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El Supremo y Soria condenan a Canarias a un futuro negro

1 juliol, 2014 - Estatal, Opinió

José Luis Vidal Coycuartopoder.es
El incendio de protesta contra la búsqueda de petróleo y gas frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote está siendo regado con gasolina. ¿De qué otra manera se puede entender el rechazo del Tribunal Supremo a los siete recursos contra el decreto de marzo de 2012 que autorizó el inicio de las prospecciones petrolíferas en aguas próximas a las dos Resevas de la Biosfera que son las dos islas? ¿O cómo habría que interpretar las reiterativas declaraciones el ministro de Industria, José Manuel Soria? La última, por cierto, fue realizada pocas horas antes de que se conociera la decisión del alto tribunal.
La decisión del Supremo viene a ser el corolario de la declaración de impacto ambiental favorable que el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente (MAGRAMA) otorgó hace justo un mes para que Repsol pueda perforar tres pozos de cinco kilómetros de profundidad a 60 kilómetros de la costa de Fuerteventura y Lanzarote. El área autorizada de prospección invade Zonas de Especial Protección de Aves (Zepas) y Lugares de Interés Comunitario (LIC).
Curioso es que la cartera que aún manejaba el inefable Arias Cañete, cabeza de lista del PP al Parlamento de Bruselas, otorgara una declaración de impacto que probablemente será recurrida ante las instituciones europeas precisamente por entrar en colisión con áreas de protección ambiental establecidas desde la Unión Europea.
Ni el ministerio tuvo en cuenta, además, el amplio rechazo social a los probables perjuicios ambientales y económicos suscitado por las búsquedas de Repsol, ni el Supremo parece haber considerado argumento de peso que los siete recursos fueron presentados por organismos que representan una mayoría más que suficiente de la ciudadanía canaria: Cabildos de Lanzarote y Fuerteventura, Gobierno regional canario, Ecologistas en Acción-Ben Magec, Fundación César Manrique, WWF e Izquierda Unida.

Tampoco importa, al parecer, la opinión de las decenas de miles de personas que se manifestaron contra las prospecciones de Repsol el pasado siete de junio en todas y cada una de las siete islas canarias, señal de que, aunque teóricamente circunscrito a aguas de Fuerteventura y Lanzarote, en las cinco islas restantes se siente como propia la defensa de los recursos naturales que, hoy por hoy, constituyen la base sobre la que se asienta el sustento económico principal de todo el archipiélago: el turismo. Los canarios tiene claro y lo vienen haciendo constar repetidamente de que sin conservar su entorno natural no podrán mantener en el futuro su mejor medio de subsistencia. Todos, menos el ministro Soria, natural de Las Palmas de Gran Canaria, y algunos otros. Un año antes de las últimas manifestaciones, se registraron protestas masivas cuando se aprobó inicialmente el decreto de marzo de 2012.
Tan chocante como la actitud de Cañete al respecto cuando era responsable del MAGRAMA es la de Soria cuando sigue siendo ministro de Industria, departamento que tiene las competencias sobre el turismo. Es más, horas antes de que se conociera el sentido de la sentencia del Supremo, el ministro dejó caer cínicamente en un desayuno público en Madrid que “nos quejamos de la dependencia energética y la crisis de Ucrania, pero parece que nos seguimos resistiendo a investigar recursos naturales que disponemos”. Para Ecologistas en Acción “resulta preocupante que el presidente de Repsol, Antonio Brufau, anunciara la publicación de la decisión horas antes de que se diera a conocer. Es esa compañía la principal beneficiaria de unas prospecciones que se realizarán en las costas de Lanzarote y Fuerteventura”.
Las palabras del ministro dan pie a recordarle que hay en España suficientes “recursos naturales propios” y sostenibles, como la energía solar y la eólica ––por poner dos ejemplos–– que están en una disposición más fácil y, sobre todo, más barata que las ingentes inversiones que precisan y el daño ambiental que causan las actividades petrolíferas, sean frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote, sean frente a las del Golfo de Valencia. Basta recordar el éxito del Proyecto Castor y las millonarias indemnizaciones que cancelación acarreará. Recuérdese que el lema común a las manifestaciones canarias de principios de mes fue “No al petróleo, sí a las renovables”. Y que la reivindicación añadida era la celebración de un referéndum para que la población canaria decida si quiere o no las prospecciones petrolíferas.
 

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