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¿Es la corrupción una lacra aferrada al poder?

18 març, 2013 - Estatal, Opinió

Antonio CaseroMenorca.info
La desafección de la ciudadanía con los profesionales y las organizaciones políticas no es algo que haya surgido espontáneamente sino que resulta de la acumulación de tantos hechos y en tantos lugares que han desarmado a los colaboradores, encubridores y gestores de todas las actuaciones corruptas.
Aquí, en nuestro país, la corrupción está presente en toda la vida socio-política desde el siglo XVlll, cuando la oligarquía y el caciquismo eran inseparables del régimen monárquico. Leyendo la historia del Antiguo Régimen, nos ilustramos sobre como el absolutismo de los Borbones toleraba unas prácticas en que las leyes valían para sus enemigos y, en cambio, no era aplicadas a sus amigos. Esa es también la génesis de la mafia italiana, que se desarrolla en Nápoles y Sicilia, territorios que estaban bajo los dominios de los monarcas españoles. De esas historias podemos conocer los comportamientos de Felipe V, Isabel Farnesio, el vil y corrupto Fernando Vll con una esposa que tuvo que ser expulsada de España.
Todas esas historias, que hemos recogido a través de numerosísimas aportaciones de diferentes historiadores, preceden a esa desafección que se está dando en los momentos actuales y a lo largo de nuestra época contemporánea.
Recuerdo que en las primeras décadas de la dictadura de Franco, el estraperlo y el contrabando eran la base de la economía, un mercado negro que se toleraba dependiendo de si las personas eran o no afines al Régimen. La corrupción se basaba en el control de los productos de primera necesidad. Lo eran todos. Los implicados en esos negocios tenían el reconocimiento de dignidad por parte de las autoridades del Estado. Algunos de los escándalos salieron a la luz pública por las rencillas internas o por ambiciones personales en el control del aparato del Estado.
Las historias que muchos hemos vivido empiezan con Matesa, Reace, Sofico o Boeing al final de la dictadura, y desde los inicios de la democracia nos llevan a recordar los casos Naseiro, Guerra, Filesa, Roldán, Fondos reservados, AVE, Renfe, Viajes Ceres, Casinos, Tragaperras, Ibercorp, Rubio, BOE, Construcciones Burgos, Pérez Villar, Ollero, Túnel de Soller, Brunner… Y así centenares de casos por todo el Estado hasta llegar al Gürtel, que es la mayor y extendida red de corrupción de toda la historia de España, siendo el PP el centro de todas las operaciones como hemos ido conociendo a través de los múltiples cargos que están imputados, involucrados o bajo sospecha. Hay cientos de nombres de personas que han salido a la superficie por sus actuaciones de dudosas prácticas. Las hemerotecas están al alcance de todos, y se puede observar como se iba tejiendo esa mafia de cuello blanco. Esa es la imagen real de este país en el mundo.
Todos aceptan que la corrupción es realmente existente y está muy presente en la vida socio-política. Y es así que desde el poder se ven obligados a prometer una ley de Transparencia. ¿Por qué? Si se trata de una necesidad para limpiar la situación, lo lógico es que se fuesen todos a sus casas, ya que no tienen credibilidad para afrontar este asunto con un mínimo de ética. ¿Por qué ignoran a Bárcenas o a Fabra? ¿Acaso legislarán contra sus adheridos y votantes?
Acabar con ese cáncer es tarea de todos, pero primero tenemos que seguir denunciando los recortes en sanidad, en educación, en la justicia, en el mundo laboral y defendiendo a los afectados por las hipotecas, preferentes, alquileres , usuarios…, que provocan que este gobierno se alíe con los poderes financieros. Es así que las movilizaciones son necesarias, y lo mismo debemos ser más pedagógicos, transparentes y más participativos, que es la mejor manera de que disponemos para erradicar esa lacra.
Me permito recomendar la lectura de los libros “El futuro es un país extraño” de Josep Fontana y “La izquierda necesaria” de Josep Ramoneda.

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