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Estaban mal colocados

10 març, 2012 - Estatal

Antonio Aramayona – ATTAC CHEG Aragón
Marearon la perdiz durante un mes. La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, recién estrenado su cargo, visitó sedes y recibió a los “agentes sociales”, urgiéndolos a llegar a acuerdos sobre la “reforma laboral”, presentada como una modernización necesaria y una adecuación a la legislación en materia laboral de los países europeos más avanzados.
A su vez, patronal y sindicatos se reunían una y otra vez para constatar que apenas llegaban a un acuerdo de mínimos (visto el paño ya el primer día, es difícil de entender hasta qué punto alimentaron las vanas esperas y esperanzas de que la otra parte iba a mutar posiciones). Por si fuera poco, estaban mal colocados en el salón de reuniones, por mucho que supusieran que el tiempo no pasa y que las cosas siguen siendo como hace unas cuantas décadas.
Por un lado, los “patronos” tradicionales (¡”la patronal”!): CEOE y Cepyme, encabezados por sus presidentes Juan Rosell y Jesús Terciado, respectivamente. Por otro, los sindicatos denominados “mayoritarios” (¡”la parte social”!): Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO, y Cándido Méndez, secretario general de UGT.
Comenzó entonces un diálogo de besugos sobre asuntos tan trascendentales como el traslado de algunos festivos, pero sin abordar el núcleo duro de la reforma laboral, pues el diálogo pinchaba inmediatamente en hueso y la cosa seria estaba tan pactada por parte de los grandes mandamases patronales con el Gobierno, Merkel, Deutsche Bank, FMI y demás adláteres que aquellas reuniones tenían como función principal representar una fugaz y solitaria representación teatral.
Los sindicatos quizá tuvieron en algún momento inicial la sensación de que allí estaban haciendo algo útil. Sin embargo, extraña que al cabo de un rato no se fueran por donde habían venido. Estaban mal colocados (¿descolocados?) porque aquello era una simple tomadura de pelo. Tendrían que haber convocado una rueda de prensa para explicar las posturas y las propuestas de una y de otra parte, y sanseacabó. La opinión pública se lo habría agradecido y los sindicatos no habrían estado sosteniendo semejante farsa bufa. En otras palabras, tras conocer lo que daba de sí la reunión, lo que allí realmente se cocía y lo que ya se traía cocinado, allí no pintaban nada. Al decidir seguir mal colocados (¿descolocados), nos descolocaron a todos los demás.
No por ello estuvieron mejor colocados los “patronos”. Los pequeños y medianos empresarios viven en la ficción de que sus interlocutores-adversarios (por eso estaban sentados frente a ellos, ¿enfrentados?) es la parte representante de los trabajadores, cuando en realidad quienes están devorando a buena parte de los patronos es una pequeña (en número, no en poder financiero) fracción de esa patronal. Las víctimas son también ellos, pero en un acto supremo de entrega al síndrome de Estocolmo, se colocaron junto a los depredadores, codo con codo, espantando los fantasmas de su desventura mediante la ilusoria percepción de que el peligro sigue viniéndoles de los malvados huelguistas, enarbolando en una mano el convenio colectivo del ramo y en otra, sus derechos personales y profesionales.
Los pequeños y medianos empresarios hicieron como que desconocían que están asfixiados por la falta de dinero y créditos razonables por parte de algunos de sus presuntos compañeros-colegas de mesa y negociación. Los grandes empresarios y financieros les invitaron a comer, los trataban campechanamente de tú y les advertían de los peligros que podrían provenir de los trabajadores. Sin embargo, no les contaron que por mucho que pudieren despedir fácil y barato, sin dinero acabarían muchos de ellos en el mismo agujero negro que sus empleados.
No obstante, allí se quedaron todos, sentados, asentados, haciendo razonables declaraciones ante los medios de comunicación, cumpliendo el papel que a cada uno la mano invisible le había adjudicado en aquella obra teatral.
Finalmente, todo y todos están ya en su sitio: el 8 de marzo de 2012 la Ley de Reforma Laboral quedó aprobada en el Congreso de los Diputados por los 197 votos del PP, CiU, UPN y Foro Asturias. (¡Ya somos más europeos!).
Antonio Aramayona es profesor de filosofía
 
 

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