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Economía crítica contra la crisis sistémica

17 març, 2010 - Estatal

Jon Bernat Zubiri-ReyDiagonal

En las Jornadas de Economía Crítica celebradas en Zaragoza, el economista y militante vecinal Albert Recio hizo especial hincapié en la dependencia española de los grupos multinacionales y en nuestro rol en la estructura de especialización global de los sectores económicos. 1.756.000 empleos suprimidos desde el tercer trimestre del 2007 ya igualan la pérdida de puestos de trabajo del periodo que transcurrió entre 1976 y 1984.
Las alternativas, para Recio, pasan por la reorganización de la economía más allá de la retórica reinante; la recuperación del debate central sobre la austeridad; el control y la regulación del sistema; o la asunción del reto que supone replantear el marco de construcción europea y global de las instituciones económicas y políticas de gobierno.
La economista y militante anticapitalista Bibiana Mendialdea dio varias claves en este sentido, empezando por la necesidad de abrir una fractura en el tímido debate actual sobre el papel de las finanzas. Para esto es urgente “denunciar el carácter estructural de la lógica destructiva del capital” que, más allá de “burbujas, perversos especuladores y otras formas específicas que adopte en cada momento histórico”, amenazará siempre el futuro del planeta. Medialdea propone un análisis completo de la realidad que nos rodea sumando tres perspectivas complementarias: en primer lugar la perspectiva de clase, para lo que hay que demostrar que el periodo neoliberal ha significado una fuerte regresión en términos de pérdida de poder económico de las clases asalariadas. Sobre este retroceso previo a la crisis, ahora debe añadirse el golpe adicional sobre las familias trabajadoras en el último periodo, en el que se ha alcanzado la cifra de ocho millones de personas que hoy alternan paro y temporalidad laboral. Medialdea considera que es necesario, asimismo, incorporar una perspectiva feminista que sea consciente de la particular vulnerabilidad económica de las mujeres previa a la crisis, y que cristalice un cuestionamiento radical de un modelo de organización económica y social “basado en la división sexual de los trabajos y en el reparto injusto de nuestras aportaciones a las distintas esferas productivas y reproductivas de la vida”. La perspectiva ecologista completa, a juicio de esta economista, esta estrategia de intervención, “como única vía para hacer emerger una alternativa global y sistémica. La única alternativa viable a largo plazo”.
“Conflicto entre vida y capital”
Para dar el salto adelante propuesto es indispensable romper con determinados mitos impuestos: frente al mito de la desregulación, el economista y ecologista Óscar Carpintero enfatizó que el capitalismo es una forma de regulación en favor de unos intereses determinados. Lo mismo sucede con la sacralización del crecimiento como solución a la crisis, que puede considerarse un “callejón sin salida” o un “falso atajo”, dado el proceso de destrucción y apropiación de riquezas que éste implica. Frente a estos mitos deben cambiarse, apunta Carpintero, los enfoques teóricos y los modelos productivos reales de la economía y los marcos institucionales que regulan su desarrollo.
Por su parte, Amaia Pérez Orozco expuso con contundencia la crítica que la Economía Feminista realiza de la percepción androcéntrica de las relaciones productivas, constatando que las herramientas analíticas del mercado “no son unas gafas útiles para entender los parámetros de la actual crisis”. Desde estas reconsideraciones, que visibilizan la degradación de lo más hondo de las interacciones íntimas de los hogares (la crisis de los cuidados), Pérez Orozco llama a salir “de las fosas sísmicas de un sistema en quiebra” mediante varios movimientos estratégicos de intervención política: en primer lugar “se trata de recuperar la centralidad indispensable de un debate integral y democrático para luchar contra el capitalismo y promover nuevas formas de buen vivir”. De esto se deriva una movilización para impedir un reflujo de sustracción de recursos en favor de las lógicas de valorización del capital, imponiendo un aumento del gasto social y de los servicios públicos de cuidados que ahonden en su gratuidad y gestión directa por parte de las personas que los utilizan. Por último proponía recuperar una cultura de la redistribución, tanto del lado de la universalización de derechos como del de la reconsideración de los tiempos y tareas. Rompiendo con los dogmas del pasado, se trata de dar rienda suelta a las potencialidades que tiene “el conflicto emergente entre el capital y la vida misma” para liberar nuestros cuerpos y deseos del marco de la alienación, avanzando “en la determinación social y democrática de las necesidades de unas sociedades que continuarán luchando cada día por la sostenibilidad de sus vidas”.
Economía crítica en Zaragoza
Las XII Jornadas de Economía Crítica han consolidado un espacio en el que se dan cita diferentes corrientes de pensamiento y tradiciones de militancia. Hubo oportunidad de relanzar la Revista de Economía Crítica y de tratar de impulsar un grupo estable para fomentar una docencia crítica de la economía en enseñanzas secundarias y en las universidades. Las jornadas terminaron con la aprobación de un Manifiesto que propone diversas medidas a distintos niveles que servirán para reorientar radicalmente el curso de la crisis actual.

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