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El tercer sector

18 novembre, 2008 - Opinió

José Juan Sansó Fernández – ATTAC Canarias
Si determinados bienes y servicios cuyos costes de producción son muy bajos, que se encuentran en puntos de madurez que hacen que no sean susceptibles de mejoras tecnológicas, que son considerados de consumo cotidiano, y que no tienen que ser considerados necesariamente de primera necesidad, fueran suministrados a la población a precios bajos correspondiendo a sus bajos costes por unidad, y no “a precios de mercado”, se lograrían varios efectos:

Realmente, el efecto que se pretende lograr es que los bienes de demanda básica, cuyo coste de producción ha disminuido se ofrezcan en cantidad suficiente para todos. Se dirá que esto, puede ser conseguido regulando los precios por parte de la Administración, pero el problema surge porque son las empresas privadas las que toman las decisiones de producción, y encuentran en estos bienes llamémoslos básicos el principal soporte de sus beneficios, por tanto, buscarán y encontrarán la forma de obstaculizar este avance. Así surge la idea del tercer sector.
La base del tercer sector se encuentra en la necesidad de canalizar los potenciales aumentos de producción que no se materializan por la falta de capacidad adquisitiva, por el avance moderado de los salarios frente al aumento exponencial de los beneficios y también porque los aumentos de productividad llevan aparejados disminución de mano de obra necesaria para producir la misma cantidad de bienes y servicios.
El origen de la idea se encuentra en el diagnóstico de las sucesivas crisis que viene sufriendo el capitalismo, cuya manifestación actual es la crisis financiera.
El diagnostico sería el siguiente: el sistema capitalista tiene una enfermedad crónica que hay que abordar, esta es, el aumento de los beneficios empresariales y su incapacidad de inyectarse en la economía real , pues la política de control de los aumentos salariales y la disminución de mano de obra necesaria, así como la búsqueda incesante por parte de las empresas de salarios bajos en países emergentes, provocan el efecto de que la población mundial no sea capaz de consumir los bienes que las empresas serian capaces de producir.
El desarrollo de la capacidad productiva del capitalismo aumenta exponencialmente, por lo que el dinero excedente busca refugios donde poder rentabilizarse, siempre dentro del sistema, no hay otro, y así aparecen las variadas burbujas especulativas, que conllevan determinados peligros para todos:
1. Que estallan, y que, al hacerlo derrumban todo el aparato productivo por estar éste cada vez más interconectado, por la progresiva división del trabajo y especialización.
2. Las burbujas especulativas aparecen siempre en bienes y servicios vitales para la sociedad en su conjunto, pues es precisamente lo que se busca el capital excedente, especulativo, sectores de demanda estable. Por eso se especula con el petróleo, con las materias primas, con la alimentación y por último, con el sector financiero del que dependemos todos para que los circuitos elementales de la economía funcionen.
La idea de crear un tercer sector (no confundir con el sector servicios) está concebida como un nuevo sector de actividad económica, diferente al sector privado y del sector público, que tradicionalmente suministra bienes y servicios tales como sanidad y educación.
La solución keynesiana, que está en el origen del crecimiento del sector público económico ya no es suficiente, está concebida para otro escenario económico.” La historia se repite en clave de farsa”, dijo Marx. Seguramente no volveremos al escenario anterior. La intervención del estado en la economía, que inspiro Keynes tiene un punto vulnerable, que depende aún en la actualidad de la marcha de la economía del sector privado. Pese a que la existencia de los estabilizadores automáticos amortigua los efectos de las crisis, si falla el sector privado, fallan los impuestos, y, en consecuencia los bienes públicos. Esto ocurre en menor medida que en la época de la crisis de 1929, pero estamos lejos de ser invulnerables.
¿Cómo se gestionaría el tercer sector? Seria gestionado por el Estado, pues es la única instancia que en la actualidad podría hacerlo. Serian empresas publicas que producirían bienes y servicios en actividades que actualmente desarrollan la empresa privada, por ejemplo, la telefonía fija, parte de la producción agrícola que ha logrado un alto grado de automatización, determinados bienes industriales que pueden universalizarse, servicios como Internet, productos farmacéuticos…
El capitalismo necesita algún drenaje para sobrevivir. No es casualidad que las crisis aparezcan en economías emergentes o en economías como la americana que basan su idoneidad en el crecimiento. Son crisis de sobreproducción.
¿Por qué no aparecen en Europa? Porque las instituciones europeas con la combinación de su política prioritaria de control de la inflación y de defensa de la competencia, se convierten en sistemas que promueven un estado de bajo crecimiento, un estado estacionario, que impide paradójicamente la aparición de nuevas empresas. Estas medidas evitan el desencadenamiento de las crisis, pero frenan los avances en la productividad que logran otros países sin el corsé de estas políticas.
El desarrollo del tercer sector requiere la formulación de estrategias para la creación de un nuevo marco de relaciones entre el sector público y el sector privado, sobre el que habría que reflexionar.

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