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¡Fuera el Euribor de nuestras hipotecas!

8 novembre, 2008 - Entitats financeres, Estatal

Fernando Laría – ATTAC Madrid
El artículo 1113 del Código Civil español señala que “será exigible desde luego toda obligación cuyo cumplimiento no dependa de un suceso futuro o incierto”. A contrario sensu debemos interpretar que “no será exigible toda obligación cuyo cumplimiento dependa de un suceso futuro o incierto”. Si los jueces aplicaran esta disposición a las hipotecas atadas al Euribor, los hogares españoles se verían librados del dogal al cuello que le supone la espectacular subida de las tasas de interés de sus créditos utilizados para comprar vivienda.
La mayoría de los españoles -entre ellos el autor de esta nota- imaginaban que el Euribor era una tasa de interés estrechamente vinculada a la tasa que aplica el Banco Central Europeo. Sin embargo, ahora hemos podido comprobar que el Euribor, la tasa sobre la que fijan los bancos españoles los intereses de los créditos con garantía hipotecaria, es una tasa incierta, sometida a los vaivenes de la percepción subjetiva del riesgo que tienen los propios bancos.
Euribor es el acrónimo de “Europe Interbank Offered Rate”, o sea, el “tipo europeo de oferta interbancaria”. Es el tipo de interés aplicado a las operaciones entre bancos de Europa, o sea la tasa de interés que paga un banco cuando otro le presta dinero. Se calcula haciendo una media de los tipos de interés de las 64 entidades financieras más importantes de Europa para depósitos interbancarios que se hacen día a día, calculados a un año. Se utiliza como referente en las tasas de las hipotecas en los países que pertenecen a la Unión Monetaria Europea. Aunque el Euribor varía cada día, en el caso de las hipotecas se suelen revisar cada 6 meses o un año (en función de lo pactado).
El Euribor se compone en parte del tipo oficial del dinero, es decir el tipo de descuento del Banco Central Europeo (BCE) y de una prima de riesgo que aplican los bancos para prestarse el dinero entre ellos. Cuando se produjo la última rebaja del precio oficial del dinero (el 3 de octubre de 2008) la tasa de interés que les cobraba a los bancos el BCE se situó en el 3,75 % mientras que el Euribor estaba en el 5,52 %. Es decir que la prima de riesgo ascendía al 1,77 %. En febrero de 2007 el tipo oficial del dinero era del 4% y el Euribor era el 4,349 %. Entonces la prima de riesgo era sólo del 0,349 %. De modo que si los bancos tienen poca liquidez o existe desconfianza entre ellos, la prima de riesgo aumenta, el diferencial para prestarse dinero entre ellos también aumenta y de este modo se encarecen las hipotecas.
La media mensual del Euribor se situó en el mes de septiembre en el 5, 384%, lo que encareció las hipotecas en 664 euros al año, según datos de la Asociación Hipotecaria Española (AHE). En el mes de octubre la media se estimaba en el 5,25 %. Según los últimos datos de España, los hogares dedican el 48,7% de sus ingresos a financiar la compra de vivienda en el tercer trimestre de 2008, casi tres puntos más que en el mismo periodo del año anterior y 2,2 puntos más que en el conjunto de 2007.
Según la edición del diario “El País” del 28/10/2008, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet pidió una profunda reforma del mercado financiero “sin tabúes. Es decir, no hay que buscar chivos expiatorios en las agencias de calificación, los supervisores ni los Gobiernos”. En su opinión hay que replantearse “todo en su conjunto para buscar más transparencia y acabar con la visión de corto plazo que domina al mundo financiero”. Sin embargo, añade el diario, “Trichet era consciente de que los males del mercado no acaban con el descenso de los tipos oficiales. La clave para abaratar el crédito está en el Euribor, la referencia para créditos de particulares y empresas. Por eso, cuando se le preguntó por qué no bajaba más, atribuyó la responsabilidad a “los bancos comerciales, que son los que deciden el Euribor. Eso no lo hace el BCE”, aclaró. A continuación, Trichet se quejó de que la banca no había valorado correctamente que el organismo europeo hubiera ofrecido liquidez ilimitada a tipo fijo. No es de extrañar -añade el diario- que el presidente del BCE estuviera molesto con la evolución del Euribor: los expertos achacan los 1,75 puntos de diferencia a que los bancos siguen sin fiarse unos de otros y continúan atesorando liquidez
Según Emilio Botín, presidente del Banco Santander, (declaraciones al diario “El País” del 17/10/2008) el origen de la crisis no está en un mercado concreto como el estadounidense o un negocio en especial como las subprime. Según el banquero, el origen de la crisis, como en otras ocasiones, “está en los excesos cometidos por los propios banqueros y la pérdida de referentes en un entorno extraordinariamente favorable que lleva a olvidar los fundamentos”. No obstante, el Gobierno español ha anunciado que destinará hasta 50.000 millones del Tesoro para comprar activos de calidad de la banca y otros 100.000 millones para avalar sus emisiones en el mercado.
La paradoja es que pese a la crisis que atraviesan los bancos, provocada por su falta de liquidez debido a la desconfianza que existe entre ellos, no dejan de ganar dinero. El Banco Popular obtuvo un beneficio neto de 956,4 millones entre enero y septiembre de 2008, es decir un 3 % más que el mismo período del año anterior (“El País” del 25/10/08). El Santander prevé ganar 10.000 millones este año pese a la crisis, con lo que el beneficio crecerá un 5,5 % más que en 2007 (“El País”, 29/10/08).
En definitiva, tenemos el siguiente cuadro: 1) Debido a la crisis financiera provocada -según Botín- por los excesos de los propios bancos españoles, ha aumentado la desconfianza entre ellos. 2) Esta desconfianza aumenta el diferencial entre el precio oficial del dinero y el Euribor, lo que repercute en los presupuestos de las familias españolas de un modo brutal al encarecerse sus hipotecas. 3) El mayor precio de las hipotecas mejora la cuenta de resultado de los bancos, que además, reciben una importante financiación adicional del Gobierno español, sin condiciones algunas
Como señala Augusto Klappenbach (carta de lectores en “El País” del 29/10/2008), debido a la crisis sistémica se puede entender que los problemas de los bancos se resuelvan con dinero público mientras que sus ganancias siguen siendo privadas. “Lo que no se alcanza a comprender es que un Gobierno de izquierdas no exija contrapartidas a los bancos: por ejemplo, establecer una moratoria para las hipotecas de clientes en paro, comprometerse a bajar o al menos no subir los tipos de interés, refinanciar los plazos de sus créditos sin costes”.
Esto es justamente lo que acaece en los Estados Unidos. El JP Morgan, el mayor banco estadounidense por valor bursátil, que aceptó una inyección del Gobierno de 25.000 millones, anunció que aplazará en 90 días las hipotecas para todos sus clientes. El banco negociará fórmulas para facilitar el pago de 110.000 millones de dólares, reduciendo la tasa de interés o el principal. De esta manera espera ayudar a 400.000 familias con su programa en los próximos dos años (“El País”, 1/11/08)
Esta noticia contrasta con la decisión del banco británico Barclays que anunció un acuerdo para inyectar 9.263 millones de euros en su capital social, procedente de Qatar y Abu Dabi. El Barclays, al igual que el Abbey-Santander ha preferido fortalecer su capital sin recurrir a la entrada del Estado como accionista para evitar someterse a las limitaciones que el Gobierno británico quiere imponer a las entidades (consistente en la moderación de los sueldos y bonos a sus ejecutivos y la congelación de sus dividendos). Con este objetivo el Barclays pagará a los nuevos accionistas un prima del 14 % superior al 12 % que el RBS, Lloyd’s y HBOS pagarán al Gobierno británico por adquirir acciones preferentes en el plan de rescate (“El País”, 1/11/08).
El Gobierno español debiera rectificar su política de conceder dinero público a los bancos sin exigir contrapartidas a cambio. Una de las condiciones que debiera exigir a los bancos es el reajuste voluntario de la tasa de interés de los préstamos hipotecarios con destino a la adquisición de la vivienda familiar, de modo que la tasa de referencia -sobre la cual se paga luego el diferencial pactado- no sea el Euribor sino la tasa oficial del BCE. De esta manera se afrontaría la crisis de un modo efectivo, favoreciendo la reactivación de la economía mediante el incremento de los presupuestos familiares de los españoles de a pie. Esta medida afectaría tal vez la cuenta de resultados de los bancos españoles, que verían disminuir sus beneficios y se verían obligados a reducir las altas remuneraciones de sus ejecutivos. Pero ya es hora que las crisis la paguen también los ricos y no se abatan, como acontece con los desastres atmosféricos, sobre las espaldas de los ciudadanos más humildes.

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