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El globo, sus recursos y la fuerza de trabajo de la población humana a disposición de 6.000 personas

3 març, 2009 - Crisi sistémica

Juan Luís Rodríguez – ATTAC Sevilla
“Hay muy poca diferencia entre especulación e inversión. La única diferencia está básicamente en que las inversiones son especulaciones exitosas, porque si uno se anticipa exitosamente al futuro obtiene una utilidad especulativa. No tengo mala conciencia, para nada. Me siento profundamente orgulloso de ser un especulador exitoso.”  (George Soros)
¿Han ocasionado los ciudadanos que viven de su trabajo esta (mal llamada) crisis (en realidad es una apropiación y concentración del dinero)? La respuesta es no.
Al negocio financiero global, la economía real le ha significado en volumen algo ciertamente ridículo; del 5% al 10% de la economía mundial corresponde a bienes, servicios, producción, hombres y mujeres trabajando. El resto del dinero global es economía especulativa, es decir, operadores contratados especulando, comprando y vendiendo valores, divisas (3.2 trillones de dólares cada día se negocian en el Mercado Internacional de Divisas), realizando transacciones financieras, moviendo grandes cantidades de dinero para forzar las políticas económicas de los estados (al margen de las democracias), sin producir nada.
Esta estructura, que tiene su máxima expresión en los mercados bursátiles, y cobijo en los paraísos fiscales, ha especulado y especula con el petróleo. Ha especulado y especula con el grano (elemento base de la dieta de millones de personas), ha especulado y especula con la vivienda de los/as ciudadanos/as, ha especulado y especula con el interés bancario que se aplica a los préstamos que la mayoría de los/as ciudadanos y ciudadanas nos vemos obligados a solicitar para acceder a derechos básicos y constitucionales. Y así un extenso etc…
Y ha especulado y especula con el desastre de la economía real y social que se está produciendo.
Especular significa comprar algo a un precio para, más tarde, vender ese algo a un precio mayor, obteniendo así un beneficio económico de esta acción. Aunque ese algo vendido a mayor precio, no haya experimentado ninguna mejora o añadido que justifique esa elevación en su precio original.
Y esa elevación del precio indiscriminada, exacerbada, planificada, convertida en burbuja y espiral, es lo que la diferencia de lo que podría ser una acción “humana” de compra-venta.
Y esa elevación indiscriminada, que ha sido y está siendo literalmente criminal en muchos países, ha conseguido y está consiguiendo someter a niveles históricos, a nuestras democracias. A nuestras sociedades. Con control institucional cero.
Pues a la enseñanza de la especulación y a analizar su naturaleza, sus formas, y sus procedimientos para la máxima eficacia, es a lo que se dedican los principales y más prestigiosos “centros de formación económica del mundo”, entre otras cosas.
A enseñar, a aquellos que se lo pueden pagar, técnicas que permiten situar el bienestar de sociedades enteras en peligro, en virtud del mayor beneficio privado. Y esto es claro, ya que la consecuencia directa del radical discurso de la opulencia justificada; mejor cuanto más beneficio, en menor tiempo, con el menor esfuerzo y haciendo lo que haya que hacer…es precisamente lo que nos ha situado donde estamos.
Estos señores, 6.000 en el planeta, han practicado con el beneplácito de unos gobiernos que nada han tenido que ver con el espíritu democrático de interés general que debe regir el código de conducta de un político, un estilo de vida y negocio de ¡Barra Libre! Esa clase política les ha permitido todo. Esa misma clase política que después te llama para que participes en unas supuestas elecciones democráticas, induciendo a la población con las últimas técnicas de persuasión y marketing electoral a depositar tu apoyo en las medidas económicas menos democráticas y más desiguales que hemos podido presenciar en las últimas décadas.
¡Barra Libre! para 6.000 personas. El globo, sus recursos y la fuerza de trabajo de la población humana a disposición de 6.000 dictadores sin escrúpulos, enfermos de vanidad, con serios trastornos mentales cuyas consecuencias estamos sufriendo.
La clase política de los sueldos millonarios, mercenaria de la cúpula de los 6.000 a la que sirve ha extendido el discurso económico-oficial-global diseñado por el Club de los 6.000 en sus “Universidades de prestigio”. Ese discurso contrario a la humanidad que no solo pretende anular la responsabilidad de quienes nos han llevado a esta situación. Van más allá.
Les están dando inyecciones de dinero público, avales y otro tipo de medidas a los promotores de esta catástrofe. Es decir, ¡¡están premiando!! a los culpables con el dinero de los ciudadanos. No solo les eximen de culpabilidad sino que los gratifican cogiendo nuestro dinero y poniéndolo a disposición del Club de los sinvergüenzas del planeta. Algo así como un mensaje que diría: “habéis ganado inhumanas cantidades de dinero que habéis depositado en vuestros bancos privados ajenos a la democracia y el control ciudadano y ahora vamos a coger el dinero de los Estados, el dinero de los pueblos y lo vamos a poner a vuestra disposición para que podáis seguir haciendo golferías”. “No solo no vais a devolver el dinero que habéis expoliado mediante vuestra tecnología especulativa, no solo no vais a ir a la cárcel, sino que os vamos a dar más dinero: el dinero de los ciudadanos”.
Y a estos “ciudadanos democráticos” les vamos a contar que no hay más remedio que hacerlo, les vamos a decir que el resto de clases políticas de sueldos millonarios del mundo están haciendo lo mismo. Y el déficit público que se va a generar ocasionará el más perverso de los raquitismos públicos.
El sistema capitalista no está en crisis, es más evidente que nunca. Evoluciona, y más que nunca lo hace en contra de los ciudadanos.
Los intelectuales, movimientos sociales y organizaciones preocupadas por este asunto, deberían tener muy en cuenta esto que está ocurriendo. No se dejen despistar de esta idea, les pediría.
Y continúen trabajando para que la sociedad civil reaccione con la misma agresividad a la que está siendo sometida.

Ranking publicado por la agencia Reuters. Los 20 Bancos más poderosos:
1.- I&C Bank of China: u$s206 mil millones;
2.- Bank of America/Merrill Lynch: u$s198 mil millones;
3.- HSBC: u$s191 mil millones;
4.- China Construction Bank: u$s168 mil millones;
5.- JP Morgan Chase: u$s141 mil millones;
6.- Bank of China: u$s123 mil millones;
7.- Wells Fargo: u$s113 mil millones;
8.- Banco Santander: u$s101 mil millones;
9.- Citigroup: u$s98 mil millones;
10.- Mitsubishi UFJ: u$s87 mil millones;
11.- BNP Paribas: u$s84 mil millones;
12.- UniCredit: u$s71 mil millones;
13.- Royal Bank of Scotland: u$s69 mil millones;
14.- Intesa Sao Paolo: u$s66 mil millones;
15.- Royal Bank of Canada: u$s62 mil millones;
16.- BBVA: u$s62 mil millones;
17- UBS: u$s61 mil millones;
18.- US Bancorp: u$s59 mil millones;
19.- Societe Generale: u$s55 mil millones;
20.- Credit Suisse: u$s52 mil millones.

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