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Beber la misma medicina

26 abril, 2011 - EE.UU.

S&P modificó las perspectivas de estable a negativa de la deuda de EE.UU. La misma arbitrariedad de esas agencias que padecieron por años las economías periféricas ahora la está sufriendo la potencia hegemónica.
Cristian CarrilloPágina/12
Por primera vez en la historia una agencia de calificación amenaza con reducir la nota a la deuda de los Estados Unidos, considerada la más segura del mundo. Standard & Poor’s redujo las perspectivas de estable a negativa, lo que significa que el próximo paso, de mantenerse las condiciones actuales, es bajarlo de la máxima nota: AAA. La argumentación de S&P es que esa rebaja se produce por la falta de acuerdo para reducir su exorbitante déficit presupuestario. Desde la Casa Blanca salieron al cruce asegurando que demócratas y republicanos encontrarán una solución. Los mercados reaccionaron de inmediato con caídas en sus principales indicadores. La mayor gestora de renta fija del mundo, Pacific Investment Management (Pimco), días antes había limpiado su cartera de inversión de títulos del Tesoro estadounidense.
La crisis internacional, que no fue advertida por ninguna de las tres principales agencias de calificación, obligó a la administración estadounidense a destinar una creciente masa de recursos para evitar quiebras masivas de bancos y estimular su debilitada economía. Esto elevó la deuda por encima del tamaño de su PIB: este año llegará a más de 15 billones de dólares, según el presupuesto. Standard & Poor’s se dio cuenta –cinco años tarde– de ese crecimiento desmedido de la deuda.
Los bonos del Tesoro mantuvieron su prestigio a pesar de las constantes emisiones. Esto no es porque Estados Unidos sea la tierra de las oportunidades, sino por ser una máquina de imprimir billetes de aceptación universal. De esta manera puede trasladar para del costo de su crisis al resto de los países. Por caso, 30 países, por medio de acuerdos o como sustitución de un circulante propio debilitado, lo han elegido como moneda oficial y medio legal de pago. En algunos conviven con sus propios signos monetarios. Desde 1971, luego de que los diez países más grandes mundo –en ese entonces– firmaran el denominado Acuerdo Smithsoniano, la deuda de Estados Unidos se impuso como la más segura, dado que, con la posibilidad de emitir dólares no habría riesgo de una cesación de pagos. El estatuto del dólar le aporta a Estados Unidos de 40.000 a 70.000 millones de dólares cada año por señoraje, según un estudio de McKinsey.
El déficit presupuestario amenaza con romper ese estado de situación. Con su decisión, S&P instaló la posibilidad de que Estados Unidos no pueda cumplir con los compromisos de su deuda e informó que tenía una chance sobre tres de perder la nota “AAA” en los dos próximos años. El informe de la calificadora advierte sobre la incapacidad del Parlamento de alcanzar un acuerdo para reducir el déficit. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, desestimó el análisis de S&P.
En el caso de que los congresales no arriben a un acuerdo y Standard and Poor’s decidiera bajar la nota, quedaría dañado el estatuto del dólar como moneda de reserva y muchos países se desprenderían de esas divisas y de los bonos del Tesoro que hoy tienen en sus bancas centrales. A fines de febrero último Pimco decidió deshacerse de toda la deuda relacionada con Estados Unidos que tenía en la cartera de su mayor fondo, Pimco Total Return. La gestora de fondos más grande del mundo mantenía 236.930 millones de dólares, un 12 por ciento de sus tenencias, en bonos estadounidenses. También se espera que cambie la relación de Estados Unidos con sus principales acreedores: China, Japón y Europa

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