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Andalucía, Asturias y huelga general

6 abril, 2012 - Estatal

Carlos Berzosa –  Consejo Científico de ATTAC España
Las elecciones autonómicas andaluzas y asturianas han dado un respiro importante para la izquierda, a la vez que han puesto de manifiesto que tras, las dos caídas que se habían dado en las últimas elecciones generales, autonómicas y locales, hay una posibilidad de recuperación importante siempre que se sepan hacer las cosas desde una posición de izquierdas. No es mi intención hacer un análisis político de las razones que han hecho esto posible, pues para ello hay bastantes expertos más cualificados que yo, entre otros el propio director de esta publicación digital José Félix Tezanos. Mi intención es dar una visión económica sobre lo que puede y debe hacerse.

En Asturias el balón se encuentra en el tejado, después de las declaraciones de Cascos de estar dispuesto a dar la presidencia del gobierno al partido popular. La derecha se une, cosa que parece natural, pero no deja de ser un tanto llamativo que vaya a ocupar la presidencia del gobierno la tercera fuerza más votada, y que además ha sido incapaz de aumentar el número de escaños tras la nueva convocatoria de elecciones autonómicas realizada. Ha ganado el PSOE, lo cual es significativo tras el hundimiento que ha venido sufriendo este partido últimamente como consecuencia, entre otras cosas, de haber llevado a cabo políticas económicas de derechas. La izquierda está viva en Asturias y eso tiene que condicionar a la propia derecha si es que llega a gobernar.
El caso más claro es el de Andalucía con un triunfo de la izquierda contundente y que ha rebatido a prácticamente todas las encuestas que se habían venido haciendo. Es una oportunidad para la izquierda que no se puede dejar de pasar. Las dos fuerzas tienen que negociar, pero considero, respetando su postura, que Izquierda Unida tiene que comprometerse con el gobierno y no solamente respaldar la investidura del futuro presidente. Gobernar es comprometerse y no ver siempre los toros desde la barrera. No basta con criticar sino que hay que asumir la responsabilidad desde la gestión de las instituciones públicas. La labor que Izquierda Unida puede hacer desde el gobierno es precisamente el conducir la política hacia una perspectiva progresista.
El gobernar es necesario para regenerar la política, acabar con el fraude y la corrupción, y llevar a cabo políticas sociales y económicas en una Comunidad en la que el paro es muy elevado y en la que no resulta sencillo el cambiar, y menos a corto plazo, un modelo económico que ha estado sustentado en exceso en la construcción. Pero Andalucía tiene ante sí muchas posibilidades, pues hay empresas competitivas en el mercado internacional, aunque éstas sean insuficientes, pero hay una base industrial vinculada en muchos casos a la agricultura que habría que potenciar desde la Junta.
Para ello Andalucía cuenta con un número importante de universidades que tienen la calidad suficiente para no solamente preparar adecuadamente a los graduados, sino para ser un pilar fundamental capaz de promover la investigación, el desarrollo y la innovación. El nuevo gobierno andaluz tiene que poner de manifiesto que se pueden hacer políticas diferentes desde lo regional y que neutralicen el pensamiento único de la derecha. Tiene las potencialidades para ello y no puede marginar a tanto talento como tiene en la Universidad, en los institutos de investigación, y en la sociedad en su conjunto.
Estas elecciones, sobre todo las de Andalucía, han dado ánimos a la izquierda que se encontraba un tanto deprimida ante el transcurrir de los últimos acontecimientos políticos y económicos. Por eso en estos momentos es fundamental no fallar al electorado y elaborar propuestas alternativas a las que desde el FMI, Bruselas, y el Banco Central Europeo nos quieren imponer por la fuerza y en contra del sentir de gran parte de los ciudadanos españoles. Una Comunidad se encuentra limitada en sus acciones pero siempre caben márgenes de maniobra para preservar y hacer avanzar en el Estado del Bienestar y realizar propuestas capaces de promover el desarrollo sustentado en el avance tecnológico y en el aprovechamiento de las ventajas comparativas que se pueden tener y de hecho se tienen.
Por último, la huelga general está resultando un éxito, sobre todo si se tienen en cuenta las condiciones económicas y sociales en las que se produce: elevado desempleo, trabajo precario, muchas pequeñas y medianas empresas, presión empresarial a los trabajadores para que vayan a trabajar, y temor a perder el puesto de trabajo. A pesar de todo la repuesta ha sido bastante considerable, sí se tienen en cuenta los sectores que más se han movilizado, y se contempla un indicador tan representativo como el consumo de energía eléctrica. En unas condiciones tan adversas la huelga general es un rechazo evidente a la reforma laboral y supone, sin lugar a dudas, una defensa del modelo social.
No sé si el Gobierno tendrá en cuenta todo esto, pero si no es así es porque obedece más a fuerzas externas que al sentir de sus propios ciudadanos. Hay que volver a insistir que llevamos cinco años en la crisis y lo único de lo que han sido capaces los responsables en Bruselas y en el Banco Central Europeo es en agravar más la situación que en remediarla. Confío que los hechos sirvan para que se deje de acudir como argumento de autoridad al FMI, a los portavoces de las instituciones europeas, ya determinados economistas, pues sus recetas están siendo un fracaso como se puede contemplar día tras día.
Artículo publicado en Sistema Digital

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