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¿El Altermundialismo en crisis?

10 octubre, 2008 - Opinió

Carlos Martínez García – Coordinador de ATTAC España
Quede claro que una crisis no significa necesariamente un retroceso. Puede ser algo positivo, y en cualquier caso necesario. La historia del progreso humano, y en concreto de la búsqueda de la justicia y la libertad, está llena de altibajos, avances, derrotas y crisis.
Desde la Revolución Francesa, como antecedente más directo a cualquier experiencia contemporánea de lucha por la liberación de la raza humana, las facciones, divisiones y discusiones teóricas jalonan las ideas republicanas de ciudadanía, igualdad y control de los poderes, así como de enfrentamiento a los opresores y explotadores. La Revolución Francesa introdujo la idea de la República como taller donde se ejercita el poder del pueblo, convertida la plebe en ciudadanía y transformado el Rex Gratia Dei en Democracia. En cualquier caso, las ideas de la Ilustración triunfan, y será necesaria la derrota Jacobina para instaurar el poder de la gran burguesía.
Pero sin la Revolución Burguesa nunca hubiera llegado la Comuna de Paris. Las ideas revolucionarias acabaron fraguando las Internacionalistas y el Socialismo, como fruto de diversas concepciones desde humanistas a revolucionarias y de clase, como expresión organizada del nuevo proletariado industrial y rural.
No se puede pues hablar de un fundador de unas ideas antiguas de libertad e igualdad, sino de un concepto: el internacional emancipador. La patria tierra frente al enemigo común y también internacional. Sí podemos hablar del gran sistematizador -Karl Marx-, y de la expresión organizada en la AIT de Sociedades Obreras, Ligas de Lucha y propaganda, así como el antecedente de los Partidos Obreros y Sindicatos de Clase.
El concepto del poder divide, el enfrentamiento a la clase burguesa une. En cualquier caso, y tras numerosos avatares y revoluciones obreras -como la Revolución de Octubre, la de Asturias o la China entre otras-, se construye algo que acaba en fracaso, a causa de la burocratización, los nuevos catecismos, la esclerosis ideológica y la nefasta interpretación de un remedo de “marxismo” autoritario.
Cierto es que caído el muro de Berlín, sus cascotes no sólo derriban al Comunismo gobernante, sino también dañan al opositor y al liberador. Pero los escombros igualmente llegan a sepultar en gran parte a la socialdemocracia. Los socialistas del espectro laborista y demócrata también sufren la derrota, en ese caso más preocupante, de la renuncia al modelo social y redistribuidor. El sano reformismo social de los Estados del Bienestar,- que incluso las alas derecha socialdemócratas llegan a cuestionar-, para caer en los brazos en brazos del Liberalismo triunfante.
Es el fin de la historia. Con el antecedente necesario del triunfo de las tesis de la Escuela de Chicago, hechas realidad sobre el cadáver del último socialista transformador, Salvador Allende.
Hay que revisar los textos, asumir el mercado, disolver los Partidos Comunistas, desclasar los Sindicatos. Hacer un Bad Godsberg planetario de la Izquierda Mundial en todas y cada una de sus familias.
El Liberalismo más radical se impone, y la Globalización Capitalista surge con fuerza, gracias a dos elementos clave: las nuevas tecnologías al servicio de los capitales transnacionales, y la derrota de la izquierda gobernante, ya sea en el Este de Europa o en el occidente del Continente.
Cuando no hay quien se oponga al reparto globalizado de la riqueza en pocas y poderosas manos, el desarme de todas las medidas regulatorias del control del mercado, el dinero y las mercancías, se impone; y el FMI y el Banco Mundial fotocopian la misma receta para obligársela a cumplir a los estados empobrecidos y la OMC trata de prohibir el bienestar y los bienes y servicios públicos, cuando de pronto… surge algo nuevo.
La revuelta de las y los pacíficos
Desde abajo, en parte gracias a antiguos resistentes, en parte a jóvenes que no se resignan, en parte por la rebeldía popular en ciertas zonas del mundo a injusticias sangrantes, surge -con medidas y propuestas, muy, muy concretas pero que resultan radicales ante el panorama-, el Altermundismo.
Será el Forismo su expresión. El Foro Social Mundial de Porto alegre, Los Sin Tierra, Attac, los nuevos Sindicatos, y los nuevos Movimientos Sociales surgidos con fuerza en las Américas, en África o en ciertas zonas de Asia. Son las fuerzas novedosas que conforman en principio, la resistencia y la protesta.
El altermundismo que tiene su origen en la revuelta de Seattle, precisamente en los EE.UU., en una movilización contra la OMC, cuya reunión logran frustrar. Surge pues como una práctica y al mismo tiempo en una alianza entre grupos antisistema, libertarios, activistas que denuncian las nuevas prácticas del comercio globalizado y diversos sindicatos de trabajadores agobiados por las deslocalizaciones.
El altermundismo en si no es una teoría, sino una propuesta práctica y movilizadora frente al omnímodo poder de la Globalización capitalista y se extiende a escala planetaria con la misma herramienta que la de los especuladores y los fondos financieros actúan e inventan el mercado globalizado: la red Internet.
La red que sirve para ordenar el traspaso especulativo en minutos de cientos de miles de millones de dólares, al igual que se utiliza para movilizar contra la especulación capitalista en Praga, Barcelona, Sevilla, Génova o Florencia. Esa misma red conecta y difunde los principios del Foro Social Mundial y llama a Porto Alegre.
Surgen las páginas virtuales de los Attac. Se organiza la resistencia, el arco iris de la protesta, y la revuelta de las y los pacíficos comparte la misma herramienta de los poderosos, los ejércitos, y los media empresariales. Pero, sobre todo, se inicia un nuevo discurso.
El mundo hegemónico del mercado, el pensamiento único liberal, en su faceta más extrema, producen la nueva ideología: el Neoliberalismo; y frente a él se articula con éxito intelectual, y también en algunos sitios del Globo con éxito político, el Otro Mundo Posible.
La OMC, comienza a entrar en un callejón sin salida. Pero es que tras luchas sociales, en Venezuela en primer lugar, pero también en Brasil, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Nicaragua, Paraguay recientemente, y en otras Repúblicas de América Latina y el Caribe, surgen por las urnas gobiernos que en mayor o menor medida, al igual que sucede en Argentina o Honduras, cuestionan el sistema actual, o bien denuncian y se enfrentan a ciertas prácticas neoliberales. Sin olvidar las respuestas de muchos estados africanos a la Unión Europea, a pesar de su pobreza y su dependencia.
En Asia, dos gigantes han despertado con fuerza. China e India, que sumidas en una vorágine de capitalismo nacional, que utiliza la globalización en tanto les beneficia, también se enfrentan a ciertas prácticas que pueden perjudicar su agricultura o su industria.
El discurso altermundista, en todo o en parte, comienza a tener más importancia del que el mismo Movimiento de los Movimientos vislumbra. De hecho algún sector más fundamentalista del mismo no hace evidentemente esta lectura que pudiera parecer excesivamente optimista. Pero pregunto, ¿Es que acaso sin propuestas como la Tasa Tobin y sus denuncias aledañas sobre la desregulación del mercado financiero, o sin la reclamación de Soberanía Alimentaría se entendería el fracaso de la OMC y las casi generalizadas denuncias al neoliberalismo?
Seamos claros: la disyuntiva ahora no es tanto la denuncia de un sistema tan opresivo como injusto cual es el capitalismo globalizado, no. Es la capacidad de enfrentarse al complejo ideológico-político-militar que lo sustenta. Es la capacidad de generar alternativas validas al Sistema, organizar las estructuras con capacidad de respuesta y proteger y protegerse junto a quienes desde el poder tienen la capacidad de enfrentarse con éxito al neoliberalismo. Es demostrar en la práctica que esto, el “otro mundismo” es posible.
Por eso los principales enemigos del Sistema, son entre otros y otras Evo Morales, Hugo Chávez o Correa -y tal vez pronto lo sea el próximo presidente de Sudáfrica-, así como todas y todos los que tengan capacidad de construir algo nuevo. Nosotras sabemos de sobra que los procesos son colectivos y participativos o fracasan, pero el Poder, simplifica poniendo nombres propios.
¿Qué ocurre en Europa?
Europa, o mejor dicho la Unión Europea, es hoy por hoy la expresión jurídica y administrativa más acabada de neoliberalismo. La desregulación, la liberalización y el mercado forman parte de su acerbo legislativo. Su entramado legal prohíbe actuaciones que otras Constituciones ni se plantean, y esto es así por su origen meramente económico y plagado de déficit democráticos.
Pero es que, además, Europa es un bastión conservador, con poderosas fuerzas de derecha y extrema derecha en prácticamente todos sus gobiernos. La Izquierda Europea con opciones más próximas de gobierno está despistada, sin modelo y defendiendo el mercado y la ideología liberal. Las propuestas de superar la actual fase de capitalismo financiarizado que ha estallado las impulsan líderes de derechas y de extrema derecha, el gran guía es Sarkozy; la teórica, Ángela Merkel, sin ninguna opción en contra. Aunque es cierto que, en medio del desierto, se vislumbra con cierta esperanza a la Izquierda transformadora y social de Alemania, encarnada por el partido de Lafontaine.
El Altermundismo Europeo, interesante aunque minoritario, posee estructuras de reflexión y movilización muy válidas como los Attac de Europa, así como una amplia red de movimientos bastante extensa y con influencia intelectual, pero por ahora no hay mucho más.
Para colmo de males, las personas criticas, serias y muy bien formadas que trufan todos estos movimientos, son “oídas” e incluso publicadas, pero ni escuchadas ni tenidas en cuenta por la Izquierda “institucional”, que los observa con incomprensible suficiencia, porque su situación no es la mejor, ni siquiera es regular. Sus derrotas son tan claras como duras -excepto en algún caso cercano-, y aun así la derecha y los poderosos les marcan la agenda política.
La respuesta del altermundismo europeo comenzó a fraguarse en el Foro Social Europeo de Malmö, al igual que el documento que preparan los Attac de Europa, pero sin lugar a dudas habrá que ir más allá. No solo en la influencia y/o la movilización de los Movimientos estará la respuesta. Es imprescindible la articulación de una respuesta política. Sé que esto es arriesgado plantearlo, pues ahí puede venir una fuerte división de un movimiento en crisis permanente, pero hay que planteárselo y hay qué reflexionarlo.
Susan George con su estilo y Bernard Cassen en el suyo, lo han escrito en recientes artículos y además han elaborado propuestas concretas. La salida democrática de la crisis exige la creación de una sólida conjunción de Sindicatos, Movimientos Ciudadanos, Redes de Lucha y Conciencia, Sectores políticos y fuerzas políticas que estén enfrentadas al Neoliberalismo y a sus nefastas consecuencias. Pero sabiendo que ya Europa, por si sola, no pinta nada -y cada vez menos dado su papel subsidiario de los USA, entre otras razones- es por lo que, tal y como defiende Cassen, la alianza con el ALBA es imprescindible.
Hay que seguir denunciando y elaborando discurso, hay que reflexionar sobre las respuestas marxianas y marxistas a las preguntas actuales del capitalismo de ahora, al igual que las propuestas de teóricos neokeynesianos y socialistas de sus diversas familias, incluida la libertaria. Pero también hay que apoyar y apoyarse en quienes, desde el poder y los gobiernos o los parlamentos, pueden frenar esta deriva no democrática.
Necesitamos activistas en red, sí; ellos y ellas, con su honradez y desprendimiento, son imprescindibles, pero también quien desde la Asamblea General de la ONU, las rondas de la OMC o los pasillos del FMI, exija el fin del trágico modelo Neoliberal y vote o vete propuestas dañinas para los pueblos y la humanidad.
Tal y como sabiamente propone Eric Hobsbawm, hay que profundizar en las presiones políticas que ya están debilitando el compromiso de los gobiernos con el neoliberalismo.
Por todo esto, quizá expuesto un poco a trompicones, entiendo que el altermundialismo debe pensar en su próximo paso, pues si no lo hace entrará en la crisis de morir de éxito intelectual o de buena voluntad.

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