Menu

Cambiar las reglas de juego

24 novembre, 2010 - Unió Europea

Bernard Cassen – Presidente de Honor de ATTAC Francia
En política, como en otros campos, hay problemas que no tienen solución si no se cambian las reglas del juego. Es lo que ocurre en Europa, con el financiamiento de los servicios públicos, la protección social y los sistemas de pensiones.
En mayor o menor grado, la mayoría de los Gobiernos se hallan sumergidos bajo enormes déficits públicos ampliamente imputables a las operaciones de rescate de los bancos y a los planes de reactivación con miras a dominar la crisis económica y financiera provocada… por esos mismos bancos. Salvados del desastre por el dinero público, éstos ahora quieren más. ¿Cómo?, imponiendo, en complicidad con las agencias de calificación, tipos de intereses exhorbitantes para sus préstamos a los Estados más vulnerables. Lo que profundiza aun más sus déficits públicos…
Los gobiernos europeos se plegaron a estas imposiciones implementando algo que ellos llaman “reformas”: reducción brutal de los efectivos e Incluso de los sueldos de los funcionarios; claros recortes en los presupuestos sociales; postergación de la edad mínima para la jubilación de los trabajadores. Son los mismos objetivos, que desde hace tiempo, perseguían las organizaciones patronales, los neoliberales de todos los credos y las instituciones internacionales que éstos controlan. Para ellos, la crisis constituyó un formidable pretexto para obtener prácticamente de la noche a la mañana lo que les habría sido imposible alcanzar en tiempo normal.
Y tienen aún más razones para felicitarse por el hecho de que son los propios gobiernos quienes se encargan de “vender” a la opinión pública la necesidad de dichas “reformas”. A primera vista cuesta comprender cómo, entre otros, dirigentes que se dicen socialdemócratas, como Yorgos Papandreou, José Sócrates o José Luis Rodríguez Zapatero, han podido traicionar de esa forma sus compromisos de antaño y tomar partido por los mercados contra sus propios ciudadanos y más especialmente contra sus bases electorales.
Lejos de las explicaciones psicológicas, el tema que se plantea es saber si tenían otras opciones. Es más que probable que estuvieran y sigan estando convencidos de que no era así. Y que, al precio del derrumbe de su imagen personal, “salvaron” al país de la quiebra. Al permanecer dentro de los parámetros del sistema – tratados europeos, Pacto de estabilidad, papel de cancerberos del Banco Central Europeo (BCE), reglas de la OMC, condiciones del FMI- están sin duda en lo cierto.
Ni por un segundo les vino en mente que podía haber otras reglas de juego. Por ejemplo, combinar medidas tales como la reestructura (por no hablar del rechazo) de la deuda pública, la obligación de que cada banco posea una parte de la misma, el control cambiario, gravar las rentas financieras por lo menos al mismo nivel que las rentas del trabajo, la imposición del capital y del patrimonio, la subordinación de los flujos comerciales a normas sociales y ecológicas, tasas globales, etc. Resumiendo: una redistribución radical de la riqueza y una reducción de las desigualdades que, como lo recuerda reiteradamente el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, (de quien el presidente Zapatero se declara “muy amigo”), son la causa profunda de la crisis de 2008.
Se podrá objetar que prácticamente todas estas medidas de justicia son incompatibles con las reglas de la Unión Europea y de las instituciones financieras internacionales. Es exacto. Y eso explica también el pánico de los dirigentes ante la perspectiva de dar un salto en esa terra incógnita… A no ser que se acepte que se hunda en la regresión social, algún gobierno tendrá necesariamente, en algún momento, que dar el primer paso. Su ejemplo será entonces más contagioso.
Artículo publicado en Mémoire des Luttes

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan estan signats per la pròpia organizació.