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Balance de la crisis subprime: tres años después los mercados siguen hundidos

7 agost, 2010 - Crisi sistémica

Juan Estébanez Invertia.com
Se cumplen ya tres años del nacimiento de la crisis subprime, génesis de una de las mayores catástrofes económicas de la historia moderna. La crisis económica ha dejado muchos perdedores en la cuneta, especialmente la renta variable y las inversiones inmobiliarias, además de acentuar el drama del paro –más aún en España- y recortar el crecimiento económico. Entre los escasos ganadores, destaca el oro, empleado como valor refugio ante el deterioro de la mayor parte de los activos. CUADROS: Consulta la evolución de los activos en tres años.
Entre julio y agosto de 2007 se originó la crisis subprime, transformada en una crisis financiera que acabaría contagiando a todos los sectores de la economía. Aunque la crisis ya se estaba gestando en los años precedentes, fue la quiebra de hedge-funds de Bear Sterns y BNP Paribas hace tres años la que disparó todas las alarmas. Del sector inmobiliario al financiero, la epidemia de la crisis ha terminado por infectar la salud de las finanzas públicas.
Las bolsas han actuado como un fiel reflejo de la crisis: el Ibex ha perdido casi un tercio de su valor en estos tres años. Peor le ha ido al mercado de renta variable de Grecia, uno de los países más castigados: su principal índice ha recortado casi un 70%.
El primer sector afectado por la crisis fue el inmobiliario. Ya a principios de 2007, el mercado estadounidense de vivienda comenzó a sufrir la caída de precios, al tiempo que se elevaban los impagos de las hipotecas de alto riesgo (subprime). La vivienda en las grandes ciudades de Estados Unidos ha perdido más de una cuarta parte de su valor. En España, la caída es más suave, pero supera una depreciación del 16% en términos generales.
El colapso pronto se reveló como una crisis de liquidez. La intervención de los bancos centrales y gobiernos apenas impidió la proliferación de quiebras financieras –la más sonada, la de Lehman Brothers en septiembre de 2008- y tampoco pudo paliar la descapitalización de las bolsas y una ingente salida de dinero. Sólo en reembolsos netos, los fondos de inversión españoles han visto salir más de 100.000 millones de euros en tres años.
Pocos activos se escapan del desplome durante la crisis. El más destacado es el oro, cuya condición de activo refugio le ha permitido revalorizarse en casi un 80% en estos tres años. Otras materias primas también han conocido importantes revalorizaciones. Pese a ello, el índice S&P/Case-Shiller, que mide la evolución de las principales commodities del mercado, registra un descenso del 15%, aunque en la primera fase de la crisis llegara a alcanzar máximos históricos.
El petróleo, que llegó a superar los 140 dólares el barril hace dos años, cotiza en la actualidad en niveles similares a los de julio de 2007, impulsado por una supuesta perspectiva de recuperación económica. El Brent y el West Texas apenas superan en un 1% el precio del periodo anterior a la crisis.
La última fase de la crisis alcanzó a las finanzas de los Estados. El combate de la recesión económica mediante el dinero público incrementó los niveles de deuda y déficit públicos. Aunque el gasto ha sido generalizado, las consecuencias, sin embargo, han sido diferentes según la solidez y capacidad de cada país. Así, Grecia, el país de la UE más castigado, ha visto como los inversores elevaban la rentabilidad de sus bonos a diez años por encima del 10%.
Por el contrario, los bonos de Estados Unidos y Alemania cotizan en términos mejores que los de hace tres años. La deuda de ambos países ha sido adoptada por muchos inversores como activo refugio. Pese a que la rentabilidad que ofrece ahora es menor que al inicio de la crisis, el riesgo ha crecido, como revela el comportamiento de los CDS (seguros de impago de la deuda), cuyo precio se ha elevado de forma exponencial.

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