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El sistema sanitario USA y la ruina de muchas familias

6 juny, 2009 - EE.UU., Sanitat

Àngels Martínez i CastellsNireblog
Cuando estamos oyendo cada vez de forma más apremiante las “recomendaciones” de mutuas y seguros privados para que subscribamos una póliza de enfermedad, cuando estamos viendo como se privatiza y desmonta el servicio público de salud por Comunidades Autónomas, cuando desde las propias instituciones sanitarias se nos está diciendo que el gasto sanitario público es demasiado elevado y hay que pensar en otras fórmulas (copagos, cobertura mixta de servicios, etc.) es especialmente interesante conocer un estudio publicado el pasado mes de agosto por el American Journal of Medicine y realizado en la Universidad de Harvard en el que se demuestra que en los Estados Unidos -el país que se pretende emular en sanidad mientras su Presidente Obama mira hacia Europa- fueron las minutas médicas la causa de que dos de cada tres personas tuvieran que acudir a un proceso concursal (62,1%) ante los tribunales y acabaran en la ruina, a pesar de que en su mayor parte pertenecían a la clase media y disponían de un seguro de enfermedad. Dicho estudio demuestra también que desde el año 2001 estos casos se han incrementado en casi un 50%.
Entre el 2001 y el 2007, la proporción de impagos llevados ante los tribunales atribuibles a problemas médicos aumentó en un 49,6 %. Las investigaciones previas al año 2001 ya habían sido objeto de comentario por parte de diversos líderes políticos entre los que figuraba el actual Presidente Obama.
Es sorprendente que la mayoría de las personas que se arruinaron por problemas médicos disponían de un seguro de enfermedad. Más de tres cuartas partes (77.9 %) tenían seguro al principio de su enfermedad, y un 60.3 % disponían de cobertura privada. La mayoría de las personas que se arruinaron por problemas médicos pertenecían a la clase media antes de verse afectadas por el desastre financiero. Dos terceras partes eran propietarios de sus hogares y tres quintas partes tenían formación de grado medio. En la mayoría de casos, las altas minutas médicas coincidió con la pérdida del trabajo e ingresos, ya que quien aportaba la renta familiar, ahora enfermo o enferma, no podía dedicar el mismo tiempo que antes a su trabajo. Muchas veces la enfermedad condujo a la pérdida del puesto de trabajo, y con ello a la pérdida del seguro de enfermedad
Incluso las familias que disponían de las mejores pólizas de seguros tuvieron que poner dinero de su bolsillo para hacer frente a los co-pagos y a los que el seguro no cubría. Las familias que se arruinaron y que disponían de seguro privado tenían que hacer frente a minutas médicas que ascendían como media a 17.749 dólares, frente a los 26.971 dólares de media de las facturas que debían abonar las personas sin seguro. Los costes más altos —con una media de 22.568 dólares – correspondieron a los que inicialmente tenían cobertura privada pero la perdieron mientras todavía no había emitido su enfermedad.
Las personas con diabetes y trastornos neurológicos como esclerosis múltiple deben hacer frente a los costes más elevados, con una media de 26.971$ y 34,167$ respectivamente. Las facturas de los hospitales son el gasto más elevado para la mitad de las familias arruinadas, y para un 18,6% de familias dicho coste viene dado por la prescripción de determinados medicamentos.
Esta investigación que han realizado conjuntamente investigadores de la Harvard Law School, la Harvard Medical School y la Universidad de Ohio, y que ha contado con financiación de la Robert Wood Johnson Foundation, es la primera que se realiza a nivel nacional sobre la responsabilidad de los costes de la sanidad en los procedimientos concursales y la ruina de numerosas familias. Los investigadores trabajaron con una muestra al azar de 2.314 casos en el 2007, y examinaron su expediente en los tribunales. Además, concertaron amplias entrevistas telefónicas con 1.032 personas que figuraban en los archivos de los procesos por impago.
El Dr. David Himmelstein, responsable del estudio y profesor asociado de medicina de Harvard, comentaba: “Lo que hemos descubierto es aterrador. A menos que usted sea un potentado, su familia sólo está a una enfermedad grave de la ruina. Para los americanos de clase media el seguro de enfermedad ofrece muy poca protección. La mayoría tenemos pólizas con demasiados agujeros, copagos y servicios no incluidos, y cualquier enfermedad puede enviarnos al asilo. E incluso la mejor póliza de seguro de enfermedad se evapora cuando una enfermedad prolongada provoca la pérdida del empleo – que es precisamente cuando más la necesitan las familias. El seguro privado de enfermedad es un producto defectuoso, algo así como un paraguas que se fundiera bajo la lluvia.”
Según declara otro co-autor del estudio, el Dr. Steffie Woolhandler, profesor asociado de medicina de Harvard y médico de atención primaria en Cambridge, Mass.: “Necesitamos repensar la reforma sanitaria. No basta con dar cobertura a los que no la tienen. Sólo una seguridad social nacional única puede dar cobertura universal y total, y puede ser posible con el ahorro de los cientos de miles de millones que ahora despilfarramos en burocracias y seguros privados. Por desgracia, los políticos de Washington no parecen dispuestos a cortar sus vínculos con las compañías privadas de seguros.”
Notas:
Puede conseguirse aquí una copia del estudio o a través del American Journal of Medicine, ajmmedia@elsevier.com, (212) 633-3944.
Physicians for a National Health Program es una organización que cuenta con más de 16.000 médicos a favor de un programa estatal de seguridad social
http://angelsmcastells.nireblog.com

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