en su bloque en el Parlamento Europeo en medio de acusaciones de corrupción. Esta no es la primera vez que Orbán ha sido amenazado con la expulsión; pero no se tomaron medidas en ese momento.
3. Hungría participa regularmente en “procedimientos negociados” sin previo aviso, que permiten al gobierno llegar a un acuerdo sin pasar por una competencia abierta. Esto ha llevado a algunos a acusar al gobierno de malgastar los fondos de la UE. El presupuesto de la UE para 2014-2020 asigna 28,000 millones de euros a Hungría, pero los críticos temen que gran parte termine en manos de la familia, amigos y partidarios del partido de Orbán. Además de su preocupación, la oficina del primer ministro tiene la autoridad exclusiva para autorizar el desembolso de fondos. La firma Elios Innovatív, propiedad del yerno de Orbán, István Tiborcz, había ganado un contrato de 40 millones de euros con el gobierno en 2015. Lőrinc Mészáros, un aliado político de Orbán desde hace mucho tiempo, ha visto triplicar su riqueza desde la elección de Orbán. Y se ha convertido en el segundo hombre más rico de Hungría, que posee 203 compañías y recibe el 83 por ciento de las ganancias de sus compañías de los fondos de la UE.
4. De 2013 a 2019, la clasificación de Hungría en el Índice Mundial de Libertad de Prensa bajó del puesto 56 al 87 en el mundo. El cambio dramático ocurrió cuando 476 compañías privadas de medios de comunicación transfirieron simultáneamente la propiedad, sin compensación, a la Central European Press and Media Foundation. Los aliados del Primer Ministro encabezan esa compañía, incluidos István Varga, un ex miembro del Parlamento de Fidesz, e István Bajkai, el abogado personal de Orbán.
5. El Partido Fidesz se negó a firmar un acuerdo que permitiría a la Universidad de Europa Central (CEU) permanecer en Budapest. La Universidad ahora se verá obligada a trasladar su campus a Austria. CEU tiene varios brazos de investigación anticorrupción, incluido el Grupo de Investigación Anticorrupción y el Centro para la Integridad en los Negocios y el Gobierno. En varios puntos, sus informes criticaron al gobierno de Fidesz y lo acusaron de actividad corrupta. Por ejemplo, un informe de investigación de CEU escribió que el partido participó en “un golpe de estado constitucional contra una democracia establecida”.
6. Mediante manipulaciones del sistema electoral, Fidesz limita la participación efectiva de los partidos de oposición, asegurando así la victoria en lo que de otro modo serían distritos competitivos. Un estudio encontró que un partido de oposición necesitaría obtener alrededor de 300,000 votos más que el partido Fidesz para conseguir una mayoría en el parlamento.
7. La ciudadanía es conocedora de esta corrupción generalizada. Una encuesta de 2016 revelaba que dos tercios de los húngaros consideran que su gobierno es corrupto y el 60 por ciento cree que la corrupción en Hungría llega a los niveles más altos del gobierno, incluido Orbán. Esto refleja una fuerte necesidad de cambio, pero el poder acumulado a través de la corrupción ha permitido que el partido Fidesz continúe gobernando.
8. En medio de las crecientes preocupaciones por la corrupción, un político de la oposición llamado Akos Hadhazy reunió 680,000 firmas exigiendo que Hungría se uniera al nuevo brazo anticorrupción de la UE, la Fiscalía Europea. Hadhazy especifica muchos de estos 10 hechos sobre la corrupción en Hungría, pero está especialmente preocupado por el uso de fondos de la UE. Hasta el momento, Fidesz se niega a unirse, citando preocupaciones sobre la extralimitación de Bruselas. Hadhazy dijo: “Ahora corresponde a las instituciones de la UE aumentar la presión sobre el gobierno húngaro a menos que quieran que los contribuyentes europeos financien un régimen que trabaje abiertamente contra la UE“.
9. Transparencia Internacional Hungría, una ONG anticorrupción, considera que los jóvenes son esenciales para combatir la corrupción, a los que espera movilizar. Según esta ONG, el 90 por ciento de los húngaros de entre 15 y 29 años creen que la corrupción está presente en sus políticas. Sin embargo, también consideran que solo el 25 por ciento de los jóvenes creen que serán tomadas en serio las denuncias de la corrupción gubernamental.
10. La ONG, denominada Comité húngaro de Helsinki proporciona asistencia jurídica gratuita a detenidos, víctimas de la brutalidad policial y manifestantes o activistas encarcelados. Este grupo ayudó a más de 1,400 personas en 2018. De 2008 a 2018, capacitó a más de 4,000 abogados, jueces y funcionarios estatales. Esta ONG se describe a sí misma como “una de las pocas voces restantes que se oponen públicamente a los ataques contra la sociedad civil y al retroceso democrático de Hungría“. Las leyes fiscales húngaras permiten a sus ciudadanos donar el 1 por ciento de su impuesto sobre la renta a una organización sin fines de lucro de su elección. Las ONG, incluido el Comité Húngaro de Helsinki, alientan las donaciones para continuar su trabajo. A través de esto, los húngaros pueden expresar su apoyo a las organizaciones que trabajan para combatir la corrupción en su país.
En paralelo con esta situación de grave corrupción pública, el Proyecto Borgen, subraya la pobreza de una parte importante de la población. Según el Banco Mundial, Hungría tiene una tasa de pobreza de alrededor del 15 por ciento, lo que significa que casi 1,5 millones de húngaros viven en la pobreza.
Estos 10 hechos resumidos sobre la corrupción en Hungría amenazan la vida académica del país, los medios de comunicación, las ONG y varias instituciones democráticas. Esto, a su vez, amenaza el bienestar de la sociedad civil húngara, que está haciendo todo lo posible para crear una Hungría más equitativa y justa.
Esa situación de corrupción y pobreza en uno de los 27 países miembros de la UE, es un producto de la dinámica política en Hungría que no ha encontrado freno en las instituciones de Bruselas y en los gobiernos de los restantes países europeos, entre los cuales también ha disminuido gravemente la conciencia democrática, de modo que ha permitido el desarrollo del autoritarismo en una democracia europea.
Porque ciertamente cuando este país accedió a la UE en 2004, Víctor Orban ya estaba en el poder en Hungría. Para entonces Orban estaba lejos de su etapa de joven activista en la fase turbulenta de finales de los años ochenta que trajo la caída del régimen comunista. El mecenazgo del multimillonario estadounidense de origen húngaro, George Soros, impulsor de regímenes neoliberales en el Este europeo a través de su Fundación para la Sociedad Abierta, le facilitó sus estudios universitarios incluyendo una beca en la Universidad de Oxford a este joven de origen rural y modesto; y le apoyó en su ingreso en el pequeño partido político Alianza de Jóvenes Demócratas o Fidesz, del cual alcanzó la presidencia para convertirse en primer ministro tras las elecciones de 1998. Una vez en el poder y ya en la UE, sus reformas constitucionales han convertido Hungría en lo que los estadounidense llaman una “democracia iliberal” e incluso le clasifican como un Estado mafioso (Véase el libro de Paul Lendevai, Orban: Hungary´s New Strongman, Oxford University Press, 2018) 
Durante sus largos años como jefe de gobierno en Hungría, la estrategia de Orban en parte ha consistido en una élite socioeconómica, que se enriquece gracias a los lazos con Fidesz, el partido gobernante. Bajo su supervisión, el proceso de adjudicación de contratos gubernamentales se ha corrompido en un grado sorprendente, en beneficio de las empresas conectadas con el partido en el poder. En 2018, según informó la ONG Transparencia Internacional, en torno al 40 por ciento de los concursos de adquisiciones públicas en Hungría solo se presentó un postor. Un sociólogo y miembro fundador de los Demócratas Libres, Balint Magyar, ha llamado a la Hungría de Orban “un estado mafioso poscomunista, dirigido no por un partido sino por el clan político-económico del primer ministro Viktor Orban“. Una sensación de impunidad viene alimentando este capitalismo de amiguetes, puesto que Fidesz ha ido vaciando los cuerpos judiciales y policiales que normalmente investigarían y enjuiciarían tales  conductas punibles.
Orban ha desarrollado su juego político con gran habilidad, superando a sus oponentes, que ha acrecentado su poder. A los socialistas, desacreditados, los ha logrado dividir y corromper. La oposición liberal, fragmentada y atormentada por las luchas internas, ha perdido casi toda la credibilidad. La consecuencia inevitable ha sido la apatía pública, con una notable indiferencia hacia la corrupción endémica del régimen de Orban, que no oculta sus planes para seguir gobernando el país en un futuro previsible. “Seguiré en la política durante los próximos 15 a 20 años“, declaró a una revista alemana en 2016. “sea en la primera fila o en la tercera; dónde lo decidirán los votantes“(The Transformer, Foreign Affairs. September/October 2019)
Reproducimos traducida la “Instantánea” del Informe de la corrupción en Hungría de noviembre 2017 de GAN.Business Anticorruption Portal, una firma de asesoramiento de empresas:
 “La corrupción en Hungría presenta un riesgo significativo para las empresas, particularmente en los sectores de administración tributaria y contratación pública, que sufren altos niveles de corrupción. La corrupción menor no está muy extendida, pero las compañías informan que a veces son necesarios pagos no oficiales para resolver ciertas tareas administrativas. La contratación pública es vulnerable a las irregularidades a nivel local debido a las fuertes relaciones informales entre las empresas y los actores políticos. El Código Penal de Hungría prohíbe el soborno en los sectores público y privado, junto con la mayoría de las otras formas de delitos de corrupción contenidos en las convenciones internacionales anticorrupción. Falta la aplicación del marco anticorrupción. Se pueden imponer sanciones penales a las empresas por actos de corrupción cometidos por terceros que trabajan en su nombre, así como si la persona que lleva a cabo el acto no es procesada ni condenada. No hay distinción entre sobornos y pagos de facilitación, y los obsequios y la hospitalidad pueden considerarse ilegales dependiendo de la intención y el beneficio obtenido”.- 22/5/2020

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