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¿Diagnósticos secretos? ¡No, por favor! Sobre el Club Bilderberg y otros parecidos…

7 juliol, 2010 - Opinió

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de Attac España.
Los “ilustres miembros” del Club Bilderberg, como los de la Trilateral y otros “grupos de pensamiento” similares se reúnen con gran bombo y platillo, lujosamente, y debaten los grandes problemas de la humanidad (que tan poco les afectan a ellos)… en secreto. Secreto sobre los temas abordados. Secreto sobre los asistentes. Nada trasciende: ni las conclusiones ni -si es que hubo alguna- soluciones. ¿Para qué sirven, si no ofrecen alternativas para encarar los grandes retos?
Bienvenidos los que aportan, además de diagnósticos, tratamientos. Son los tratamientos a tiempo los que dan valor y oportunidad a los análisis.
Recuerdo cuando el Club de Roma presentaba, en 1969, informes tan relevantes como Los límites del crecimiento y, pocos años después, No hay límites para el aprendizaje. Nada más alejado de los “secretos” y fórmulas de “consumo interno” en hoteles de 5 estrellas. Se dirigían a la humanidad en su conjunto, reflejaban una cosmovisión solidaria.
Cuando tantas soluciones necesitamos inventar, cuando tan apremiante es que cada ser humano tenga confianza en sí mismo y en los demás, cuando tantas luces se requieren para superar las crisis a las que nos ha conducido la inmensa trampa de la globalización -“Es de necio confundir valor y precio”, escribió D. Antonio Machado, y yo no me canso de repetir- los “ilustres invitados” a la reunión del Club Bilderberg en Sitges guardan silencio.
Puede que sea porque, en realidad, no tienen nada que decir. Pero seguro que podrían hacer por el bien de la humanidad mucho más de lo que hacen.
El destino es común. A todos nos espera lo mismo al final del camino. Mejor aligerar nuestro equipaje, mejor compartir. Mejor des-vivirse.
Nunca olvidaré la enorme impresión que me causó esta frase -epitafio-: “les linceuls n’ont pas de pôches” (las mortajas no tienen bolsillos).
Conozco lo que sucede y por eso debo implicarme. Mientras tenga salud para hacerlo seré voz de tanta gente silenciosa, silenciada, distraída, reducida a la condición de espectadora, de súbdito.
Sí: decisión, cada mañana renovada, de no callar, aunque el grito -el “secreto” incluido- de los grandes voceros intente amilanarnos.
Resistamos. Al final, venceremos.
Vivamos intensamente cada instante, plantando semillas de futuro, atreviéndonos a enfrentar, pacíficamente, a los “cónclaves” incapaces de mostrarnos su “fumata” blanca.
La Pacha Mama nos llama. Reclama ayuda.
¡Ah!, por cierto: sepan ustedes que el PIB no es indicador de felicidad. La amistad, la mirada solidaria, sí. Sépanlo los poderosos “embozados”. No es así como se contribuye a que la Tierra esboce una sonrisa.
La Fuerza de la Palabra.

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