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Crónica de un desastre anunciado

22 juny, 2009 - Sanitat

Marciano Sánchez Bayle Nueva Tribuna
Cuando se planteó la construcción de los nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid, algunos ya señalamos que se trataba de un verdadero desastre anunciado, porque el modelo elegido para ello (la iniciativa de financiación privada, PFI según sus siglas en ingles) tenia una larga experiencia de fracasos en el Reino Unido y que existían numerosos estudios científicos que demostraban su inadecuación para la puesta en funcionamiento de hospitales, en ese momento el mas reciente, de la Organización Mundial de Salud señalaba que era un modelo que generaba mas problemas que ventajas.
Desgraciadamente por el empecinamiento de la Comunidad de Madrid ya tenemos nuestra propia experiencia, que ha sido peor incluso que la recogida en la bibliografía por los meritos propios de los responsables de la gestión sanitaria madrileña. Se podría resumir en los siguientes hechos:
Uno: Coste desproporcionado. La Consejería de Sanidad madrileña esta pagando un canon anual por los hospitales de tal cuantía que cada año podría haberse construido con el mismo uno de ellos. Así en 8 años se podrían haber acabado de pagar unos hospitales que con la formula actual costaran mas de 7 veces su precio real. Además con la crisis se da la paradoja de que la Administración Pública da dinero a los bancos, estos lo prestan a las constructoras y estas a la Comunidad de Madrid que devuelve el dinero que todos los españoles le damos a banca, pero después de pagar unos jugosos intereses: lo que se dice un negocio redondo.
Dos: una infraestructuras inadecuadas, tal y como ha quedado demostrado en el reciente informe de la inspección de trabajo. Los centros no han sido diseñados como hospitales y han premiado el diseño sobre la función que deben ejercer, y por eso unos edificios nuevos están llenos de problemas: señalización, puertas de socorro sin salidas, pisos deslizantes, estanterías sin anclajes, gestión inapropiada de residuos, etc.
Tres: personal y camas insuficientes. Los centros han nacido con una estructura de camas y de personal médico y de enfermería por 1.000 habitantes notablemente bajo, a lo que hay que sumar la escasez de personal de las empresas concesionarias. El resultado es un desastre asistencial, con una incapacidad permanente para asegurar una atención de calidad a la población asignada. Existen numerosas pruebas de ello, desde los problemas con ginecología en Arganda y Coslada hasta el reciente informe sobre las urgencias de Majadahonda. Los hospitales responden al esquema tradicional de los centros privados: mucha imagen y poco personal cualificado. Lógicamente su capacidad de respuesta ante problemas importantes esta significativamente reducida
Cuatro: Poca capacidad de respuesta ente la presión asistencial, que se debe tanto a estas insuficiencias de dotación como al afecto de su apertura sobre los centros tradicionales (traslados de personal, cierres de camas, menos dotación económica, etc.). La realidad es que desde su apertura los nuevos centros han presentado problemas que les hacen incapaces de mejorar la atención sanitaria de los madrileños: pese a la propaganda oficial la actividad total del sistema sanitario madrileño no ha aumentado ( se ha traslado en parte de unos centros a otros), los nuevos centros tienen esperas prolongadas en consultas (hasta 174 días, numerosas agendas cerradas, etc.).
Cinco: Aumento de la privatización. Los laboratorios de los nuevos hospitales están privatizados, “casualmente” en manos de una empresa con la que tuvo relaciones uno de los directivos de la Consejería de Sanidad y que parece va a construir el próximo hospital en Torrejón. Claro esta que ello se ha hecho disminuyendo el trabajo de los laboratorios públicos que antes atendían a esta población (se hace ineficiente lo público para seguir favoreciendo la privatización).
Seis: Problemas continuos en la relación entre las empresas públicas y las privadas en los nuevos centros, que fomentan la descoordinación, impide la normal reposición del material y que viene potenciada por la subcontratación que las empresas privadas hacen de los servicios que deben prestar (hasta 17 empresas han sido subcontratistas en uno de estos hospitales).
Siete: La incompetencia flagrante de los responsables sanitarios de la Comunidad de Madrid: es obvio que mucho de los problemas anteriores tienen que ver con el modelo elegido, pero otros solo se han producido en Madrid y están sobre todo relacionados con una gestión precipitada (había que abrir los hospitales antes de las alecciones, lo que finalmente no se consiguió aunque si se inaugurasen) y una falta total de planificación y una prepotencia que ha agravado los problemas. Un ejemplo: la informática de los nuevos centros (naturalmente privatizada) es incompatible con la del resto de la red lo que aumenta la desconexión con la primaria.
Todos estos hechos son perfectamente demostrables y son “vox populi” por lo que han conseguido que la valoración de los nuevos centros sea la peor de la red hospitalaria pública y como efecto rebote el que sea la Comunidad de Madrid donde mas se elegiría la Sanidad Pública porque hay ya la experiencia de lo que dan de si los experimentos privatizadores.
Seguramente unos políticos responsables habrían sacado algunas conclusiones del desastre, pero no es el caso de la Consejería de Sanidad que ahora esta empeñada en otra cruzada, con un fanatismo parejo a las del medievo, para el desmantelamiento definitivo de la red sanitaria pública que ellos denominan área única que se pretende imponer contra el consenso generalizado de los profesionales y las organizaciones sociales.

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