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Cumbre del Cambio Climático

19 abril, 2010 - Amèrica Llatina

Rocha Monroy Ramón Los Tiempos
Abril es un mes venturoso para ubicar a Cochabamba y, por supuesto, a Bolivia en el contexto mundial. La guerra del agua, que ocurrió hace una década en abril, es tema de investigación de numerosos egresados de universidades europeas y americanas; y a fines de este mismo mes se realizará la Cumbre sobre Cambio Climático, y es seguro que ha de tener un impacto mundial en las sociedades más que en los gobiernos centrales. Esta última iniciativa es estratégica y nos ubica en el epicentro del debate mundial sobre este tema soslayado en Kyoto y Copenhague, las dos penosas experiencias gubernamentales sobre el tema.
Organismos fuera de toda sospecha, como la Cepal, hablan de “la gran ‘deuda de carbono’ acumulada por los países desarrollados, obligación que radica en la sobreexplotación de la atmósfera de la Tierra”. Las personas que viven en los países occidentales sufren ya los rigores del cambio climático, desde el efecto invernadero, pero no toman conciencia del lugar que ocupan en las emisiones de CO2. Tres ejemplos que enumera la Cepal: el Reino Unido (60 millones de habitantes) emite más CO2 que el conjunto de Egipto, Nigeria, Pakistán y Viet Nam (472 millones de habitantes). Los Países Bajos emiten más CO2 que el conjunto de Bolivia, Colombia, Perú, Uruguay y los siete países de América Central. El estado de Texas (23 millones de habitantes) de Estados Unidos registra emisiones de alrededor de 700 Mt de CO2 o 12% del total de emisiones de ese país, cifra superior a la huella total de CO2 que deja la región de África Sub-sahariana, lugar donde viven 720 millones de personas.
Entre las recomendaciones de la Cepal encontramos las siguientes: fijar un tope de emisiones de gases de efecto invernadero que acaten los países ricos; incluir a los Estados Unidos en los compromisos de reducción de emisiones ratificados por este país; incluir a Brasil, China, India, México y Sudáfrica, el Grupo de los Cinco en estos compromisos; reducir la deforestación y degradación de los bosques; reducir las emisiones provocadas por el transporte internacional aéreo y marítimo, entre otros; reforzar los compromisos vinculantes para llegar a la equidad climática basada en emisiones per cápita; y buscar un desarrollo limpio mediante incentivos de mercado, además de facilitar la transferencia de tecnologías abaratando costos y eliminando barreras como las licencias y patentes, o ambos.
El impacto del cambio climático en la región es desastroso y atañe en especial a la agricultura, la seguridad alimentaria y el aumento de la migración internacional. Las corporaciones agropecuarias no buscan la seguridad alimentaria sino el mayor lucro mediante el cultivo de transgénicos destinados a la producción de biocombustibles o alimento balanceado para la industria cárnica, no para mitigar el hambre del planeta. En cambio los productores de alimentos son los pequeños y medianos agricultores que tratan de consolidar un servicio para el mercado interno antes que el lucro desmedido de las corporaciones.
Estos y otros temas serán discutidos en Cochabamba, Bolivia, del 20 al 22 de abril, con la participación de más de los 16.000 asistentes calculados en principio.

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