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​ATTAC MALLORCA Y LA PLATAFORMA CONTRA L’AMPLIACIÓ DE L’AEROPORT

6 Gener, 2021 - Articles, ATTAC Mallorca

Autora: María del Pilar Barceló ( ATAC Mallorca )

El pasado mes de diciembre el GOB entregó uno de sus premios Alzina por la defensa del medioambiente a la Plataforma contra la Ampliación del Aeropuerto de Palma, de la que forma parte ATTAC Mallorca. 

​La Plataforma se articuló a partir del manifiesto “Contra l’ampliació de l’aeroport de Palma. Per un canvide model”, al que se adhirieron 142 entidades y 4320 personas físicas. 

​El manifiesto se refería a la necesidad de reducir globalmente la emisión de gases de efecto invernadero un 7,6% antes de 2030 para frenar la emergencia climática y el aumento de temperatura, y también al colapso medioambiental que está provocando en nuestra isla el modelo de monocultivo turístico en crecimiento permanente, al cual sin duda contribuirá la ampliación de la capacidad funcional del aeropuerto orientada al incremento de la llegada de turistas. Supone el aumento de la presión humana, el aumento de plazas turísticas, másurbanización del territorio, más uso de combustibles fósiles, más generación eléctrica, más generación de residuos, más transporte terrestre, más precarización del trabajo, carestía de la vivienda y desigualdades sociales, esto es, nos lleva hacia el colapso.  Por ello puede decirse que la ampliación de la capacidad funcional del aeropuerto no obedece al interés de la población de la isla y sí a otros intereses que no son los nuestros. 

​Es en este punto donde tocamos más de cerca uno de los temas centrales de ATTAC, la defensa de los servicios públicos y el rechazo de las privatizaciones. Porque sin duda alguna un aeropuerto es un servicio esencial para una isla, un servicio público que debe estar orientado a la satisfacción de las necesidades de Illes Balears y subordinado a su modelo político y territorial, y no al revés. Con la crisis de la Covid-19 se ha puesto de relieve más que nunca la debilidad de un modelo económico sustentado en el monocultivo turístico, extremadamente vulnerable, y la necesidad de diversificar la actividad económica. Ahora no necesitamos gastar en incrementar la capacidad de negocio de los titulares del aeropuerto, de los que ahora hablaremos, necesitamos gastar en sanidad, en educación, en servicios sociales y en la promoción de la diversificación económica para iniciar un cambio hacia un modelo más sostenible para nuestro territorio y más acorde con los intereses de la ciudadanía, que requiere mayor estabilidad económica y mejores condiciones de trabajo que las que proporciona el sector turístico, posibilidad de acceder a una vivienda (hoy copada por el alquiler turístico), y un territorio que la sustente con capacidad de regeneración.

​¿Por qué entonces se llevan a cabo justo ahora las obras del aeropuerto, algunas de las cuales fueron pensadas nada menos que hace veinte años, en el Plan Director del Aeropuerto de Palma de 2001, y para las que se ha aprovechado una declaración de impacto ambiental de hace 17 años, obsoleta y caducada? ¿Podemos pensar que tiene algo que ver con la privatización de AENA? ¿De aquellos polvos estos lodos? 

Durante las últimas décadas, la hegemonía ideológica neoliberal ha impulsado múltiples políticas depredadoras de lo público, en España tanto bajo gobiernos del PP como del PSOE, entre las cuales se incluye la privatización de empresas públicas, incluso de las que están marcadas por un relevante interés general que nunca debió ser objeto de mercantilización, como AENA. 

​La creación de AENA está asociada al proceso de liberalización y acceso al mercado que se llevó a cabo a finales de los años ochenta en el transporte aéreo internacional europeo. Se creo en 1991 asignándole la gestión de la red de aeropuertos españoles, las instalaciones y redes de ayuda a la navegación aérea y el control de la circulación aérea, y fue evolucionando hacia lo que en su propia página web se califica como “un nuevo modelo empresarial”, hasta que en 2011 se creó la sociedad mercantil AENA Aeropuertos SA, que luego pasó a denominarse AENA SA. En 2015 se acordó la privatización parcial de AENA y la salida a bolsa del 49% del capital, así como su entrada en el IBEX 35. El 51% de las acciones fueron suscritas por ENAIRE (sociedad pública), y el restante 49% son accionistas minoritarios, entre los que destacan  Christopher Anthony Hohn (7,467% derechos de voto) y su fondo de cobertura (hedge fund) TheChildren’s Investment Master Fund (3,607%), y Blackrock(3,244%), una empresa de gestión de inversiones estadounidense considerada como una de las más grandes del mundo en gestión de activos y uno de los principales grupos de presión política tanto en Estados Unidos como en Europa. Pero es igualmente interesante ver las notificaciones de otros accionistas en la página web de la CNMV, quien lo fue, quien compra, quien vende. Allí aparece Josep Piqué, que en 2017 fue nombrado consejero independiente de AENA, y algún otro político o expolítico, entidades bancarias extranjeras, otros fondos, y particulares de los cuales no sabemos cuántos son testaferros de otros. 

​En el momento en que se privatiza, se mercantiliza, se da entrada a accionistas que sólo quieren ganar dinero, los fines de AENA, pese a su 51% de acciones públicas, pasan a ser otros y distintos del interés de la ciudadanía. Porque ya lo hemos visto cuál era ahora el interés de la ciudadanía en Illes Balears, en medio de una crisis brutal como no habíamos vivido: más gasto en salud, educación y servicios sociales, no inversiones en un aeropuerto de momento vacío. Diversificación de la economía y no explotación creciente del territorio y debilidad económica. Pero el aeropuerto de Palma es uno de los más rentables del Estado y los accionistas, imbuidos de una lógica mercantil, quieren exprimir la ubre hasta que esté seca, porque Mallorca va hacia el desastre como se permita continuar incrementando el número de llegadas a la isla.

​Es urgente, pues, recuperar para el Estado ese 49% del accionariado y permitir que las Comunidades Autónomas puedan participar también en la gestión aeroportuaria. 

​Mientras esto no sea posible tenemos mucho camino por recorrer. Sólo la presión ciudadana y movimientos como la Plataforma contra la Ampliación del Aeropuerto pueden ayudarnos a salir del desastre. Os invitamos a apoyarla, ya sea con trabajo, con aportaciones para sufragar el contencioso-administrativo interpuesto (por el GOB como miembro de la Plataforma), o como ya habéis hecho, con vuestra colaboración cuando se ha solicitado (adhesión al manifiesto, firma de alegaciones, asistencia a concentraciones, etc.). El premio Alzina es para todos vosotros. 

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