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Hay que doblar el espinazo a los sindicatos

25 setembre, 2010 - Opinió

Carlos Martínez – Presidente de ATTAC España
La crisis sistémica actual tiene su origen, tal y como comienza a ser divulgado, en la revolución conservadora, hace ya más de treinta años.  Sus padres políticos, Margaret Thatcher y Ronald Reagan, iniciaron una decidida lucha contra el estado, el bienestar y los sindicatos de clase.
Reagan y Thatcher privatizaron, desregularon el sistema financiero, combatieron el estado del bienestar, deslocalizaron y anularon siempre que les fue posible a la clase obrera, pero para lograrlo fueron conscientes de que previamente había que derrotar a los sindicatos. Igualmente iniciaron una fuerte ofensiva ideológica conformada por un populismo de derechas antisindical, patriotero y neoimperialista, azuzando el egoísmo de las clases medias acomodadas o que creían serlo, y la insolidaridad global.
Dos frases memorables se les atribuyen a ambos mandatarios derechistas y liberales, “hay que adelgazar el estado” y “hay que doblar el espinazo a los sindicatos”.
Derrotado el socialismo burocrático de la URSS, tras vencer a los controladores aéreos de los EE.UU. y al Sindicato Minero de las Trade Unions, toda la derecha occidental se lanzó a la misma tarea, con el posterior apoyo de la “tercera vía” laborista y socialdemócrata que colaboró y en ello está.
Los sindicatos a partir de los años ochenta sufren grandes desafiliaciones, se debilitan mucho y se ven desbordados ante una crisis y un ataque neoliberal al que no vislumbran cómo enfrentarse. Pero todo coincide con el fin de la era fordista. La clase obrera sufre una suerte de limpieza étnica en Europa y USA, a través de deslocalizaciones, cierres de grandes siderurgias, astilleros y puertos así como el brutal proceso de precarización de un empleo terciarizado.
Barrios obreros despersonalizados, operaciones urbanísticas tendentes a especular sobre los solares de las grandes fabricas,  y la financiarización de la economía capitalista, hacen el resto. No sólo se reducen las concentraciones fabriles sino que también se despersonalizan y/o se marginalizan los habitats donde las clases trabajadoras han desarrollado su solidaridad.
La Izquierda y los sindicatos de clase ante el cómo enfrentarse a la fase actual del capitalismo
La izquierda, perpleja ante un nuevo capitalismo que no conoce, o bien cede y se integra definitivamente en el sistema o se aísla autoafirmándose en formulas burocráticas y sectarias. Las grandes huelgas de la sindicalizada aristocracia obrera pasan a ser resistencias frente al cierre de industrias y/o sectores de producción al completo, como siderurgia o minería.
De todo esto debemos ser conscientes o no podremos analizar las luchas actuales y saber cómo encararlas, y sobre todo, ser capaces de observar los cambios sociales, las demandas populares y anhelos de esta nueva ciudadanía crítica y molesta, pero sin rumbo y sin conciencia de su propio poder.
La ciudadanía está molesta, no confía en las oligarquías políticas actuales, no participa en los aparatos políticos, no está afiliada a los sindicatos, pero tampoco está de acuerdo con la marcha de las cosas y las tremendas injusticias que sufre. La respuesta es a veces el voto protesta, es decir voto no ideológico al contrario mediático al que gobierna; apoyo a la extrema derecha que en España es el PP; quedarse en casa pensando en que nada vale la pena y buscando la supervivencia individual o soñando con hacerse millonario con la loto o en un programa de la TV basura.
El problema es conectar y no construir otra oligarquía concienciada, guay y estupenda, teñida de buenísimo o lo que es peor de misticismo, pero incapaz de conectar con las y los sufrientes del neoliberalismo.
El problema es volver a ganarse la confianza de las clases trabajadoras y populares, con el ejemplo, la movilización, la educación popular y la palabra. Palabra clara, entendible y contundente. No sería malo pues aprender de los procesos y los movimientos latinoamericanos y de su actuación, conformación y discurso.
Tal vez debamos hacernos más entendibles, más integrados en sus vivencias, más permeables a sus gestos, en suma alcanzar una ósmosis mutua, que nos permita también ser eficaces. Hay un ejemplo en el estado español, el del SOC, en aquellas comarcas andaluzas en las que está implantado no sólo predica, también da trigo.
Entendamos fenómenos como el del fútbol, extraigamos lecciones de Benedetti o de Maradona. No nos creamos mejores y superiores. No se trata de aceptar y sucumbir a la alienación cultural dominante, al revés, la cuestión es introducir valores y pensamiento crítico, pero no sólo entendible. también vital.
Por eso hay que perderle el miedo al discurso enérgico y sencillo. A decir las verdades del barquero en román paladino.
El problema no es tanto decir que somos de izquierdas, pues también de tal se reclaman incluso los socioliberales. La solución es trasladar propuestas sencillas, claras y asumibles, y ese es el problema, que no sabemos hacerlo ya. La solución es hacer propuestas en positivo, es decir, qué proponemos como solución y qué  alternativa es viable, es realizable.
Los adversarios deben ser identificados de forma sencilla, y los causantes de todos los males son los ricos y los bancos que imponen su voluntad a los gobiernos y controlan la economía en su provecho a costa de nuestro trabajo y especular con nuestros ahorros y jubilaciones.
Los sindicatos deben abandonar locales y oficinas y situar a sus cuadros en las empresas y centros de trabajo, también en los barrios y en los pueblos. Los delegados tirando de horas para asuntos particulares deben ser expulsados sin más. Los y las liberadas rotar y patearse polígonos y administraciones constantemente. Apoyar a la economía social y al tercer sector y crear economía al margen de la cadena productiva controlada por la banca. Exigir todos y todas con fuerza banca pública, banca nacionalizada ya.
Hablar a las y los ciudadanos, recuperando el concepto revolucionario de ciudadanía, que nos engloba a todas y todos.
La Ofensiva neoliberal
Por todo esto, hay que ser conscientes de que el enemigo a batir para las y los neoliberales sea cual sea su ocupación son los sindicatos de trabajadoras y trabajadores, y la criminalización de los movimientos sociales.
La ofensiva neoliberal, de la que en el Estado español, El Mundo, ABC, El País, la SER, Intereconomía o La Vanguardia, además de Tele 5, Antena 3 o RTVE son sus principales voceros y propagandistas, no sólo es antisindical, es sencillamente antidemocrática. Los medios son el brazo ejecutor de la publicidad de “los mercados” frente a las clases populares y son la punta de lanza de la alianza, bancos, socioliberales, conservadores y derechistas, grandes fortunas y multinacionales, para “doblar el espinazo a los sindicatos” y “adelgazar el estado”.
Pero esa ofensiva neoliberal tiene debilidades, la primera es que los recortes laborales y sociales, no sólo no harán crecer la economía real sino que fallarán sus recetas. La segunda es que el mundo ha cambiado mucho y las potencias centrales están en decadencia. La tercera es que la información veraz fluye todavía, si bien de forma limitada. La cuarta es que se están empezando a fraguar las resistencias y los procesos de convergencia entre los movimientos ciudadanos y los sindicatos. La quinta es que si bien en ciernes, pero hay un proceso de recuperación del Socialismo como idea de cambio y de alternativa de democracia radical y económica, internacionalista, frente a la globalización neoliberal y que esta oposición coincide con el movimiento altermundista. La sexta es la aparición del altermundismo, que no profesionalizado, sin casi liberados, sin voluntad de ser oligarquía política, pero sí con la de formar e informar, está obteniendo poco a poco la confianza y el respeto de la ciudadanía, por supuesto tiene ya el de la ciudadanía crítica y el de numerosos intelectuales, todos y todas los intelectuales que no están desde la Academia dando ideas y armas a la teología neoliberal, que por desgracia, son más.
Conclusión
El enemigo es la banca. La banca controla todo el entramado financiarizado y especula con el déficit de los gobiernos. Los bancos son los culpables de la crisis y tienen a los gobiernos en sus manos. Los gobiernos europeos sólo aspiran a tranquilizar y contentar a “los mercados”, pero se olvidan de las y los ciudadanos, sean obreros, funcionarias y funcionarias, autónomos, pequeños agricultores, cooperativistas o paradas y parados o excluidos.
La democracia pierde calidad. Sólo es algo representativo, pero ni participativa ni real y está en manos de “profesionales” muchas veces sin principios, ideas ni formación y experiencia vital y laboral. Los ricos y las derechas mandan más que la gente sencilla y trabajadora, sin haberlos votado nadie. En el Estado español, el franquismo sigue vigente y controlando gran parte del Estado. Es mentira que exista una prensa libre y una información veraz, sólo hay propaganda.
Hay alternativas y sólo hace falta voluntad política para ponerlas en marcha. Si quisieran, los paraísos fiscales los cerraban mañana, por ejemplo.
Los sindicatos, si no desean ver su espinazo doblado, han de estar con las y los ciudadanos y con los nuevos movimientos sociales, además deben contribuir y ser decisivos en la implementación y reconstrucción de LA IZQUIERDA, en nuestro Estado español y en Europa.
Portuario en Excedencia

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