Menu

Islandia y los medios de comunicación

9 febrer, 2011 - Opinió

Lina Gálvez – Consejo Científico de ATTAC
La prensa está dominada estos días por las protestas ciudadanas que se extienden por los países del Norte de África contra los regímenes oligárquicos y poco democráticos que desde años gobiernan esos países. Son protestas motivadas en gran parte por la miseria y la injusticia de un reparto muy desigual de las rentas que ha sido generado por la integración asimétrica de estos países en la globalización neoliberal. Así se ha favorecido la acumulación de riqueza de unos pocos y la miseria de muchos con la complicidad de sus gobiernos corruptos y las potencias occidentales que de esa forma veían protegidos sus intereses económicos y geopolíticos en la zona.
El Mediterráneo es una frontera muy honda, y las formas de vida y de gobierno son tan distintas en las dos orillas que parece que recibir información de estas revoluciones no supone una amenaza para el status quo europeo. Pero no ocurre así con otras auténticas revoluciones silenciadas que se están dando en Europa, como la islandesa.
Sabemos que Islandia entró en bancarrota en otoño de 2008 y que fue intervenida por el Fondo Monetario Internacional para devolver su deuda, pero no se nos ha contado apenas nada de lo que ocurrió más tarde.
Recuerdo que por esa época participé en la organización de una conferencia en Sevilla sobre paridad a la que acudieron representantes de más de una docena de países y entre ellas una islandesa, a la que hubo que adelantarle el estipendio, habitualmente modesto en estos casos, para que tuviera dinero de bolsillo tras aterrizar en el aeropuerto, ya que el corralito que se había instaurado en su país le impedía contar con sus ahorros, excepto para bienes de primera necesidad como la comida de su bebé.
Islandia aún ocupaba entonces el primer lugar en el Índice de desarrollo humano pero estaba entrando en una etapa convulsa producida por la avaricia y sin razón del gobierno conservador y de los bancos islandeses que, además, se empeñaban en que el pueblo pagase sus platos rotos.
Pero, en contra de todas las previsiones, el pueblo islandés no se conformó con el expolio y derrocó a golpe de cacerolada a su gobierno ultraliberal en enero de 2009, y lo sustituyó por un gobierno de coalición de izquierda que tomó ciertas medidas que podemos considerar como revolucionarias.
En marzo de 2010 se sometió a referéndum la socialización de las deudas de los bancos exigida por el FMI y los deudores externos de Islandia, siendo ésta rechazada por el 93% de la población, lo que llevó al FMI a congelar su plan de ayudas. Igualmente, se ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis.
En la actualidad, se está preparando una nueva constitución a través de una asamblea popular, algo que un país de 300.000 habitantes puede permitirse, y se trabaja igualmente en un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión para garantizar la transparencia informativa del periodismo de investigación de todo el mundo. Ellos saben mejor que nadie a dónde lleva la información sesgada orientada a hacer creer que intereses particulares son los de toda la sociedad.
Sería interesante que la gente reflexione por qué nuestros medios no cuentan nada de estas experiencias.
http://linagalvez.com/

ATTAC Mallorca no s'identifica necessàriament amb els continguts publicats, excepte quan estan signats per la pròpia organizació.