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Deseos a finales de año

27 desembre, 2012 - Estatal, Opinió

Antonio Aramayona – ATTAC CHEG Aragón
Acabaron, de momento, los villancicos, las comidas y las cenas en familia. Ya ha acontecido el solsticio de invierno, una celebración nacida en el albor del Homo Sapiens, que las distintas culturas y religiones, incluido el judeocristianismo, han ido anexionándose como festividades originarias propias, pero que hunden sus raíces en el afán del ser humano por comprender y festejar la vida y el mundo que le rodea.Hoy es el último miércoles y mi último artículo del año, en dieciocho años de colaboración ininterrumpida en este diario. Quiero acabar el año deseándote cosas hermosas y valiosas para tu presente y tu futuro.
DESEO QUE SEAS siempre el dueño de cuanto tienes y posees, pues así quedará claro quién es dueño de quién, si tú del dinero, o el dinero de tu vida. Deseo que tu vida limite solo con la libertad y el bienestar de los demás, sin los que no te sea posible tu propio bienestar.
Deseo que seas dueño de tu vida y de tu muerte, que siempre las quieras dignas, que nunca abras la puerta a quienes pretenden enseñorearse dogmáticamente de tu vida y del final de tu vida.
Deseo que te equivoques de vez en cuando, pues eso es señal de que buscas siempre e intentas ir por el camino de la coherencia; también que no te importe arriesgar para conseguir lo que anhelas y que no traiciones lo que quieres y lo que debes.
Deseo que el PSOE salga de su modorra; los sindicatos, de sus despachos; el PP, de su política de demolición del estado del bienestar y de los derechos básicos de la ciudadanía. Y que a ti todo te parezca poco para hacer que otro mundo sea posible.
Deseo que el pueblo se levante contra sus depredadores: son poderosos y fuertes, pero es hora ya de hacer realidad el grito de que el pueblo unido jamás será vencido.
Deseo que se lleve a cabo una auditoría a los verdaderos responsables de la crisis, que los jueces impartan verdadera justicia sobre todo por ser personas justas, que sean encarcelados los culpables, que el indulto deje de ser patente de corso gubernamental para beneficiar al poderoso y a sus lacayos.
Deseo políticos valientes, que se atrevan a parar los pies a tantos carroñeros que viven de los beneficios obtenidos mediante el dolor, la desventura y el sufrimiento del pueblo. Deseo que paguen impuestos los que más tienen en consonancia con sus ingresos y sus posesiones. También la abolición de la nobleza, la devolución al pueblo de las posesiones de los grandes terratenientes.
Deseo la desaparición inmediata de la lacerante antigualla del Concordato de 1953, así como de los Acuerdos de 1979, ente Iglesia católica y Estado español, que incluyen tantas cláusulas preconstitucionales y anticonstitucionales. Deseo que la Iglesia pague impuestos como cualquier hijo de vecino, sin escudarse en la labor social de Cáritas, financiada en su mayor parte con donativos privados y con los impuestos de todos.
Deseo que los espacios y los actos públicos, de toda la ciudadanía, sean realmente aconfesionales; que mi alcalde, el de Zaragoza, caiga del caballo de la obcecación, el personalismo y la soberbia en este ámbito.
Deseo que ningún enfermo sufra innecesariamente, que los cuidados médicos palien en lo posible su dolencia, que todos y cada uno tengamos acceso por igual y en igualdad de condiciones a una atención sanitaria personal, pública y de calidad.
Deseo que el alumnado no se aburra en clase, a la vez que aprende, atiende, entiende y asimila lo que recibe y comparte en el aula. Deseo que el profesorado sea siempre consciente del maravilloso privilegio de encender cada día la llama de la inquietud y la aventura del saber en su alumnado.
Deseo que el ministro Wert sea por fin consciente de ser ministro de Cultura y Educación, y no solo ni principalmente ministro del PP.
Deseo dirigentes que duden, políticos que duden, profesores que duden, jueces que duden, empresarios que duden, intelectuales que duden, trabajadores que duden, policías que duden, pues solo entonces serán capaces de descubrir y repartir certezas.
DESEO QUE VIVAS cada momento de tu vida como si fuera el último, para hallar así el tesoro de los colores, olores, sabores, contactos y sonidos que regala. Deseo que tu corazón lata siempre encendido, que te sientas millonario en cariño, amistad y afecto: así sabrás que al final de la vida cuenta sobre todo cuántos y cuánto hemos querido y nos han querido.
Deseo tierra para todos, y que sus frutos sean de todos y para todos. Deseo que dejemos de esquilmar y ensuciar la Tierra.
Deseo para ti y para todos, especialmente para los lectores de este artículo y este diario, generosidad, arrojo y empeño suficientes para hacer que cada día el mundo sea mejor.
Profesor de Filosofía
La utopía es posible

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