Menu

Algo se mueve bajo el mar

15 març, 2011 - Estatal


Carlos Martínez – ATTAC España
A veces y las gentes de mar saben distinguirlo, el mar parece tranquilo en superficie, pero sin embargo anda revuelto en el interior. La aparente tranquilidad, puede estallar en cualquier momento.
Ocurrió en Túnez y posteriormente en Egipto. Pero nada es casualidad. Trataré de explicarme. La crisis financiera mundia,l en especial la burbuja especulativa de la economía casino, al estallar ha puesto muchas cosas al descubierto, entre otras ha quedado claro, que es una crisis de un SISTEMA y que la economía de ese sistema, está solo al servicio de unos pocos ricos y poderosos; de forma muy especial los bancos y los banqueros. Que todas las medidas para superarla por parte de los gobiernos y de forma muy especial los europeos, han ido encaminadas a salvar los bancos y no a la ciudadanía.
Tras el fracaso del “casino económico”, excepto en Islandia, nadie ha exigido responsabilidades a los banqueros, los economistas neoliberales y neoclásicos, a los “profesionales y directivos”. Antes bien al contrario se ha exigido sacrificios a la población, a la ciudadanía, mediante el incremento del paro, despidos aún más baratos, incremento en dos años en la edad de jubilación, ERE en multitud de empresas, congelaciones de sueldos y pensiones, privatizaciones de servicios públicos y desaparición del las Cajas de A horros entre otras lindezas.
Está subiendo el combustible, la electricidad y los alimentos y sin embargo todas y todos ganamos menos, es decir nos estamos empobreciendo, pero solo las clases populares. Los poderosos y los bancos no pagan más impuestos, sino menos y reciben cuantiosas subvenciones públicas. Los autónomos y pequeños empresarios ven como quiebran sus pequeños negocios y sin embargo el crédito bancario no les llega.
A esto hay que sumar una democracia de baja calidad, con menos participación ciudadana cada vez, casos de corrupción no resueltos, profesionalización excesiva de la política en ausencia de formulas participativas de elección de cargos públicos y transformación de los entes políticos en empresas de gestión sin apenas diferencias y con comportamientos similares.
¿Cuál es la respuesta institucional? Relanzamiento de le energía nuclear como energía barata (menos mal, y es una desgracia, que el terremoto y tsunami del Japón ha puesto al descubierto su criminal peligrosidad). No dejo de preguntarme ahora que dirán Rajoy, el PP, así como el lobby pro nuclear del PSOE. Privatización de las joyas de la corona de AENA y más medidas de control del gasto público, es decir menos inversión pública y por tanto menos empleo, todo para pagar la famosa deuda. Deuda pública que estos momentos en el Estado español ya sabe todo el mundo que es privada mayoritariamente.
En el fondo aquí y ahora todas y todos los que tenemos la suerte de tener trabajo, trabajamos para los bancos, sufragar su deuda, cubrir sus déficits generados por una burbuja inmobiliaria tan absurda y destructiva de territorio como dañina a la postre y que tanto paro ha creado.
Por todo esto la gente está reaccionando y se está organizando por su cuenta a través de mil formas aún inconexas, pero que advierto a quien corresponda se están generando. Mientras los profesionales de la política, en sus torres de marfil, siguen sin enterarse de lo que la calle empieza a convocar. La verdad es que nosotras y nosotros no merecíamos esto y claro, se pasará factura. La desconfianza es tremenda y la falta de ilusión en las respuestas políticas convencionales también.
ATTAC lleva doce años pidiendo a la ciudadanía que se empodere y responda. Tome en sus manos su destino y se reapropie de la política. ATTAC en estos últimos meses ha denunciado lo erróneo de las medidas tomadas por los poderes públicos y está presentando sus alternativas. No somos un partido, no nos mueve la lógica electoral, ni mucho menos el cortoplacismo. Tampoco el regusto de la discusión teórica e intelectual de estrategas de salón. Pero hemos advertido de lo que es imprescindible hacer.
Afortunadamente, la calle, siempre va e irá por delante. Por eso creo que hay que ver con simpatía las redes sociales y de convergencia ciudadana que están apareciendo como muestra de la indignación ciudadana. Tras la ilusión de la Huelga General del 29 S caminamos hacía lo frustrante e inesperado, y tras el aumento de la edad de publicación y la reducción de las prestaciones del desempleo y las desapariciones de pequeñas pero imprescindibles ayudas, hemos comprobado la soledad cívica. Pero no estamos solos, somos multitud.
Lo único es que sí debemos advertir de pescadores de río revuelto, si bien no de iniciativas ciudadanas, tendientes a lograr más democracia, justicia fiscal, justicia climática e igualdad. No es el momento de vanguardias sino de las gentes indignadas y esto se verá y se notará y el clamor llegará a los centros de poder, haciéndoles saber que estamos aquí y que no les pedimos nada, exigimos reparto, igualdad y democracia.

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan estan signats per la pròpia organizació.