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BCHC, el Banco de los Ciudadanos Hartos y Cabreados

17 setembre, 2010 - Opinió

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España.
Desde que escribí una entrada en el blog con un título muy similar el 10 de Mayo de 2009, la situación ha empeorado para la mayoría de la población mundial. 30 millones de parados se ha llevado la “crisis de los pobres” -los ricos han obtenido más beneficios aún de ella-. Se han apretado las tuercas a los ciudadanos, mermando sueldos, derechos, y expectativas. Y no hay un solo indicio de que nada vaya a cambiar de signo y sí de que pretenden agravar el problema con nuevos ahogos que eufemísticamente llaman “reformas”.
Del otro lado, vemos a los bancos por ejemplo comprando a colegas de otros países mes sí, mes no. El Santander a uno polaco por 3.000 millones de euros la semana pasada. Y, lo que más me ha llamado la atención: que hasta ahora con que dispongan en efectivo del 2% del monto de dinero que manejan ya es suficiente. Y su “reforma”, estudiada estos días en Basilea, va ser tan revolucionaria que llegará a que les sea exigido el 6% de dinero real en 2019.
Traduzcamos a sueldos, a un sueldo decente: 3.000 euros mensuales. Con tener 60 euros demostrables es suficiente para endeudarse, pagar, comprar, responder. 180 euros dentro de casi una década. Si no llegamos, el Estado nos ayuda. ¿Nos ayuda hoy? A colgarnos de la soga.
Puesto que los bancos SIEMPRE tienen beneficios -son  ”To big to fail” (demasiado grandes para caer) como ha demostrado la inyección de dinero público para su mantenimiento- , ha llegado la hora de crear el nuestro, el BCHC, unas siglas muy adecuadas, no me lo negaréis. Banco de los Ciudadanos Hartos y Cabreados.
Los principales escollos para la constitución del banco -porque el resto es puro trámite burocrático- son:
* Capital social inicial no inferior a 3.000 millones de pesetas (Decreto de 1995), por tanto 18 millones de euros, desembolsado íntegramente en efectivo. 18 millones de ciudadanos hartos y cabreados no somos, que sería lo más asequible, pero puede que 1.800 sí, incluso 18.000 a invertir 1.000 euros. 180.000 a 100 euros (este porcentaje sería el que mejor me vendría a mí).
* Honorabilidad comercial y profesional acreditada por una trayectoria personal de respeto a las Leyes que regulan la actividad económica. Yo creo que si no has devuelto jamás un recibo y similares será suficiente. Y me da que ciertas excepciones en los ya constituidos ya se dan.
* La idoneidad valora los medios patrimoniales con que cuentan dichos accionistas para atender los compromisos asumidos. Éste es más peliagudo porque sólo permite crear bancos a los ricos.
* Y la decisión final de aceptarnos es del Ministerio de Economía con el visto bueno del Banco de España. Acreditados neoliberales, con grandes querencias por las ingentes fortunas, pero si ponemos el dinero sobre la mesa igual nos aprecian también.
Encontrar alguien con experiencia bancaria, financiera o económica no será mayor problema, parece que con esos conocimientos sólo son precisas tres personas.
De cualquier manera se trata, como digo, se aprovechar el propio sistema. Vamos con 1.000 euros a un banco y pedimos un crédito de 6.000. Con esos 6.000 a otro banco, y lo aumentamos a 10.000. Si nos juntamos un grupo suficiente de personas, podemos reunir fondos, no sólo para crear el banco y el papeleo sino también para una sede. Hagámosla de diseño, distinta, en un parque, en un mercado. Aunque probablemente es mejor no despertar sospechas, una sede de piedra y madera noble será más aconsejable. Alquilada, por supuesto.
Atrevámonos a ingresar nuestras nóminas y ahorros -de tenerlos-, a facilitar créditos humanos. Los bancos siempre ganan cifras que rondan los 5.000 millones anuales. Nosotros vamos a ser modestos en nuestros inicios, pero también conseguiremos sustanciales beneficios. Seguro.
Nos unimos a continuación a un grupo de comunicación. Logramos prebendas e influimos en su línea editorial para lograr más beneficios, más poder para cambiar algo. Incluso podemos crear uno nuevo, innovador, honesto, realmente informativo. Procuramos, entretanto, seguir favoreciendo a los clientes. Sin engañarles con productos trampas, y facilitando sus inversiones y proyectos. Ya estamos instalados. De producirse trapicheos y desfalcos -la terrible condición humana-, nos hayamos a salvo de Hacienda y de la justicia, mucho más que si robamos una pera en una frutería. Y al infractor, lo expulsamos. Creamos una fundación anexa al banco para desgravar impuestos. Y contratamos a los mejores abogados para que nos salgan las cuentas a devolver. ¿Qué tal si también formamos o nos anexionamos a un partido político, con sus sueldos e influencias? Los amigos nos pueden construir hasta aeropuertos privados al lado de casa. Como vemos, nos irá igual de bien sea cual sea quien ocupe el gobierno.
Ya consolidados, empezaremos a poner dinero en proyectos que ayuden efectivamente a la sociedad. Ahogaremos a las empresas que expulsen a los trabajadores, ayudaremos a los pequeños emprendedores. Atraeremos, con los nuevos métodos, un gran número de clientes. Con nuestro poder económico y mediático –social también en nuestro raro caso-, presionaremos a los gobiernos para que efectúen cambios. El futuro es nuestro.
Por mi parte este artículo ha sido un mero juego malabar. Probablemente estamos ante una entelequia. O no. Hablándolo anoche en twitter enlazaron esto: ya existe banca ética.  En Suecia, cómo no.
Lo que sí os aseguro como rigurosamente cierto es esto: juntos podemos con todo. Únicamente se producen cambios por la presión del poder. Lo tenemos: somos más y estamos conectados en Red. Solo hace falta querer acometer proyectos. Así, sí será nuestro el futuro, bastante distinto al que nos preparan.
El Periscopio.

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