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La crisis agrava los grandes retos económicos

17 agost, 2010 - Crisi sistémica

Ángel  Machado Cabezas Lne.es
La actual crisis económica, que nació en Estados Unidos a finales de 2007 y que rápidamente se desplazó al resto del mundo, tiene visos de ser más larga de lo previsto inicialmente.
La crisis está generando infinidad de problemas a mucha gente. El paro ha aumentado considerablemente, la renta y la riqueza de muchas personas se ha reducido de forma importante, muchas empresas han tenido que cerrar, el endeudamiento de las administraciones públicas ha crecido mucho y se han reducido o pospuesto algunas prestaciones sociales. Pese a todos estos inconvenientes, para el conjunto de la sociedad los mayores problemas derivados de la crisis a medio plazo quizá no sean éstos, sino el agravamiento de los principales retos a los que se enfrenta el mundo actualmente y que comento brevemente a continuación.
La crisis ha paralizado el proceso de lucha contra el deterioro medioambiental y el cambio climático. Los recursos medioambientales son escasos, pero en general se consumen como si fueran gratis, con lo que todos los precios de los bienes y servicios finales están distorsionados. En los últimos años se estaban comenzando a tomar medidas serias para mitigar el deterioro medioambiental, pero la reducción del crecimiento y el destinar muchos recursos a paliar la crisis económica ha ralentizado los esfuerzos mundiales en protección del entorno.
Existe una enorme diferencia entre la oferta global y la demanda global. Por un lado, la capacidad productiva está claramente infrautilizada y, por otro lado, en el mundo existen muchas necesidades, buena parte de ellas básicas, que están sin cubrir. La infrautilización de capacidad más grave es la de los recursos humanos. Hay unos 240 millones de desempleados y adicionalmente existe un número mucho mayor de personas que no tienen suficiente formación para poder utilizar adecuadamente su potencial humano productivo y, por último, hay muchas personas formadas que no tienen trabajo acorde a su formación.
En el mundo existen enormes desequilibrios globales. Una parte del mundo vive por encima de sus posibilidades y otra parte produce mucho más de lo que consume. Algunos países, con Estados Unidos a la cabeza, consumen e importan mucho más de lo que producen. Otros, en cambio, con China como número uno, producen y venden mucho más de lo que consumen. El problema de todo esto es que en algunos países se generan unas deudas -pública más privada- que son insostenibles y que han aumentado con la crisis mundial actual. Con muchos países fuertemente endeudados es probable que a largo plazo los intereses suban, con lo que algunos de ellos que no tienen capacidad suficiente para aumentar sus impuestos pueden sufrir una crisis financiera seria. Adicionalmente, si los intereses suben, los países fuertemente ahorradores obtendrán grandes ingresos, lo que no incentiva a invertir para mejorar las oportunidades de vida de mucha gente.
Otro gran reto económico mundial es la desigualdad. La globalización ha hecho que los dos países más poblados hayan reducido la brecha en su renta media que les separa de los países más avanzados. En los últimos 25 años previos a la crisis dicha brecha se redujo en África y en América Latina debido a la fuerte demanda china, pero la crisis ha frenado dicha reducción. Los datos son escandalosos: cerca del 40% de la población mundial vive con menos de 2 dólares al día. La desigualdad es un tema muy serio pues afecta a multitud de aspectos de la vida y no sólo a la diferente capacidad de consumo. Existe una correlación muy clara, comprobada estadísticamente, entre desigualdad y otras variables como: esperanza de vida, salud física, salud psíquica, nivel de felicidad, número de homicidios, tasa de población reclusa, rendimiento escolar, etcétera.
Otro gran desafío económico mundial es la inestabilidad, materializada en varios problemas, de forma que algunos aumentan otros. La inestabilidad financiera es un problema cada vez mayor. La sobrepoblación principalmente en países subdesarrollados, la situación desesperada de los pobres -cada vez más conscientes de ella por disponer de un mayor acceso a información sobre otras formas de vida- junto con el desafío del calentamiento global, generarán que para muchos bienes exista más demanda de lo que se puede producir con la capacidad del planeta, lo que creará inevitables tensiones.
A los anteriores retos globales hay que añadir los propios de cada territorio. Así, en España no es nada desdeñable el problema de la deslocalización de empresas a favor de países con sueldos relativos mucho más bajos, el envejecimiento de la población que pone en serios aprietos algunos de los logros del Estado de bienestar tal como lo conocemos, la pérdida de competitividad internacional debido a las deficiencias del sistema educativo y a la baja inversión en I+D.
La actual crisis económica terminará pasando, como lo han hecho las más de 100 que ha habido en los últimos 30 años, pero los anteriores retos persisten agravados por culpa de ella.
Todos los retos económicos, junto con la enorme crisis actual, plantean una nueva visión económica y la necesidad de desarrollar un nuevo modelo económico, en el que se ponga menos peso en los bienes materiales para quienes consumen demasiado y, por otro lado, se dé más importancia a actividades innovadoras que, entre otras cosas, permitan ahorrar recursos naturales y reorientar la producción hacia sistemas menos contaminantes. Quizá la única ventaja de la crisis sea que algo se ha aprendido, aunque parece que muy poco, y que de forma resumida se puede decir que consiste en que el fundamentalismo de mercado -que funciona sin regulación- ha muerto, dado que los mercados libres no son ni eficientes ni estables, tal y como afirman muchos expertos y confirman multitud de datos.

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