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¿Goldman Sachs busca aniquilar a China?

2 setembre, 2010 - Entitats financeres

Alfredo Jalife-RahmeLa Jornada
Antecedentes: En Occidente suena aburrido exhibir los desfalcos en los que ha incurrido impunemente Goldman Sachs (GS), banco consustancialmente criminal, quien operó la debacle de Grecia, y por añadidura del euro, cuya legendaria hediondez ha alcanzado ahora la literatura china.
Hechos: Elaine Kurtenbach, de la sección de negocios de la agencia Associated Press (Ap) (25/8/10), expone desde Shanghai el superventas La conspiración (sic) de Goldman Sachs, del autor chino Li Delin, al que considera sensacionalista, porque arremete contra el banco de inversiones israelí-estadounidense por la crisis global.
Kurtenbach comenta que GS, vilipendiado en Estados Unidos (EU) por su papel en la crisis financiera, es ahora martillado por la segunda economía mundial donde GS es acusado de intentar aniquilar (¡supersic!) a China, lo cual es altamente creíble dados sus antecedentes mefíticos y letales desde México hasta Grecia.
El libro, desde su publicación en junio, lleva más de 100 mil copias vendidas y aparece en el primer lugar, según el portal Sina.com.
Li, periodista financiero, había publicado el año pasado otro libro muy exitoso: Eliminar a los competidores. Cómo Goldman Sachs le gana al mundo.
Kurtenbach comenta el apetito por títulos muy sugerentes –Guerra de las divisas y Quién mató a Toyota: la verdad del ataque de EU–, que revelan el estado de ánimo estratégicamente defensivo de los lectores chinos.
A propósito, en Guerra de las divisas (de 2007), el economista chino Song Hongbing sostiene que EU busca socavar la economía china con el control que ejercen los esclavistas banqueros Rothschild sobre el manejo del dinero en el mundo occidental mediante los hilos que tira en la Reserva Federal y sus relaciones con Citigroup y otros bancos gigantes. Suena persuasivo.
A juicio de Kurtenbach, el nuevo libro de Li, una reseña muy dramatizada (sic), va en el mismo sentido del célebre cuan irreverente artículo de Matt Taibbi en la revista Rolling Stone (9/7/09) que describe a GS como gran vampiro succionador de la humanidad. ¡Irrefutable!
Li no se anda con rodeos desde el primer capítulo. Aduce que la meta final de GS es aniquilar a China, lo cual, sinceramente, no comporta ninguna novedad.
GS, como un zorro que masca su hueso, conoce las reglas del juego y cuándo hay que irse a la yugular. El autor chino parece saber más de cacería de los voraces depredadores de la selva que de finanzas y describe que GS con el carácter cruel de un tigre de Manchuria, se desliza en el mundo entero, como un veterano cazador que acecha su presa para saltar cuando huele a sangre.
Para Kurtenbach los ataques (sic) de Li son sin licencia y señala que la oficina de GS en Pekín rehusó comentar el libro y otros de su índole (sic). Pues sí: también la muy controvertida agencia Ap, que no pocos observadores colocan del lado de la CIA, tiene que defender a los de su propia índole (sic).
Según la periodista de Ap, el género conspirativo y las reseñas dramatizadas (sic) de los escándalos son populares en China. ¿Dónde no?
Kurtenbach no pierde la oportunidad para lanzar sus dardos contra el fuerte control que ejerce Pekín sobre los multimedia. Pareciera dar a entender que el gobierno chino incitó la publicación del polémico libro, lo cual es una suposición sin licencia, pero tampoco improbable.
El libro chino acusa a GS de estar implicado en las recientes debacles de Dubai y Grecia, y en las amplias crisis financiera y fiscal de Europa. ¿A poco no es cierto?
Para apoyar su miríada (sic) de alegatos (¡supersic!), el libro chino, siempre según Kurtenbach, señala los nexos bien conocidos (sic) de los ejecutivos de GS con los funcionarios gubernamentales de EU y otros países. Así es: como en el México neoliberal sucedió con el nefario papel del subsecretario zedillista de Hacienda, el israelí-argentino Martín Werner Wainfeld, gratificado con la representación de GS y la copropiedad de la banca comunitaria Mifel que ostenta una extraña sucursal en Metepec, cerca de la cárcel de Almoloya (Bajo la Lupa 2/5/10 y 4/8/10, y La Lupa Política, Voces del Periodista, núm. 207).
El libro incluye copias de documentos de la corte estadounidense de la célebre queja contra el cleptómano especulador Fabrice Tourre, un ejecutivo juvenil de GS (Bajo la Lupa, 21/4/10).
En conversación con Kurtenbach, Li afirma que su libro no representa ninguna exageración, como sugiere la reportera de Ap: La verdadera batalla financiera es aún más dramática de lo que revela el libro, comenta Li con base en su conocimiento de los mercados, pues GS es la mano que se encuentra detrás de la crisis financiera y quizá sea hasta su causa (¡supersic!), por lo que pronto piensa escribir un tercer texto. ¿Qué más podrá develar Li sobre las inimputables hazañas delictivas de GS que no se sepan?
Pese a sus superficiales críticas a GS (como las tratativas bajo la mesa con la fraudulenta aseguradora AIG), Kurtenbach es más severa en el fondo contra el autor chino y hasta es muy condescendiente con el banco de inversiones israelí-estadounidense que ha tenido un buen desempeño en China donde suscribió la jadeante oferta inicial pública (IPO, por sus siglas en inglés) por 22 mil 100 millones de dólares del Banco Agrícola de China, entre otros grandes negocios.
Por cierto, la fraudulenta aseguradora AIG está controlada por el anterior gobernador del banco central de Israel, Jacob Aharon Frenkel, hoy mandamás de JP Morgan Chase International (en asociación con los Rockefeller y Kissinger). La criminal bidireccionalidad prácticamente comunitaria entre GS y la aseguradora AIG también es ampliamente conocida, como lo es la de Schulemberger con Morgan Stanley. ¡Todo queda en famiglia!
Al banco multigenocida GS le sobran palafreneros que lo defienden en los multimedia estadounidenses de las imprecaciones de los chinos, como Gady Epstein, de Forbes (23/8/10) –revista donde escribe Zedillo, el etnocida de indígenas, para cerrar el círculo mafioso–, quien no pierde tiempo en desvirtuar el libro de Li en ofrenda litúrgica tanto al vilipendiado banco de inversiones israelí-estadounidense como a los Rothschild. ¡Cómo se descubren!
Conclusión: Los imprescindibles dos libros –Guerra de las divisas y La conspiración de GS– son complementarios y han permeado en las conciencias de las elites financieras de China al exhibir la subrepticia guerra financiera que no se atreve a pronunciar su nombre cuando las guerras económica y militar son más conspicuas.
La guerra financiera es muy difícil de detectar por sus intrínsecas características de contabilidad invisible en los inexpugnables paraísos fiscales que promueven los ominosos derivados financieros –dinero virtual que equivale a un mínimo de 12 veces el PIB global–: verdaderas armas financieras de destrucción masiva, según los definió Warren Buffett, segundo hombre mas rico de EU.
Lo óptimo consiste en prohibir la presencia de GS en el mundo entero y dejárselo sólo a EU, con el grave riesgo de que acabe por destruirlo implosivamente.

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