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Después del 23F ¿Qué?

5 març, 2013 - Estatal, Moviments Socials, Opinió

Pepe Mejía – ATTAC Madrid
La movilización del pasado 23F ha sido un éxito y un avance del movimiento popular para exigir al Gobierno del PP la paralización de los recortes sociales, el retiro de la reforma laboral y el no pago a la deuda.
La masiva protesta ciudadana tiene varias lecturas. Una de ellas es que por primera vez se ha demostrado que sí se puede. Se puede unir esfuerzos, energías y luchas para conseguir que el Gobierno dé marcha atrás en su política económica y social.
Después de una serie de movilizaciones protagonizadas por las distintas mareas y colores llegó la hora de realizar una acción conjunta firme, contundente y cívica. Hemos demostrado al Gobierno -y a toda su esfera mediática-y al poder financiero -la banca y la troika fundamentalmente-que no les será fácil seguir aplicando una política económica que nos aboca a más paro, más miseria y más empobrecimiento. Hemos demostrado que vamos a resistir y que podemos resistir. Hemos demostrado que estamos dispuestos a plantar cara. Sin miedo y con una enorme confianza en nuestras fuerzas.
También hemos demostrado que somos capaces de autoorganizarnos. Las distintas mareas y organizaciones implicadas han demostrado una capacidad enorme de gestionar una movilización en las condiciones más adversas y con escasos recursos materiales y económicos. Con todo un aparato mediático en contra, hemos sido capaces de sacar a mucha gente a las calles y colocar nuestro mensaje en la agenda “institucional”.
Pero la movilización también nos ha dejado algunas lecciones. Una y la principal. Nuestra labor de oposición y enfrentamiento al Gobierno y sus políticas nos ha colocado en el punto de mira de la represión. El aparato de Estado ha demostrado que no tendrá ningún miramiento con nosotros. La desaforada reacción/represión así lo demuestra. No sólo con los detenidos/as del 23F sino con la detención masiva de miembros de los Bucaneros en Madrid. El aparato de Estado, y sus fuerzas represivas, han dejado un claro mensaje: estamos dispuestos a todo.
Y en esta pelea también tiene su cuota de complicidad diversos medios de comunicación convencionales. No están dispuestos a darnos un ápice de espacio. No están dispuestos a reconocer ni un ápice esta nueva realidad y esta nueva y emergente actitud combativa y propositiva anticapitalista.
Por otro lado, también hemos “obligado” a organizaciones incrustadas en el sistema y que basan su estrategia en el pacto y la componenda -como los sindicatos mayoritarios-a mover ficha y a expresar apresuradamente en el último minuto su apoyo a la m movilización del 23F.
También han tomado nota esa izquierda institucional y acomodaticia, no así sus militantes que han participado activamente a que el 23F sea un éxito.
Este es el camino. El camino que también recorrió la Plataforma de Afectados por las Hipotecas [PAH] cuando, por la presión popular, se consiguió que se aceptara la Iniciativa Legislativa Popular [ILP] en el Congreso de los Diputados.
Sólo la movilización -y la del 23F no será la única-y la presión popular conseguirá que el Gobierno dé marcha atrás a los recortes y la reforma laboral.
Sólo confiando en nuestras fuerzas lograremos tumbar esas medidas y al Gobierno que se empeñe en aplicarlas.
El pasado 23F hemos demostrado que con la confluencia de las mareas podemos  conseguir un enorme tsunami que arrase con todos los recortes, reformas laborales y decisiones que vayan en contra de los intereses populares. Nos jugamos nuestra propia existencia. La derecha -y el PP a la cabeza-están dispuestos a quitarnos todo para dárselo a los que se enriquecen. A los buitres carroñeros que quieren hacer negocio a costa de nuestro sufrimiento y nuestras desgracias. Y esto es solamente el principio.
Después del 23F toca reforzarnos. Desde abajo y a la izquierda. Desde los barrios y lo más local. Construyamos plataformas conjuntas, confluyamos en los barrios las distintas mareas que demostramos el 23F que sí se puede. Urge levantar una estructura sólida, descentralizada y plural que sea capaz de hacer frente a las arremetidas del capital. Enraicémonos aún más en los movimientos populares, sociales, vecinales y laborales. Esta es la única garantía que tenemos para hacer frente, con relativo éxito, a la arremetidas del Gobierno, el aparato represor del Estado, la banca y el sistema que defiende las desigualdades y las injusticias. El sistema que ampara la corrupción.
En esta etapa también es importante tener un ojo avizor sobre esos agentes que pretenderán “apropiarse” del movimiento. Que pretenderán protagonismos y componendas al margen de las asambleas, al margen de las decisiones mayoritarias. Una de las lecciones que se puede sacar del 23F es que el movimiento popular es suficientemente maduro como para identificar estas intenciones y arrojarlas de su seno.
Y, por último. En el próximo periodo tenemos que ser capaces de que esta movilización, que esta presión no sólo se dé en Madrid. Tenemos que extender la protesta, el malestar y el cabreo en ámbitos europeos. Esta es la lección.
Juntando fuerzas podemos. En Europa también.
 

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