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“Es un capitalismo de casino”

18 agost, 2012 - Opinió

Javier LewkowiczPágina/12
El gran problema de la crisis económica mundial es la falta de liderazgo político. Si las decisiones no las toman los hombres y mujeres que están sentados en los sillones de los presidentes, lo hacen los mercados y los directivos de los bancos. Siempre alguien decide”, manifestó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para redondear el análisis económico del Premio Nobel Joseph Stiglitz. Fue en la apertura del congreso internacional sobre las crisis de deuda organizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. CFK afirmó que la Argentina se mantendrá al margen de los mercados de capitales en las condiciones actuales, de altas tasas de interés para la economía nacional, y que sólo emitiría deuda para financiar “proyectos de infraestructura”. “Yo creo que este capitalismo no es un verdadero capitalismo, es un capitalismo de casino. Es casi un suicidio colectivo. En realidad, los que más deberían estar preocupados por sostener la actividad económica son los bancos”, remarcó.
Cristina Fernández retomó varios pasajes de la presentación que previamente hizo Stiglitz. Esa vinculación se dio de forma natural, en la medida que el economista elogia el rumbo económico adoptado desde 2003 y, en cambio, critica la postura neoliberal, que se refleja en la crisis europea. “Joseph Stiglitz no viene hablando de estas cosas ahora que ocurrió la crisis. Lo viene haciendo desde hace mucho tiempo. No esperó a que terminara el partido para opinar con el resultado puesto”, lo elogió.
Uno de los temas que abordó el Nobel y luego CFK retomó y amplió fue la salida a la crisis financiera que encontró Estados Unidos a comienzos de la década del ’80. Mediante un proceso de “contabilidad creativa”, impidieron que los bancos acreedores de los países de América Latina quebraran. Luego el FMI coordinó la acción conjunta e impidió que los países deudores se abroquelaran, lo que en Argentina frustró a la gestión de Bernardo Grinspun en el gobierno de Alfonsín. “Estados Unidos fue bien inteligente en solucionar su propio problema bancario: se lo cargó a América Latina y así crearon la década perdida.” La Presidenta recordó que el posterior ahogo fiscal en los ’80 se generó porque en 1982 la dictadura militar, con Domingo Cavallo en la presidencia del Banco Central, estatizó la deuda privada. “Es para que lo escuche la gilada. Lo dice un Premio Nobel”, dedicó Fernández de Kirchner.
Otro pasaje del Nobel que aprovechó CFK fue la “táctica del miedo” que el estadounidense atribuyó al sector financiero. “Como les gusta endeudar, a esa gente les llamamos el club del endeudamiento. Pero no nos vamos a endeudar, sólo lo haremos en la medida en que las tasas sean convenientes y para proyectos de infraestructura. Sólo desde la locura o desde el mero interés especulativo se puede afirmar que la deuda argentina es más riesgosa que la española. Habría que abordar con mayor profundidad el tema de las calificadoras de riesgo”, indicó para cuestionar la alta prima de riesgo con la que los mercados castigan a la Argentina, que encarece el costo del crédito por encima del que pagan economías en una situación macroeconómica muy frágil.
“El problema lo tenemos desde la política. No se le encuentra un marco teórico al posneoliberalismo. Yo lo veo desde adentro del G-20 y puedo dar fe de ello. Hoy formamos parte del G-20, aunque en realidad podría llamarse G-2”, dijo la Presidenta, en relación con el poder de decisión de Estados Unidos y China en ese ámbito.
Para afrontar la crisis internacional, Cristina Fernández afirmó que “en la región tenemos que hacer un scrum muy fuerte, de todos los países de la América del Sur, y actuar inteligentemente. Hay que profundizar la integración”. En ese sentido, elogió la ampliación del Mercosur con la incorporación de Venezuela. Además, analizó que el impacto negativo sobre la economía nacional que genera la crisis europea se ve reforzada por la desaceleración del crecimiento de Brasil. “La problemática es de dos puntas: si a Brasil le va mal, a nosotros nos empieza a ir mal, y si a nosotros nos va mal, a Brasil le va todavía peor”, indicó.
 

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