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El golpe de mercado explicado a un extraterrestre

10 juny, 2010 - Unió Europea

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de Attac España.
Alemania, la  hoy al parecer renqueante locomotora de Europa, se aprieta el cinturón y merma el estado del bienestar del que disfrutaban sus ciudadanos. El nuevo presidente británico, Cameron, anuncia a la población que se acabó vivir como vivía por varios años. En Grecia, ese pozo de generosidad que son las farmacéuticas está retirando medicamentos del mercado porque los helenos en crisis no van a poder pagarlos y para que se va a gastar uno en distribución si lo va a perder. España aplica drásticos recortes en sueldos, pensiones y prestaciones -ya de por sí en flagrante agravio comparativo respecto a nuestros vecinos- y prepara una “reforma” laboral y de la jubilación que hubiera hecho palidecer los más avezados sueños neoliberales de Reagan y Thatcher reunidos en cónclave. Y lo van a presentar ¡el día que se estrena España en el mundial de fútbol!, como hubiera hecho Franco. El “mercado” ha conseguido barra libre.
Si llegáramos de otro planeta y alguien nos contara lo que está sucediendo en la Tierra, no daríamos crédito:
Un grupo de bancos y empresas financieras fabricantes de aire, se meten en negocios sucios y quiebran.
Los Estados se apresuran a entregarles cantidades obscenas del dinero de los ciudadanos para que se mantengan, para que siga funcionando “el sistema”.
Los gobernantes se ponen muy serios y acuerdan establecer controles a la especulación y acabar con los paraísos fiscales de los beneficios sin impuestos. Transcurrido más de un año, esas medidas no se producen.
Los Estados se endeudan por el desembolso que les ha supuesto salvar “el sistema”, a base de regalar millones a los poderosos. Los bancos se lo exigen agriamente y con intereses. Las agencias de calificación -sufragadas por el “mercado”- dan nota a los Estados en un nuevo juego especulativo. Señalan las dianas a abatir.
El “mercado” se “intranquiliza” y sume a la bolsa en una montaña rusa (la “bolsa” sirve para que unos cuantos inversores privados se enriquezcan).
Los portavoces del “mercado” -FMI, Bruselas y otros organismos internacionales- toman oficialmente las riendas y ordenan a los Gobiernos las medidas a tomar para que sus clientes continúen lucrándose. Nosotros, no ellos, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Antes de su voracidad extrema, no teníamos ese problema.
Los Gobiernos se apresuran a cumplir los mandatos recibidos:  Mermar el estado del bienestar, exprimir y empobrecer a los ciudadanos, para obtener dinero con el que saciar a sus amos. Han de mantener “el sistema” -ese ente tan perfecto que tiene sumido en la pobreza absoluta a dos tercios de la Humanidad por ejemplo-.
Los ciudadanos se callan. Tragan. Todo lo que se les eche. En Grecia -con los “ajustes” más draconianos- las huelgas, con sus muertos y todo, no sirven para nada. En Islandia -país que fue el primero en caer convirtiendo TODOS los ahorros de los ciudadanos en papel mojado y que ya protestó lo suyo sin éxito-, acaban de elegir a un humorista como alcalde de la capital, Reykjavik. Su formación se declara abiertamente corrupta y asegura que no cumplirá sus promesas. Las organizaciones sociales no encuentran momento de actuar conjuntamente para dar una respuesta. Pasivas como el resto de la ciudadanía.
Quizás, podía haberle resumido la historia al extraterrestre diciendo:
Un reducido número de indeseables trampean y estafan con ánimo de lucro desmedido, y, tras someter a los gobiernos representantes de la soberanía popular, hacen pagar la cuenta a los ciudadanos. Éstos, endeudados hasta las pestañas por la estrategia del “mercado/sistema”,  abducidos por la propaganda, se someten a cuantas perrerías les hagan.
Continúa siendo muy largo. A ver así:
Se acabó la democracia en el planeta tierra, el “mercado” ha dado un golpe de Estado.
De las muchas cosas que, ni yo, ni el resto de los extraterrestres entendemos es la cara de satisfacción de los ejecutores del régimen en donde más cerca nos cae: Europa. Aquí los tenéis. Miradlos y decidme.
El Periscopio

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