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FMI: necesario cuestionamiento

25 agost, 2010 - Organismes internacionals

Beethoven HerreraPortafolio.com
Si bien la cumbre del G-20 del 2009 en Londres encargó al FMI la administración de US$750.000 millones de ayuda, y le autorizó a emitir 250.000 millones en DEG, no se ha clausurado el debate acerca de su estructura y gestión. Para recibir esos recursos, el FMI debió reconocer que se ha dedicado a supervisar a los países en desarrollo, mientras los países desarrollados gestaban la actual crisis; y si bien su concurso fue necesario para salvar a Grecia, el G-20 le exigió desembolsar dichos recursos prontamente y sin condicionalidad.
En su artículo ‘Trayendo balance al debate sobre el FMI’, Doménico Lombardi ha recogido las conclusiones del trabajo de la Universidad de Oxford y del Centro de Innovación Internacional en Gobernabilidad (Cigi) acerca de las nuevas reglas por las finanzas globales. Se realizó un ciclo de consultas con países de América Latina, Caribe, África, Asia Central, Lejano y Medio Oriente; y académicos, políticos y altos funcionarios de esas regiones compartieron sus puntos de vista sobre la estructura, decisiones y políticas del Fondo.
La primera conclusión es que los debates acerca de la reforma del FMI han estado dominados por los países desarrollados, en tanto que son los países en desarrollo los que más recurren a sus recursos. Además, el FMI es percibido como una institución carente de retroalimentación acerca de su gestión, y ello le ha restado legitimidad.
Destaca el autor que los países desarrollados han dejado de usar los recursos del FMI y los países en desarrollo han quedado reducidos a la condición de tomadores de política sin incidencia en las decisiones.
Los analistas consultados censuraron que el personal técnico del FMI se base en un enfoque ortodoxo, no tenga en cuenta las diferencias entre países, tenga poca flexibilidad en sus políticas y no haya elaborado políticas apropiadas para la transición de los países ex comunistas.
Además, destacan que las misiones del FMI suelen desconocer las especificidades del país, en razón de la rotación de los funcionarios, de su escasa experiencia previa y de que en mayor medida proceden de países desarrollados.
Los voceros africanos sostuvieron que el FMI debería atender más los impactos sociales de sus políticas y pusieron de presente que Estado Unidos no ha sido sometido por el Fondo a vigilancia y ajuste; de modo que persisten sus desequilibrios, contagiando al resto de países. Los voceros de América Latina destacaron que en los análisis del FMI se otorga poco espacio a temas como la deuda, la coordinación de los tipos de cambio, la gestión del capital, los activos de reserva y el control de la volatilidad financiera.
Respecto a la estructura de decisión los participantes destacaron la asimetría creciente entre los derechos de voto de los países emergentes, en comparación con sus activos de reserva acumulados y concluyeron que hay un desbalance en la representación, no corregido con las últimas reformas. También consideran que el FMI carece de un sistema de rendición de cuentas que otorgue transparencia a su gestión.
En conclusión, los analistas creen que el FMI debe adoptar posiciones más flexibles en el asesoramiento, incluir las consideraciones sociales en sus políticas y trabajar más estrechamente con las organizaciones regionales.

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