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Bernard Cassen, líder del movimiento antiglobalización: «El sol no es suficiente, Málaga debe conservar su espíritu y su historia»

28 novembre, 2010 - Opinió


Ignacio Lillo Diario Sur

El ex director de ‘Le Monde Diplomatique’ cerró ayer en la capital el ciclo de conferencias sobre Europa que organiza la Diputación
«La crisis actual es un producto directo de la globalización»
El periodista Bernard Cassen es uno de los intelectuales más destacados del movimiento antiglobalización, así como uno de los impulsores del Foro Social Mundial. Ex director de ‘Le Monde Diplomatique’, presidente de honor del movimiento ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones y por la Ayuda a los Ciudadanos) cerró ayer en la capital el ciclo de conferencias Europa en el mundo: nuevos retos y compromisos, organizado por la Oficina Provincial de Información Europea de la Diputación de Málaga.
-ATTAC pedía la tasa Tobin, un impuesto a las transacciones financieras, y ahora los gobernantes proponen tasas similares a la suya. El tiempo les ha dado la razón.
-Absolutamente. Cuando se fundó ATTAC en 1998 todos los partidos dijeron que era una idea irrealista, imposible. Ahora con la doble necesidad de limitar los peligros enormes de la libre circulación de los capitales y para recuperar recursos fiscales están pensando en tasas internacionales. Se necesita más que nunca porque el volumen de transacciones sobre las divisas ha aumentado. Una tasa muy limitada podría producir 100.000 millones de recursos sin afectar mucho a las finanzas. Dinero hay mucho, pero hay que buscar dónde está.
-¿Es la crisis el sustituto de la globalización como problema central?
-La crisis es un producto directo de la globalización. La idea del mundo como una zona de juegos para los flujos financieros y de los mercados autosuficientes ha fracasado completamente. Hoy la urgencia es la desglobalización, una regulación a un nivel superior al estatal, y controlada democráticamente. Debemos reintroducir límites frente a las multinacionales, para relocalizar las decisiones y la economía. Esto implica un cierto nivel de proteccionismo. Es una necesidad por razones democráticas y también ecológicas. Es absurdo recibir fresas de Chile en invierno, y no tengo nada contra Chile. Utilizar queroseno para moverlas… Podemos vivir sin fresas. Debemos limitar el transporte por su costo ecológico.
-Entiendo por sus palabras que el discurso antiglobalización tiene plena vigencia.
-Totalmente. Incluso dirigentes como Sarkozy están a favor de una tasa financiera y de un cierto grado de proteccionismo.
-El turismo hace de Málaga y la Costa del Sol un territorio cada vez más cosmopolita. ¿Esto también es una forma de globalización?
-No me parece mal que vengan a Málaga, es una industria. Lo que si ocurre es que, como en muchas partes de España, son cada vez menos españolas. Los territorios son cada vez más similares, más homogéneos, no te sientes en España como te sentías hace cuarenta años. Se debe hacer un ajuste entre la necesidad de conservar un lugar, su espíritu, su historia, y de recibir gente. El sol no es bastante, porque te puedes ir a Dubai o al Sáhara y hay sol también.
-Esta es la Europa que se esperaba?
-Esta Europa ya ha fracasado. Los principios fundadores de la UE, la libre competencia, han producido esta situación absurda. El euro fue un error desde el inicio, imponer una política monetaria idéntica a países tan diferentes era absurdo y ahora estamos pagando la factura. A la zona Euro no le veo futuro salvo a un precio tremendo que están pagando los portugueses, los españoles y los franceses también, en grados diferentes. Ahora mismo la única posibilidad de ajuste son los salarios y la protección social. Riqueza hay, pero se está distribuyendo cada vez peor.

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